El 10 de enero murió David Bowie, y apenas una semana después, Glenn Frey de los Eagles. Ahora, con una generación entera de roqueros aproximándose al ocaso, nuestra sociedad se prepara para una nueva era de duelo, una situación que es tan confusa como inevitable. Nuestros héroes están a punto de desaparecer en grandes cantidades, y nuestra pena, al mismo tiempo, va a tornarse más frecuente, más comunal y más intensa.
¿Cómo nos afecta la muerte de un roquero?
La partida de un ídolo y la forma de procesarlo