Con la transferencia de la Hyundai Santa Fe a ANEP y las explicaciones brindadas a cuatro periodistas de prensa escrita –entre los que estuvo El Observador– el presidente Yamandú Orsi dio por cerrado el episodio por la compra de su camioneta pocos días antes de asumir el gobierno.
El mandatario obtuvo un generoso descuento de US$ 25 mil –tal como informó Patricia Madrid en Así nos va– y a los pocos días usó un vehículo eléctrico de la misma marca que fue cedido por la automotora Oliva, a la que le había comprado su camioneta.
A su vez, tal como dio cuenta Búsqueda, el presidente entregó su camioneta anterior –una Hyundai del 2020– pero también una Renault Stepway que había sido donada por CarOne a la campaña y US$ 15 mil en dos transferencias desde su cuenta personal, algo que había omitido en un video publicado un rato antes.
El caso –que se conoció en etapas– fue seguido de cerca y con cautela en la oposición, que alternó entre críticas específicas, silencios y muchos pedidos de explicaciones pero cuidando el lenguaje por ser el presidente el único implicado.
Al comienzo, cuando la información que estaba arriba de la mesa era que el mandatario había obtenido un descuento fuera de lo común, los legisladores apostaron a que Orsi ofreciera las razones al tiempo que hicieron pedidos de informes para conocer cómo fue el proceso de decisión que terminó en la elección del Ioniq como auto de traslado para el desfile de asunción.
El canciller Mario Lubetkin aseguró en Desayunos Informales que evaluaron otras opciones –principalmente de vehículos chinos– las cuales fueron descartadas por razones operativas.
Si bien fue ampliamente comentado en las bancadas, los principales dirigentes blancos y colorados prefirieron permanecer en silencio hasta que el fin de semana Orsi dijo en Salto que se “tiraba de cabeza” cuando veía un descuento.
Las palabras y el tono del presidente fueron un parteaguas y derivaron en una catarata de cuestionamientos de la oposición que pueden reunirse en el sentir expresado por Sebastián da Silva de que Orsi le estaba “tomando el pelo” a la gente.
El directorio del Partido Nacional, que se reunió el lunes 1 discutió el tema en su interna y Álvaro Delgado dijo en conferencia de prensa que el mandatario tenía que explicar. Mencionó que hasta el momento las declaraciones habían sido “distorsivas” y que era necesario que “aclarara” el tema.
El comité ejecutivo nacional del Partido Colorado, en tanto, dio un paso más y emitió un comunicado en el que consideró que el asunto revestía “gravedad”, que Presidencia debía actuar con “transparencia” para “despejar dudas” ya que las explicaciones habían sido “insuficientes, contradictorias y poco claras”.
“Las conductas de los gobernantes deben ajustarse no solo a la legalidad vigente sino también a los más altos estándares de ética y transparencia que la ciudadanía legítimamente exige”, señalaron.
Orsi reaccionó a las críticas grabando un video en el que pidió disculpas, se mostró dispuesto a pagar la diferencia si algún organismo –la Jutep había recibido denuncias– lo consideraba y aseguró que la elección del auto eléctrico que utilizó el 1° de marzo de 2020 en la asunción presidencial "no se vincula para nada" con la compra que había realizado días antes.
Sin embargo, un rato después, Búsqueda dio los nuevos detalles y la oposición volvió a subir la temperatura.
Ese mismo lunes a la noche, previendo que el caso escalaba hacia una crisis con el presidente en el medio, el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, activó el teléfono rojo y se comunicó con los principales dirigentes blancos y colorados para pedirles “cuidar la institucionalidad”.
Dirigentes consultados por El Observador reconocieron los planteos pero devolvieron que observaban que el presidente estaba teniendo “poco respaldo” en la interna del Frente Amplio.
El martes, tras la sesión del Senado, los legisladores blancos se reunieron en bancada para analizar el tema. Por esas horas, había quienes creían que debían sacar un comunicado expresándose aunque luego resolvieron solo hacer declaraciones públicas y volver a esperar lo que Orsi le dijera a los periodistas que había convocado a la Torre Ejecutiva para la tarde.
En esa reunión, entre los nacionalistas abundó el convencimiento de que Orsi estaba sufriendo “fuego amigo”. También se evaluó que durante el “caso Sendic” en 2017 no salieron “bien parados” porque permanecieron en silencio para cuidar y respetar la “institucionalidad”.
Tras el encuentro, el senador Javier García dijo que la credibilidad del mandatario estaba afectada por sus propias acciones. "Cuando se afecta la institucionalidad, el problema es serio, grave. No se le puede quitar importancia", indicó.
Esa tarde, Orsi anunció que donaría la camioneta a la ANEP, algo que fue leído como un reconocimiento implícito del error, pero que mantenía abierto el tema.
“Es infantil creer que donando la camioneta a la ANEP el tema queda aclarado o cerrado. La donación no responde ninguna de las preguntas de fondo”, escribió el diputado Felipe Schipani.
Con el paso de las horas, buena parte de la dirigencia se fue decantando por lo mismo, bajo el entendimiento de que el asunto no estaba cerrado y que permanecerán con cautela con los ojos abiertos sobre la elección del auto para el 1° de marzo y el vínculo con la decisión previa de Orsi.