7 de octubre de 2026 13:23 hs

El senador del Partido Nacional Martín Lema cuestionó la gestión del Ministerio de Salud Pública (MSP) sobre los tiempos de espera y puso en duda que los datos disponibles permitan determinar cuánto de la mejora anunciada por ASSE responde a pacientes que efectivamente fueron atendidos y cuánto a una "depuración" o regularización de las listas.

"Hoy nada me preocupa más que los tiempos de espera, que la salud mental, qué situación tienen los niños y adolescentes, qué tenemos que hacer por mejorar el acceso por una salud más humana", afirmó la ministra.

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Lema, que realizó dos pedidos de informes sobre el tema —uno el 31 de octubre de 2025 y otro el 21 de mayo de 2026—, cuestionó esa afirmación. "La ministra si de algo no se está ocupando es de los tiempos de espera", dijo a El Observador.

El equipo del senador elaboró además un documento en el que analiza las respuestas oficiales recibidas y plantea interrogantes sobre la metodología utilizada para medir la reducción de las demoras.

"¿Qué bajó?": la pregunta de Lema sobre tiempos de espera

El punto central del cuestionamiento está en los datos divulgados por ASSE. En noviembre de 2025, el organismo informó que las listas de espera de las especialidades de mayor demanda habían caído 15% y que había realizado 50.000 consultas más con especialistas con recursos similares a los de 2024.

El 31 de julio de 2026, ASSE comunicó otra mejora: 14,4% menos de demanda de consultas pendientes y una reducción de 24,8% en el tiempo promedio de espera para especialistas.

Este martes, Lustemberg volvió a utilizar ese último dato durante su entrevista con El Observador. También destacó que las cirugías no postergables pendientes en ASSE pasaron de 2.077 en marzo de 2025 a 130, una caída de 93,7%.

Sin embargo, el documento elaborado por el equipo de Lema pone el foco en cómo se construyó el indicador de 24,8%.

El presidente de ASSE, Álvaro Danza, explicó ante el Parlamento en setiembre que el tiempo de espera utilizado por el organismo es el promedio de días entre la solicitud de una consulta y la fecha que efectivamente se le asigna al usuario.

Danza atribuyó la reducción a una mejora de la productividad, una disminución del ausentismo y un aumento de la capacidad de respuesta mediante teleconsultas. Pero también reconoció que hubo una priorización administrativa y llamados telefónicos a usuarios.

Ante la consulta sobre cuánto de la reducción correspondía a registros corregidos y cuánto a otros casos, Danza respondió: "Con respecto a los tiempos de espera, no tengo el dato de cuáles fueron corregidos y cuáles no".

Para Lema, ahí está una de las principales debilidades de la información disponible: no existe una desagregación que permita saber cuántas personas salieron de las listas porque efectivamente fueron atendidas y cuántas lo hicieron por una corrección o depuración administrativa.

Las denuncias por la "depuración" de las listas

El tema había generado cuestionamientos meses atrás. En marzo de este año médicos y usuarios de ASSE denunciaron públicamente cancelaciones de solicitudes que llevaban meses en listas de espera.

ASSE negó haber dispuesto la cancelación de consultas y sostuvo que estaba realizando una "gestión y regularización" de las listas. Según las explicaciones dadas posteriormente por autoridades del organismo, había solicitudes antiguas correspondientes, entre otros casos, a personas fallecidas o pacientes que ya habían recibido atención por otra vía.

El segundo pedido de informes de Lema consultó al MSP, entre otros puntos, cuáles habían sido los criterios técnicos y administrativos utilizados para depurar las solicitudes, qué controles se habían implementado para evitar una reducción artificial de las listas, cómo se protegía a quienes llevaban largos períodos esperando y de qué manera se notificaba a los usuarios.

La respuesta remitida por el MSP en setiembre sostuvo: "La Administración de los Servicios de Salud del Estado no ha dispuesto la cancelación de consultas de ningún usuario, sino que se ha abocado a la gestión y regularización de las listas de espera".

El documento del equipo de Lema cuestiona que esa respuesta no brinda una desagregación cuantitativa que permita conocer el impacto de esas regularizaciones sobre la reducción informada.

El MSP prepara un nuevo sistema para medir los "tiempos reales"

Otro de los puntos que utiliza el senador para cuestionar los datos es que el propio MSP está desarrollando un nuevo sistema para medir los tiempos de espera.

En respuesta al pedido de informes de mayo, el ministerio informó que contrató una consultoría para diseñar el Sistema de Información de Tiempos de Espera (SITE), cuyo objetivo será disponer de información completa sobre los "tiempos reales de espera".

El nuevo sistema deberá incorporar tanto a los usuarios que obtienen una fecha para su consulta como a aquellos que permanecen en lista porque no existe disponibilidad de agenda, para poder medir el "tiempo de espera global".

Este martes Lustemberg adelantó que el sistema estará operativo para todos los prestadores a partir de 2027 y permitirá tener una evaluación más precisa.

La primera respuesta enviada por el MSP a Lema ya había señalado que durante 2025 se trabajó en un diagnóstico de la situación de las agendas y listas de espera y que el desarrollo e implementación del nuevo sistema de medición estaba previsto para 2026 y 2027. También indicaba que no había una asignación presupuestal nueva y específica para reducir los tiempos de espera.

La diferencia entre bajar la lista y atender al paciente

El documento elaborado por el equipo de Lema concluye con una serie de interrogantes que, según sostiene, las respuestas oficiales todavía no permiten contestar: cuántas personas estaban esperando antes y después de las medidas, cuántas fueron efectivamente atendidas, cuántas solicitudes fueron depuradas, cuántas correspondían a fallecidos, duplicados o usuarios ya atendidos y cuántas personas siguen esperando sin tener una fecha asignada.

El cuestionamiento no implica que el dato de la reducción de 24,8% informado por ASSE sea falso, sino que apunta a que la información entregada hasta ahora no permite reconstruir con el mismo grado de precisión cómo se llegó a ese porcentaje.

"Para quien lleva meses esperando una consulta, no es lo mismo que baje una lista a que finalmente lo atiendan", concluye el documento elaborado por el equipo del senador.

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