Llegamos al 10 de abril de 2024, fecha en que se reunió la Comisión Nacional Asesora de Vacunas (CNAV), un órgano honorario cuyas recomendaciones han sido históricamente adoptadas por el MSP. El tema del día era el análisis de la situación epidemiológica de las infecciones por meningococo.
De acuerdo con el acta de la comisión, se reconoció que había “un aumento inusual de la incidencia” de la enfermedad y se acordó de forma unánime la “monitorización estrecha” de los casos, pero también hubo acuerdo en que “este comportamiento epidemiológico de baja endemia con aumento esporádico de casos es el observado habitualmente en nuestro país”, tal como se plasmó en el acta.
También se dejó registro de que la representante de la Sociedad Uruguaya de Pediatría, Mónica Pujadas, presentó “argumentos sobre la necesidad de introducir la vacunación sistemática en grupos etarios, argumentando la necesidad de proteger a la población infantil en riesgo y facilitar un acceso igualitario a esta estrategia de prevención”.
Sin embargo, entre las 29 personas que participaron no hubo quórum para considerar la introducción de la vacuna al esquema regular. Lo único que se resolvió fue volver a analizar la situación en setiembre y mantener firme la vigilancia.
“Inclusión planificada”
Casi seis meses más tarde, cuando el 2 de octubre se volvió a reunir la CNAV, el panorama era muy diferente. Se habían registrado 35 casos y ocho muertos, disparando la letalidad a 23%: más del doble que el año anterior. Si bien los niños menores de 5 años continuaban siendo el grupo más afectado, había más dispersión en distintas edades.
“La comisión destacó la imprevisibilidad de la infección meningocócica y la tendencia al aumento de casos en los últimos años. Como resultado, se recomienda la inclusión planificada de vacunas específicas en el esquema nacional de vacunación”, dice textualmente el acta de aquella reunión de octubre de 2024.
Y agrega: “Aunque se reconoce la necesidad de considerar el contexto económico actual, la recomendación se justifica por la alta mortalidad observada, especialmente en la población joven, y la importancia de garantizar equidad en el acceso a las vacunas. Además, se subraya la vacunación de adolescentes como estrategia para reducir la circulación comunitaria (…)”
Por unanimidad, esta vez la comisión sí resolvió recomendar la incorporación de vacunas antimeningocócicas para menores de 2 años y para adolescentes de 11, tal como más tarde se haría.
Pero en aquel entonces el país estaba sumido en tiempos electorales, y luego vinieron los meses de transición de un gobierno a otro, con todo lo que se sabe que eso conlleva. Fue recién en mayo de 2025 que la actual ministra Cristina Lustemberg hizo el anuncio que la comisión asesora había recomendado seis meses antes. Se comenzó a vacunar en julio.
El exsubsecretario de Salud, hoy diputado nacionalista José Luis Satdjian, se mostró molesto con el hecho de que las autoridades actuales hayan dicho, tanto en el Parlamento como en la prensa, que en 2024 hubo más casos que este año pero no se avanzó en la vacunación.
“Tengo mensajes con Lustemberg diciendo que me preocupaba el tema meningococo. Nosotros veníamos averiguando con laboratorios pero no queríamos hacerlo sin las nuevas autoridades, porque no lo íbamos a ejecutar ni a pagar”, dijo Satdjian a El Observador.
“Se veía que iba a empeorar en los años siguientes. Convocamos a la comisión en abril, patearon el tema para setiembre, y en octubre por unanimidad se resuelve hacer la vacunación planificada, pero no urgente ni nada”, relató el exjerarca, y remató: “Si el gobierno quiere tirarnos la responsabilidad de esto, no está bien”.
En la Comisión de Presupuesto del 31 de julio, en el marco de la discusión por la rendición de cuentas, Satdjian también aprovechó para dejar en claro esa visión.
La directora de Salud Laura Llambí, consultada por El Observador, dijo que prefería evitar la politización del tema. Sin embargo, señaló: “En ese momento yo integraba la CNAV, y es un tema que la Sociedad de Pediatría, que es muy activa y conocía la efectividad de estas vacunas, insistió mucho en poder avanzar. Pero bueno, no se logró”.
Para la jerarca, internista grado 5, puede que haya faltado “sensibilidad o conciencia” en el ministerio en ese entonces. De todas formas, Llambí cree que plantear si un plan de inmunización en 2024 podría haber evitado la sucesión de casos y muertes de ahora es contrafáctico.
Finalmente, en 2024 fallecieron 11 personas por enfermedad meningocócica. En 2025 hubo un mínimo descenso de casos y las muertes fueron cinco. En lo que va de este año hubo siete fallecimientos por esta causa.
“Bulla mediática”
Otro de los participantes en aquellas instancias de la comisión de vacunas es el pediatra e infectólogo Álvaro Galiana, tal vez el médico que más casos graves de meningitis ha atendido en el país. Como parte de la SUP, Galiana estaba embanderado con ampliar el acceso a la vacuna. Integró la comisión con voz pero sin voto en su rol de director del Pereira Rossell.
Galiana, que conoce la historia de la enfermedad, los brotes más grandes (con hasta 100 casos por año) y los vaivenes en la prevalencia desde la década de 1970, dijo que hay que tener en cuenta que es un microbio con un comportamiento “impredecible” y “sin patrón”. Aun así, opinó que entre 2023 y 2024 se estaba dando un número “importante” de casos y especialmente de la mortalidad, por lo que había que hacer algo.
“En la Sociedad de Pediatría hicimos una carta y fuimos a la CNAV, y pedimos que se incorporaran las vacunas porque veíamos con preocupación el aumento de casos. Era el primer año que se diferenciaba de los anteriores”, relató Galiana a El Observador.
“Desde la SUP lo íbamos viendo y dimos la voz de alerta. Fuimos con Mónica (Pujadas) a plantear la necesidad de que el MSP asumiera la vacunación. Y les empezamos a decir a los pediatras que la indicaran. ¿Por qué en el 24 no fuimos más incisivos? No sé. Fuimos los que más alertamos e insistimos. Puede ser que no nos hayan dado pelota. Pero lo planteamos. Y nosotros también teníamos que rever nuestros números. No es tan sencillo darse cuenta en el medio del año”, agregó.
El especialista también se refirió a la transición de gobierno como un factor que incidió. “El gobierno blanco decidió que iba a vacunar, pero cambiaba el gobierno. En abril era más difícil aceptarlo. Fingimos demencia hasta octubre. Vamos procrastinando, tiramos para adelante, y después decimos ‘qué horrible todo’”.
Galiana no es condescendiente con unos ni con otros. También salió públicamente a cuestionar a la ministra Lustemberg de que no se universalizara la vacunación por motivos económicos cuando en paralelo, en marzo de 2025, se anunciaba la compra de una estancia para Colonización por US$ 32 millones.
En 2025 hubo menos casos y menos muertes que en 2024, pero la tendencia al alza ya estaba trazada, aseguró. “No es un argumento válido decir ‘nadie dijo nada’ con los casos de 2024. ¡Más razón para hacer algo en 2025! No es un problema político. Nosotros no lo vemos así; lo planteamos al que estuviera de turno”.
Además, el médico es crítico respecto a lo que se hizo en el esquema de vacunación porque no se abarcó a los niños de entre 2 y 11 años. Él, como pediatra, ha recibido a “padres enojados” por no poder vacunar a sus hijos de edades intermedias, y se indignó con la muerte de una niña de 11 años recién cumplidos que no había llegado a recibir la dosis.
“Cuando tenés muchos casos, tenés que vacunar a los chiquitos de guardería, que es donde más se dan. Y todavía no estamos vacunando a esos niños”, advirtió Galiana, que lamentó la “bulla mediática”.
“No podés regular la vacunación para una enfermedad como esta: te pasa por arriba. Cuando empiezan los casos, la gente se enloquece. Es una enfermedad que genera pánico. Es muy rápido, es difícil de diagnosticar, y cuando empieza a haber casos se empieza a diseminar”, insistió.
Para él, ahora hay que “vacunar a todos los que sea necesario hasta que descienda la circulación”. Luego se da fin a la campaña y, con la vacuna ya en calendario, se controla la situación, consideró.
Brasil, Argentina, Chile y Paraguay incorporaron la vacuna contra el meningococo antes que Uruguay, lamentó Galiana. “Hoy estamos rezagados, habiendo sido los primeros”.