Luego de que se conociera que los restos encontrados en 2023 en el Batallón 14 correspondían a la detenida desaparecida por la dictadura militar Amelia Sanjurjo, el jefe de Derechos Humanos de la Organización Naciones Unidas (ONU) para América del Sur, Jan Jarab, felicitó el trabajo para lograr la identificación pero advirtió al Estado uruguayo.
"Llamamos al Estado uruguayo a avanzar de forma decidida para cumplir con sus obligaciones internacionales en materia de justicia transicional", aseguró Jarab en un comunicado difundido por la ONU.
"Saludamos el rol clave de entidades como la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, el Equipo Argentino de Antropología Forense y otras, como también el trabajo imprescindible de la sociedad civil que por décadas ha sido motor de la lucha contra la impunidad en el país", agrega.
Según Jarab la identificación de los restos son "un doloroso recordatorio de que la desaparición forzada no es un asunto del pasado". "Es un crimen de lesa humanidad continuo, que deja huellas indelebles en las víctimas, sus familias y toda la sociedad", sostuvo.
El largo camino para identificar los restos de Amelia Sanjurjo
Los huesos aparecieron el 6 de junio de 2023 y 16 días después la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos anunció que se podía afirmar con precisión que los restos eran de una mujer. Y a partir de ese dato, comenzó el largo periplo, que incluyó exhumaciones, toma de muestras y búsqueda de familiares, para llegar a la identidad.
La lista oficial de la Secretaría de Derechos Humanos decía por junio de 2023 que había 39 desaparecidas cuyos restos aún no fueron encontrados. Del fémur hallado en el Batallón 14 y enviado al laboratorio forense en Córdoba, Argentina, se obtuvo un “perfil genético completo”.
Del universo de 39, había tres que —según los testimonios y las pruebas— se sabe estuvieron secuestradas en Uruguay y fueron vistas por última vez en territorio uruguayo. Elena Quinteros y María Claudia García de Gelman fueron descartadas por el estudio de ADN. Pero de Amelia Sanjurjo, la tercera en cuestión, no había muestras “suficientes” para comprar con la información genética.
Al no tener hijos y con sus padres fallecidos se dio acudir a sobrinos y primos. La suma de los ADN de los sobrinos, más una tía que se logró exhumar el cadaver y lo que había de la hermana fueron suficientes para llegar a esa coincidencia del 99,99% que fue anunciada este martes, según dijo a El Observador el director de la INDDH, Wilder Tayler.