En el último mes murieron seis, siete u ocho personas en situación de calle. La cifra varía según el criterio y a quién se le pregunte. El gobierno declaró alerta roja y activó una herramienta legal jamás usada para esta población específica. Los parlamentarios discutieron al respecto durante casi cinco horas consecutivas. El frío —más frío que de costumbre en los últimos 20 años— vació las veredas, los parques y las carpas improvisadas. Y todo ese combo desnudó lo que dos de cada tres uruguayos consideran uno de los principales problemas del país: la situación de calle.
“La situación de calle es el rostro de otros problemas: de la economía, la pobreza, la seguridad, la convivencia, las drogas, la salud mental. Por eso, y por la jerarquización política y mediática del tema que hace que esté en la agenda, poco a poco se va colocando como un problema identificado en sí mismo”, explica el sociólogo Sebastián Aguiar, del núcleo interdisciplinario sobre situación de calle de la Udelar, quien colaboró en la elaboración de parte de esta encuesta de El Observador, la Unidad de Métodos y Acceso a Datos (UMAD), y el estadístico Juan Pablo Ferreira (docente del Instituto de Estadística).
El 77% de los montevideanos perciben que la situación de calle es uno de los principales problemas. En el interior el porcentaje desciende a 61%, una cifra igualmente “alta” y que la directora de Gestión Territorial del Mides, Mercedes Clara, definió como “un fenómeno que dejó de ser metropolitano”.
Aguiar lo explica así: “Aquello que muchos habitantes del interior veían por la tele, de las filmaciones de Montevideo o de los censos del Mides centrados en la capital, empiezan a observarlo en su cotidianeidad. Lo que los técnicos vemos en números —el incremento de personas durmiendo en la calle o en refugios—, los ciudadanos lo ven en las veredas, en las plazas y refugios de sus localidades”.
¿Y ahora qué?
En su comparecencia ante la comisión de Población de Diputados, el pasado martes, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, aclaró que las herramientas desplegadas ante la emergencia son eso: una emergencia. No solucionan las causas de fondo.
Entonces surge la pregunta: ¿qué hacer? Es una duda que los tomadores de decisión suelen tener y que en otros países (porque el fenómeno no es exclusivo de Uruguay) pone en tensión la evidencia científica con la opinión pública. ¿Más mano dura? ¿Sacarlos de la vista del resto de la sociedad? ¿Humanizar?
Los resultados de la encuesta de El Observador y los académicos de la Udelar confirman que las voces más punitivistas (y que exigen mano dura) son bastante menos potentes que el ruido que hacen en los comentarios en las redes sociales.
Por ejemplo: el 62% de los encuestados está “poco” o “nada” de acuerdo con la necesidad de más mano dura contra las personas en situación de calle.
A diferencia de lo que pasa con la percepción de la situación de calle como problema país —en que la visión de los votantes del Frente Amplio es muy similar a la de votantes de la Coalición Republicana—, la opinión sobre la aplicación de más mano dura sí encuentra una brecha.
Los votantes de la Coalición Republicana son más afines a la mano dura y están más de acuerdo con la siguiente frase: “A las personas en situación de calle que no quieren usar el sistema de refugios deberían expulsarlas fuera de la ciudad o que sean encerradas si se resisten”.
El politólogo Fabricio Carneiro, uno de los coordinadores de la UMAD y esta encuesta, explica a qué se debe ese clivaje: “Los partidos ofrecen diagnósticos y soluciones de políticas públicas a la ciudadanía, y los votantes reflejan esas posiciones partidarias en sus preferencias de políticas sobre estos temas. Si bien hay heterogeneidad en las respuestas, los votantes de la Coalición Republicana tienden a estar más de acuerdo con soluciones de política más punitivas si los comparamos con los votantes del FA. Algo que también se evidencia en las posiciones políticas de los líderes partidarios”.
Como contrapartida, aumenta la proporción de votantes del Frente Amplio que están de acuerdo con un trato más humano para las personas en situación de calle:
Las mujeres, en ese sentido, manifiestan en mayor proporción que los varones la necesidad de un trato más humano para gente en situación de calle; y son ellas también, las que menos reclaman mano dura. ¿Por qué? Karina Batthyány, especializada en sociología de género, ensaya una hipótesis en base a lo que vienen demostrando los estudios internacionales: “Está habiendo una derechización del voto (y del posicionamiento ideológico) masculino”.
El imaginario y la realidad
El último censo de personas en situación de calle selló, como en piedra, un dato que estaba instalándose en el imaginario colectivo: la mayoría de los “sin techo” son adictos a las drogas y estuvieron presos.
Tal vez por eso —y porque lo repite el discurso político— una mayoría de los encuestados considera que las drogas son la causa que conduce a la situación de calle:
Pero el sociólogo Aguiar explica que los datos y ese imaginario refieren al “núcleo duro” de las personas en situación de calle, no necesariamente a la mayoría. “El último año hubo al menos 11.000 personas diferentes que pasaron por los refugios del Mides, muchos de ellos son personas que transitan un rato la ciudad, lo mejor vestidos que pueden, con sus mochilitas y que no entran en ese imaginario”.
Cuando se les pregunta a las personas por qué quedaron en la calle, y sobre todo a quienes duermen en los refugios y no a la intemperie, la respuesta más extendida es la ruptura de vínculos familiares. Y ahí entra una batería de situaciones que van desde la violencia intrafamiliar, la soledad, hasta la gestión de las emociones.
Aguiar insiste: “El discurso facilista de los políticos es pensar la situación de calle como una derivación directa del problema de las drogas o la cárcel, cuando estas son solo coadyuvantes”.
La opinión sobre la relevancia de cada causa que lleva a la situación de calle está teñida, otra vez, por el voto. El frenteamplista tiende a amplificar la causa de pobreza, el votante de la Coalición Republicana incrementa la raíz en la droga.
¿Existe entonces una polarización ideológica del tema? Es una de las preguntas que la encuesta intentará desentrañar en las próximas notas.
¿Cómo lo hicimos?
El Observador, la Unidad de Métodos y Acceso a Datos de Ciencias Sociales (Udelar), y el docente en Estadística Juan Pablo Ferreira aplican, por primera vez a nivel masivo en Uruguay, un monitoreo de la opinión pública con encuestas no probabilísticas que permiten inferencias a través de modelos alternativos.
Este proyecto de encuestas —anónimas y cuyos datos no son usados con otros fines que académicos y periodísticos— es una apuesta a la innovación en la aplicación de nuevos modelos de investigación social, la confección de trabajos comunicacionales de calidad e independientes (no reciben apoyo de empresas ni de políticos), y la elaboración de documentos académicos que permiten generar conocimiento.
Para este sondeo fueron encuestados 3.383 voluntarios, entre el 12 y el 18 de junio de 2025.
A continuación puede conocer más detalles metodológicos:
FICHA METODOLOGÍA JUNIO 2025 (1).pdf