8 de abril de 2026 5:00 hs

Caían las primeras gotas de la tarde del lunes y algo más de una cincuentena de militantes frenteamplistas se asomaron a la sede del sector Seregnistas en el barrio Cordón para escuchar hablar a uno de los principales referentes de la reforma del transporte: el director de Movilidad de la Intendencia de Montevideo, Germán Benítez.

El objetivo era claro: que junto a la alcaldesa del Municipio B, Patricia Soria, se refirieran a cómo afectaría a los barrios céntricos la reforma que incluye, entre otros puntos, la creación de dos corredores para conectar la Ciudad Vieja con El Pinar y Zonamerica a partir de ómnibus de gran capacidad y alta frecuencia.

Durante dos horas -en la charla presenciada por El Observador- Benítez explicó los principales puntos de las reforma y respondió a las preguntas de los frenteamplistas.

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Cuando los militantes tomaron el micrófono, hubo un tema que se reiteró en modo de pregunta y crítica. De la docena de participantes que tomó el micrófono para hacer consultas, presentar quejas y plantear posibles soluciones a los problemas del tránsito, cuatro hicieron mención al caso del Corredor Garzón y la Terminal Colón y su posible semejanza con este proyecto.

Uno de ellos, militante barrial, aseguró que “la gente, incluso frenteamplistas, están atomizando con el Corredor Garzón”. Otro sumó: “Hace unos días estuve en Colón y Villa Colón y están todos en pie de guerra” por este tema. Un tercer militante pidió que los corredores sean “impecables” para que “no pase como con el Corredor Garzón” y un cuarto fue menos formal: “Vamos a ver si dan resultado o no (los corredores), pues si no, vamos a fracasar, como en el caso de la Terminal Colón, que metimos 30 palos verdes y los privados nos cagaron bien”.

“A los que afirman que esto va a ser el Corredor Garzón: no entendieron qué estamos planteando. Tenemos conocimiento real, hoy en día, de cuáles fueron los errores del Corredor Garzón”, respondió Benítez a su tiempo.

Antes, durante su primera intervención, ya había adelantado las diferencias que tenía el actual proyecto para BRT con el caso del corredor.

"Cuando se pensó el Corredor Garzón, se pensó como un BRT: que (el ómnibus) salga de la Terminal Colón y circule todo Garzón, después de ahí pasa al tránsito mixto en un sector exclusivo en Agraciada hasta la Torre de Antel. Ese era el proyecto. Se empezó por el BRT de Garzón. Quizá uno podría haber dicho: ¿Tenía sentido empezar por la parte que tiene menor ganancia de velocidad? Bueno, quizás no. ¿Cuál era la lógica de la terminal a un kilómetro del corredor. Se dice: 'Hiciste una terminal lejos del corredor y no la usa nadie'. En esa terminal iban a terminar los suburbanos. El suburbano no iba ingresar a Montevideo, se iba a hacer trasbordo para ingresar a Garzón. Nosotros, en todo este tiempo, y realmente pensando esto con un BRT, nosotros hemos aprendido de qué cosas pasaron”, dijo Benítez.

Luego, al ser consultado sobre las líneas de ómnibus que actualmente salen de 18 de Julio a mitad del recorrido, Benítez aclaró que se deberán “reestructurar” los recorridos, y volvió al caso de Garzón. “No pueden ingresar ómnibus al BRT por 5 o 6 cuadras, es lo que pasa en Garzón, eso no puede pasar”, respondió.

Algo similar había argumentado el intendente Mario Bergara en entrevista con El Observador días atrás ante la consulta de si 18 de Julio se transformaría en una nueva Garzón: “Definitivamente no. La diferencia sustancial es que acá vos tenés un tramo segregado con una línea única, entre comillas. No es que ahí entran y salen ómnibus. Es bien diferente conceptualmente con respecto a lo que fue el Garzón o el General Flores”.

El Corredor Garzón se inauguró en diciembre de 2012 junto a la Terminal Colón bajo la gestión de Ana Olivera en la IM. Buscaba reducir los tiempos de traslado del transporte público con sendas segregadas, pero su funcionamiento ha sido muy cuestionado, incluso entre frenteamplistas.

El caso de la terminal no es mejor: es utilizada por muy pocos pasajeros e implica gastos millonarios en mantenimiento para la comuna, que ya se resignó a que cumpla con su función de terminal de pasajeros, según se desprende de las palabras del director de Transporte de la IM, Richard Delgado, semanas atrás ante la Junta Departamental.

“La Terminal Colón era una pieza dentro del Plan de Movilidad, y tenía otra función operativa, que hoy no tiene. Eso es así. (...) Hoy nosotros estamos haciendo dos cosas: estamos buscando una mayor eficiencia en el gasto, con diversas estrategias, y estamos buscando dotar de usos a esa terminal y a esa infraestructura que tenemos creada. Por eso la estamos transformando en un gran polo cívico”, dijo durante su comparecencia en el marco del proyecto de Presupuesto de la IM.

Como informó El Observador, mientras que los ingresos anuales alcanzan los $756.000, los egresos rozan los $15 millones. La terminal gasta $11.980.000 en funcionamiento y aproximadamente $3.000.000 en mantenimiento edilicio, “dependiendo de las patologías que se vayan produciendo”.

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