Las declaraciones del próximo ministro del Interior, Carlos Negro, sobre la "guerra perdida" contra el narcotráfico generaron fuertes críticas desde el oficialismo. El actual ministro, Nicolás Martinelli, y el exministro Luis Alberto Heber cuestionaron su postura, calificándola de derrotista y contraria a la política de seguridad del gobierno.
En una entrevista concedida el martes a Informativo Sarandí, Negro afirmó: "Creo que el control del narcotráfico puede llevar a una disminución de la criminalidad. ¿Por qué digo control? Porque combate, esta denominada guerra, la lucha contra el narcotráfico como una lucha, está perdida. Es evidencia, no estoy diciendo nada nuevo".
Estas declaraciones fueron rechazadas por Martinelli, quien sostuvo que "entrar a la cancha diciendo que el partido está perdido" no es la forma de encarar la seguridad del país y aseguró que "bajar la vara" no es la solución.
Por su parte, el exministro y actual senador Luis Alberto Heber fue aún más directo y escribió en su cuenta de X: "Empezamos mal… la guerra contra el narcotráfico hay que darla... Si de antemano declaramos que la perdimos!!! ¿Entonces qué queda? De vuelta rumbo a Guatemala, porque El Salvador la está dando y ganando".
El presidente salvadoreño Nayib Bukele ha impulsado una ofensiva contra las pandillas bajo un régimen de excepción. Gracias a estas medidas, los homicidios en El Salvador han disminuido drásticamente, según cifras oficiales.
Sin embargo, la estrategia de Bukele ha sido cuestionada por organismos de derechos humanos, que denuncian detenciones arbitrarias y abusos policiales. En Uruguay, la referencia a este modelo divide aguas entre quienes lo consideran un ejemplo de éxito y quienes advierten sobre sus riesgos para el Estado de derecho.