5 de noviembre de 2026 5:00 hs

Sobre el césped sintético de los pasillos bajo la tribuna América del Estadio Centenario, en un momento cualquiera del año, caminarían futbolistas con los botines puestos, saliendo del vestuario rumbo al túnel, con la cabeza en un inminente partido. Hoy, los inquilinos temporales de esos corredores tienen otro desafío en mente. Son voluntarios, operarios y trabajadores de los equipos que reparten acreditaciones, cargan variopintos carteles o cajas, arman estructuras y andamios, y ultiman todo detalle necesario para que el “Monumento del Fútbol Mundial” se convierta, por una tarde del sábado 7 de noviembre, en lugar de encuentro para fieles católicos con el papa León XIV.

Hoy, si uno camina por ese pasto sintético hasta la zona del vestuario visitante, se encontrará allí, en medio del enredo logístico, una capilla. De un ambiente en el que se alistan jugadores de fútbol, a un espacio de recogimiento, silencio y rezo para quienes trabajan en la previa de la visita papal.

La idea de instalar una capilla en medio del centro de operaciones de quienes organizan el evento multitudinario no vino desde el Vaticano, sino que surgió de ese mismo equipo. “Fue una iniciativa nuestra, del equipo, que somos más de 100 personas trabajando en la organización del viaje papal, en las distintas comisiones que se organizaron”, cuenta, en conversación con El Observador, la coordinadora ejecutiva de la comunicación de la bienvenida al papa, Patricia Schroeder.

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“Nos pareció oportuno que tengamos el Santísimo”, remarca, señalando al sagrario que preside la capilla, donde se guardan el pan y el vino que se consagran para la eucaristía católica. “Que tengamos una misa todos los días y que esté el Santísimo. Están los sacerdotes trabajando con nosotros y siempre uno o dos sacerdotes celebran misa”, añade, mientras muestra el espacio en el que se celebra, todos los días al mediodía.

El espacio dispuesto está pasando la cabina de antidoping usada para los deportistas. Consta de una sala en la que se quitó lo necesario del día a día deportivo y se pusieron asientos, un pequeño atril y el altar con el sagrario, flanqueado por una figura de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay, y otra de San José.

“Es un lugar de respiro para toda la organización”, comenta a El Observador Mathías Soiza López, uno de los sacerdotes que están de guardia en el Centenario. Agrega que el espacio fue necesario, “porque son días de mucho trabajo intenso”.

“Una sensación que tenemos acá en la sala de trabajo es que las horas pasan como si fueran agua. De repente pestañeaste y ya no hay luz natural. Entonces tener la capilla, donde podemos celebrar la misa justo antes del almuerzo y un lugar donde cada uno tiene para ir a rezar, es superimportante para nosotros. Todos los que estamos acá somos creyentes, somos católicos y estamos con el corazón cien por ciento puesto en esto, con una exigencia muy grande. Entonces, tener cerca al Señor que nos sostiene y nos va sanando, nos va restaurando nuestras fuerzas”, sostiene Soiza López.

Él y los otros sacerdotes se preparan en la sala de al lado a la improvisada capilla, en una igualmente provisional sacristía, donde las casullas —una especie de poncho que se ponen los curas sobre su vestimenta para oficiar la misa— figuran colgados en los mismos cubículos en los que otrora figurarían camisetas de futbolistas previo a un partido. En esa sala, de manera no muy distinta a los deportistas, estos sacerdotes se visten para oficiar misa.

Sacristía improvisada junto a la capilla instalada en el Estadio Centenario por la visita del papa León XIV

Sacristía improvisada junto a la capilla instalada en el Estadio Centenario por la visita del papa León XIV

“Fue un desafío desde el punto de vista de crear un espacio que no está pensado para ese fin, un lugar digno para poder celebrar. El desafío de decir, los que estamos trabajando acá: apropiémonos de este espacio y hagámoslo nuestro para que sea un espacio donde se respire la dignidad del misterio, esa importancia que tiene para nosotros el momento de oración”, describe el cura, que cuenta también que, en momentos de trabajo arduo estas semanas, en la platea América se puede escuchar la música religiosa que a veces ponen para infundirse ánimos.

“Solo en Uruguay pasan estas cosas”, sentencia Schroeder, señalando el cartel que guía hacia la capilla visible junto a otro que enumera las copas de la Selección.

Capilla improvisada en la zona de vestuarios del Estadio Centenario para la visita de León XIV

Capilla improvisada en la zona de vestuarios del Estadio Centenario para la visita de León XIV

Todo (casi) pronto para recibir al papa

El estadio vive una transformación total para el próximo sábado, similar, aunque más profunda, a la que se experimenta en la previa a un concierto. De cara a la tribuna Olímpica, en la falda de la América, el gigantezco escenario se alza sobre el césped que aún no lleva las losetas protectoras que se colocarán para protegerlo. Decenas de voluntarios se mueven de aquí para allá, mientras los trabajadores ultiman los aprontes de la instalación de la estructura sobre la que León XIV le hablará a los uruguayos.

Escenario en el Centenario previo a la visita del papa León XIV

Escenario en el Centenario previo a la visita del papa León XIV

Schroeder describe el ánimo del equipo detrás de todo como “muy a tope”, con “mucho espíritu de trabajo, mucha juventud, mucha alegría”. Comenta que en estos días, se trabaja allí “hasta que se necesite” y añade: “Nos hemos ido siempre de noche”.

En el marco de la previa, los sacerdotes del equipo cerraron este miércoles con los voluntarios que trabajarán en la jornada del sábado, alrededor de unas 1.500 personas. “Un momento de oración acá en la platea Olímpica, en la tardecita, con la riqueza particular de que acá hay gente de muchas comunidades distintas”, apunta Soiza López.

Ceremonia con voluntarios de la bienvenida a León XIV el miércoles 4 de noviembre de 2026 en el Centenario

Ceremonia con voluntarios de la bienvenida a León XIV el miércoles 4 de noviembre de 2026 en el Centenario

Sobre qué significa para él, como sacerdote católico joven, ver por primera vez a un papa en Uruguay —ya que no había nacido cuando vino Juan Pablo II— expresa: “Es una emoción muy grande, viene el papa a nuestro país y todo lo que te pueda decir hoy, creo que va a ser distinto después de que efectivamente lo vea. El darse cuenta de que eso está pasando, que uno estuvo implicado en parte de la organización, da lugar a una experiencia distinta de lo que se puede prever”.

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