27 de febrero de 2025 5:00 hs

Juan Castillo y Gabriel Oddone antagonizan desde la primera hora de la campaña. No es la figura “adecuada” para ser ministro de Economía, sostuvo el comunista bastante antes de que Yamandú Orsi oficializara al economista como su “piloto” para ese vuelo. La victoria del Frente Amplio los ubica ahora como las dos piezas clave para consensuar una política salarial sobre la que ya exhiben sus diferencias.

Los designados ministros de Trabajo y Economía acordaron la semana pasada en el edificio Plaza Alemania generar un grupo para discutir los lineamientos que el Poder Ejecutivo bajará de cara a la Décima Primer Ronda de Consejos de Salarios, con una amplia mayoría de acuerdos vigentes que vencen a mitad de año.

Oddone nombró como su delegado a Braulio Zelko, futuro titular de la Asesoría Macroeconómica, según reconstruyó El Observador. La cartera conducida por Castillo tiene pendiente designar a su contraparte en ese equipo técnico una vez que asuman el gobierno, indicaron.

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Zelko fue a lo largo del período un economista cercano a Mario Bergara, tras haber integrado la Asesoría Macroeconómica bajo la segunda administración de Danilo Astori. El economista formó parte del Instituto Cuesta Duarte del Pit-Cnt y en campaña fue uno de los redactores del informe del centro de estudios Etcétera que brindó varios insumos críticos hacia el plebiscito de la seguridad social impulsado por la central sindical y algunos sectores del Frente Amplio como el Partido Comunista, que integra Castillo.

Desde el equipo económico entrante indicaron a El Observador que por el momento no harán más declaraciones sobre el tema, dada la sensibilidad que despertó la última semana, luego de que Oddone insistiera en entrevista con En Perspectiva sobre “avanzar” en un “programa cuidadoso”, “probablemente aprendiendo de manera piloto”, para evitar que los correctivos salariales continúen alimentando una inercia inflacionaria.

20250121 Gabriel Oddone, Yamandí Orsi. Presentación del equipo económico del gobierno de Orsi.

“En el universo de trabajadores probablemente no, los trabajadores de menores ingresos no, pero en el universo de otros sí. Entre otras cosas para ver en esta ronda cómo nos va con esto y si podemos generalizar este tipo de prácticas. Hay que ver muy bien cuál es el diseño, cuál es el mecanismo, pero es un tema que está arriba de la mesa que al Ministerio de Economía le gustaría explorar”, sostuvo horas antes de que el PIT-CNT, durante un paro parcial, proclamara: “No nos vengan a hablar de desindexar salarios”.

La tesis de Oddone

La postura de Oddone se ha mantenido con los años desde sus tiempos en la consultora CPA Ferrere y ahora está firme en instalar esa agenda en sus conversaciones con el Ministerio de Trabajo aún a pesar de los cuestionamientos de Castillo y del MPP.

En su libro El Despegue —escrito por el economista en conjunto con el periodista Nicolás Batalla— el futuro ministro de Economía defendía desde antes de lanzarse a la política que “una condición indispensable de un programa de desinflación exitoso es la desindexación de precios de la economía, en particular de los salarios”. A raíz de ello consideraba “relevante” que hubiera “una coordinación más efectiva entre la gestión macroeconómica y la política salarial”.

Oddone habla en el libro de procurar “sistemas de información que permitan establecer aumentos mínimos de salarios con incentivos adicionales en base a información que provee un organismo estatal”. El economista opina a lo largo de la obra que para eso es indispensable contar con información para eventualmente “construir indicadores que permitan una estimación de la productividad agregada de la rama”, por ejemplo. En este sentido, lamenta que históricamente hubo “desconfianza” de parte de las empresas en brindar datos y sostiene que el Estado debería “garantizar la confidencialidad en el manejo de la información”.

“Difícilmente puedas ir a buenos mecanismos de aumentos salariales si no están alineados a mediciones de productividad en la mayoría de los sectores es necesario contar con información de la empresa”, declara en El Despegue.

Según Oddone, debe estimularse a “empresas y trabajadores” a que “sean socios”. “Ello debería ayudar a que la discusión esté mucho más focalizada en el resultado de la empresa y de la rama que en el desempeño del resultado general de la economía”. Para eso, reconoce, los convenios “deberían asentarse en la credibilidad de la política económica para cumplir con la inflación objetivo”, por lo que deben asegurar “metas creíbles” y un programa que garantice cumplirlas.

“Eso debería ir volviendo innecesarios acuerdos salariales que incorporen correctivos, puesto que la inflación registrada durante la vigencia del convenio debería, salvo circunstancias excepcionales para las cuales deberían preverse mecanismos especiales, asimilarse a la anunciada”.

El futuro ministro de Economía llamaba desde 2022 a “negociar los salarios en base a un indicador menos volátil” que el Índice de Precios al Consumo, “uno que aproxime a la inflación ‘tendencial’, por ejemplo”. “Ello permitiría evitar que eventos transitorios y circunstanciales sobre algunos precios (frutas y verduras, por ejemplo), se consolidaran y propagaran a todo el sistema de precios a través de lo que recogen los salarios”.

Según Oddone, el gobierno “debería tomar a las pautas salariales como un enforcement que condiciona su accionar en el manejo de otros instrumentos de la política”. Pero como hasta ahora la credibilidad de las administraciones ha sido “limitada” por lo “habitual” de sus incumplimientos en las metas fijadas, “es lógico que los trabajadores exijan mecanismos de protección”.

“Es importante” romper la indexación de precios “si se quiere avanzar de forma consistente hacia una menor inflación”, asegura. Para eso, dice, hay que tener “una estrategia de precios consistente y creíble”, que además de ampliaciones en los Consejos de Salarios contemple “reformas microeconómicas que permitan que en varios mercados los precios se formen de manera competitiva”, o “al menos se aproximen”.

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Castillo, en cambio, ha sido categórico, en rechazar esa posición, como afirmó días atrás a TV Ciudad: “El tema de ajustar los salarios independientemente de lo que esté pasando en la economía no es nuestra concepción, porque el que está pagando los costos del déficit fiscal es el poder de compra de los trabajadores".

"No estamos dispuestos a que sean los trabajadores y trabajadoras, más en momentos de salarios comprimidos, quienes estén pagando el precio del ajuste”, dijo.

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