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¿Cómo es un mal líder? Así lo define una experta en Harvard

El trabajo académico de Bárbara Kellerman se destaca por despegar de la clásica mirada sobre el liderazgo que tiene el management

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13 de julio de 2018 a las 08:35

Lo dice con tono pausado y claro: "En el mundo real hay muchos líderes malos, algunos un poco malos y otros muy malos". Barbara Kellerman es una reconocida profesora estadounidense de Harvard y su trabajo académico se destaca por despegar de la clásica mirada sobre el liderazgo que tiene el management. Trabajó sobre la definición del mal líder, un parámetro interesante para medir en estos tiempos disruptivos, así como la de los seguidores.

Según sus trabajos, se está acelerando la tendencia en la que los seguidores están adoptando roles vitales, no solo para con sus líderes sino también hacia los demás. Pero en ese análisis del contexto, Kellerman también hace hincapié en lo que debería ser la medida para determinar si una persona es un buen o mal líder de la organización.

"En lo que se llama estudio de liderazgo o desarrollo, hace 10 o 12 años atrás, la atención estuvo en el buen liderazgo de los CEOs. Con la atención dirigida al dinero y a la objetiva investigación, lo central fue cómo desarrollar líderes y cómo enseñar a ser buenos líderes. Pero en el mundo real, sabemos muy bien que hay muchos malos líderes", dice Kellerman, que conversó con El Cronista (Argentina) durante su reciente paso por Buenos Aires para participar de un evento del IAE de la Universidad Austral.

¿Cómo es un mal líder?
Centralmente, he dividido en dos modos diferentes a los malos líderes, dos ejes. El primero 'ético o no-ético', y el segundo eje 'efectivo o no-efectivo'. Se puede ser un mal líder ético pero inefectivo, también si se es no-ético pero efectivo. Y por lo tanto puede ser un buen líder siendo ético y efectivo. Entonces para hablar de buen o mal liderazgo hay que poder aplicar una medida simple, ya que se puede ser en extremo efectivo y a la vez no-ético, y totalmente posible lo contrario.

Entonces un buen líder puede convertirse en un mal líder...
Sí. Pero estamos hablando de comportamiento humano, y de cuál es la medida. Uno de los problemas del liderazgo es que es difícil de medir. Si hablamos de un buen líder, calcularlo matemáticamente, cuantificarlo. Alguien puede ser un líder efectivo en una situación, e inefectivo en otra, dependiendo del contexto, de sus seguidores, y de otras muchas razones. Puedo también ser líder en un determinado escenario y puedo ser un seguidor en otro distinto. Por ejemplo, salgo aquí del hotel a la calle, donde no hablo español, y no puedo ser líder.

Uno de los temas que más involucra el debate público en este momento es la cuestión de género. ¿Dé que manera está impactando esto el liderazgo en las empresas?
En muchas maneras. Hablo de lo que ocurre en los Estados Unidos, pero estos temas tienen su contagio, por lo cual quizás ocurra en otro país un poco después, pero finalmente ocurre. Primero que nada la naturaleza del lugar de trabajo ha cambiado. Leí recientemente un artículo sobre la preocupación de las personas sobre su comportamiento en el lugar de trabajo. ¿Es un tema cultural, legal? Días atrás, el presidente o CEO de Intel fue obligado a dejar la compañía tras conocerse que tenía una relación con una subordinada. El CEO de Intel..., incluso hace 10 años a nadie le hubiese importado qué hacía el CEO de Intel. Ahora, cuando el tema toma estado público tu cuello está en la línea. Esto es un gran inhibidor, un límite a los comportamientos en los lugares de trabajo, como dije culturalmente, políticamente, legalmente, profesionalmente. Pero también una presión por la diversidad. Significa que cada CEO, organización –ya sea pública, privada, militar u ONG- tiene que poner atención en dar a las mujeres un empujón hacia arriba. Este tema importa no solo en términos de diversidad sino también en el comportamiento en la organización.


¿Es entonces un buen tiempo para las mujeres?
Es una pregunta complicada. Voy a intentar una breve respuesta. Durante 25 años ha habido presión para un ascenso de las mujeres, para hacer mujeres líderes. Mientras, el número de mujeres en el top se mantuvo extremadamente bajo. Por ejemplo, el número de mujeres en el Congreso es similar a hace 20 años. El número de mujeres líderes en el sector privado en Europa se mantiene también similar desde hace unos años. El porcentaje de mujeres CEO entre las 400 de Fortune, ¿adivina cuál es? Cinco por ciento. Los países más avanzados en esto son los escandinavos, como Noruega o Dinamarca. Ellos tienen las políticas familiares más liberales. No obstante, el número de mujeres en el top de organizaciones privadas en Escandinavia no es bueno. Entonces uno puede preguntarse por qué después de 20 años o más de empujar para hacer más mujeres líderes el número se mantiene similar. Lo que me ha llevado a investigar qué es lo que está ocurriendo, pero no tengo la respuesta aún.

¿Cómo es el liderazgo de Trump? ¿Bueno o malo? ¿Tradicional o novedoso? ¿Emocional o racional? ¿Es un nuevo liderazgo que puede cambiar la política en los Estados Unidos?
Primero tenemos que ver cómo llegó a la presidencia. No es cien por ciento claro. Todo el mundo pensaba que Hillary ganaba. Cuando no ocurrió, a la mañana siguiente el país entero incluso el equipo de Trump y el propio Trump estaba en shock. Si hubo un hackeo ruso, una interferencia, pero dejando eso de lado el líder populista no es un fenómeno solo estadounidense. La pregunta interesante que usted implica es –en relación a Estados Unidos- si se trata de una "aberración" (algo que se aparta de lo normal o natural), si después de Trump volveremos a lo que conocemos, o continuará el sistema disfuncional que tenemos. No creo que alguien tenga ahora la respuesta. Algunos dicen que es una aberración otros que es un cambio profundo. Pero no se trata solo de su persona: tiene muchos seguidores leales en el partido Republicano, tanto legisladores como votantes, que lo apoyarán no importa lo que pase. Algo similar vimos recientemente en Turquía.

¿Existe una tendencia, cada vez más aceptada o requerida, de que las empresas opinen o se involucren en temas de discusión pública?
Tengo dos respuestas. Primero en general sí, con precauciones. Lo segundo es que no importa lo que yo piense, esto está ocurriendo. Por ejemplo, en los Estados Unidos hay un movimiento, aún pequeño, de hombres de negocios que impulsan inversiones en cuestiones medioambientales, sociales y gubernamentales.

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