En el medio del Parque Rodó, entre los autitos chocadores, la Casa del Terror y el Barco Pirata hay un enorme predio abandonado. No está a la vista de los transeúntes, pero tampoco es difícil de acceder, basta correr una cortina en el punto donde terminan las chapas para ingresar a la “casa” de un grupo de indigentes y sus perros: allí está el ex Forte di Makalle.
El lugar tiene historia. Fue inaugurado en 1896 para trabajar en las temporadas de verano como restaurante. En 1950 comenzó a funcionar todo el año, con foco en la gastronomía, aunque también se hacían fiestas. Transitó con éxito por décadas, hasta que cayó en desgracia.
Forte di Makalle en el Parque Rodó en 1924
Centro de Fotografía
El predio es de la Intendencia de Montevideo y en 2014 intentó recalificarlo. En zona de boliches -está al lado de Plaza Mateo-, abrió una licitación para el usufructo de este espacio. Ganó la compulsa el empresario de la noche Josacho Sasson, que en esa zona había manejado W Lounge, en el predio del parque que luego fue otorgado a McDonald’s.
Cuando recibió las llaves, en 2015, no escatimó en calificativos para lo que sería su máxima obra: “Será la discoteca más grande de América Latina”, dijo, según recuerda una nota de El País de la época.
En el lugar se construirían dos subsuelos y dos pisos sobre la superficie, con una gran terraza con vista a la playa Ramírez. La obra iba a demandar 18 meses y se estimaba una inversión aproximada de US$ 2,5 millones
Pero ni siquiera abrió.
Si bien tenía la concesión por 20 años, en noviembre de 2020 la IM declaró la extinción de la concesión y reclamó la devolución del predio por no haber cumplido con las obras y otras fallas burocráticas, como la no presentación de una garantía de fiel cumplimiento y el permiso de construcción.
Hoy el predio está abandonado, tomado por los árboles y la basura.
El nuevo plan
Así las cosas, luego de varios años sin novedades, este año la intendencia de Mario Bergara resolvió darle una nueva vida al predio de 2300 metros cuadrados.
Días atrás envió a la Junta Departamental un proyecto de pliego de licitación para que las empresas puedan competir y quedarse con la concesión del predio por 20 años.
El pliego, al que accedió El Observador, establece que las actividades propuestas deben ser “principalmente nocturnas”, pero aclarando que, durante el día, no debe estar “cerrado e introvertido”.
“Cada oferente deberá incluir actividad abierta al público como mínimo 6 días a la semana, un mínimo de 8 horas diarias a partir de las 12:00 horas”, indica el pliego, que aclara que no se podrá instalar edificios de apartamento, hoteles, supermercados o casinos.
Las empresa que resulte adjudicataria deberá abonar un canon fijo y uno variable -de acuerdo a los ingresos-, además de financiar el mantenimiento y la vigilancia del lugar. Cada empresa podrá proponer el canon, tomando como mínimo para su propuesta el pago anual de 593.000 UI (actualmente $3.930.641) como canon fijo y del 5% de los ingresos como canon variable.
Las obras deberán ejecutarse en un máximo de entre 12 y 20 meses, de acuerdo al tamaño de las construcciones.