6 de septiembre 2013 - 20:06hs

Con el conocimiento del sector forestal que le otorga su trabajo diario vinculado a inversores del rubro y el recuerdo fresco de como el gobierno de Tabaré Vázquez defendió con “responsabilidad” al país en La Haya en el litigio que el gobierno argentino entabló en 2006 por la fábrica de celulosa de Botnia (hoy UPM), la ingeniera agrónoma Rosario Pou, que integró aquella delegación y preside el estudio de inversiones forestales Rosario Pou y Asociados consideró que la dilatoria actual de la administración de José Mujica en autorizar a esa pastera a incrementar su producción puede hacer fracasar 25 años de políticas de Estado de apoyo a esa cadena productiva. A continuación un resumen del diálogo que esta ingeniera agrónoma mantuvo con El Observador en su oficina del World Trade Center antes de conocerse que el gobierno autorizará a UPM a incrementar su producción.

Pasó casi un cuarto de siglo desde la primera ley forestal en el país. Se puede hablar de un sector maduro económicamente hablando. ¿Cuál es la situación actual del rubro?

En realidad ha transcurrido algo más de tiempo: hubo una primera Ley Forestal en 1968, resultado del trabajo de la CIDE, con aspectos muy similares a la aprobada en 1987; pero con instrumentos de promoción que enfocaban al productor agropecuario como el objetivo de los incentivos; con la experiencia de esa ley y con el peso que le dio una aprobación por unanimidad de los partidos políticos, la “nueva” ley forestal apuntó a captar inversores en forma amplia, con incentivos que impulsaron a diferentes actores socio económicos del país y de fuera del país. Los tiempos en forestación son largos, y por tanto, la madurez del sector recién está llegando, estamos en un momento crucial por lo que son los ciclos de plantación. Es enorme el aporte económico social y ambiental del desarrollo forestal, pero los bosques plantados y manejados para producción de madera para transformación mecánica recién van a llegar a su máxima producción en unos dos o tres años; habida cuenta que transcurren entre 18 y 25 años de cuidados intensivos y muy específicos para llegar al producto final, éste será de gran calidad y ello nos habla de que el sector forestal aún tiene mucho para crecer.

Más noticias
Existe una planta de celulosa en actividad y otra próxima a operar. ¿Hay espacio para más industrias de ese tipo? ¿Cuántas? ¿Qué pasó con el proyecto de Portucel por ejemplo?

Decidir la viabilidad de construir una fábrica de celulosa, construirla y ponerla en operación requiere muchos años, y lógicamente mucho capital. Estas fábricas, que son de escala histórica para Uruguay, además requieren madera, y costos de producción competitivos. Las empresas más importantes del país, las que están y las que se fueron, vendiendo su patrimonio, han dejado en marcha programas de mejora genética que aseguran que los bosques que se han plantado en Uruguay rindan en los próximos 10 años, más madera unidad de superficie: en 2012 se inauguraron dos viveros modelo que conjuntamente representan una capacidad instalada de más de 50 millones de árboles por año, para renovar las plantaciones existentes. Dicho esto, es viable que las fábricas que están instaladas pasen por dos etapas: primero, aprovechar el efecto aprendizaje y optimizar la capacidad de producción -caso de la fábrica de UPM de Fray Bentos-, que desde hace más de un año tiene una capacidad instalada que supera el proyecto inicial, por lo que ha gestionado autorización para incrementarla en 200.000 toneladas/año, y posteriormente, lo más lógico es duplicar la línea de producción: esto es lo que ocurre en el mundo, porque una fábrica de celulosa es un complejo con muchos aspectos logísticos y estructurales que son válidos, con pequeños cambios para una fábrica de mayor volumen. No estoy segura de que exista una tercera empresa dispuesta a empezar todo el proceso de elección de sitio, estudios de ingeniería previos, etc. Sí es posible-como ya sucedió con activos y empresas-, que una empresa venda a otra: esto es moneda corriente, y el ejemplo más notorio está en la empresa UPM que adquirió la cuota-parte de activos forestales de Shell y luego la fábrica construida por Botnia. Asimismo, Montes del Plata es un acuerdo entre dos gigantes industriales, como Arauco y Stora Enso, que fusionaron sus activos forestales y adquirieron el patrimonio forestal, logístico y proyecto celulósico de Ence en Uruguay. Esta dinámica de acuerdos, ventas y cambios de accionistas, incrementos de capacidad instalada, complementación son moneda corriente en el mundo.

¿Cómo juegan las carencias en infraestructura a la hora de que el rubro forestal continúe creciendo?

El sector forestal madura en un momento histórico en que “explota” la producción agrícola, la lechería, la ganadería intensiva. Sin dudas que se requiere mejoras en la infraestructura vial, pero tal vez lo más revolucionario del desarrollo forestal y fundamentalmente del proyecto de Punta Pereira (Montes del Plata) es el transporte bimodal: se traslada madera al Puerto M´Bopicuá (privado , inaugurado hace 10 años) y desde allí en barcazas se transporta hasta el puerto de Punta Pereira, que tiene dos terminales: una para recibir barcazas y barcos de bajo calado, y otra para cargar buques de ultramar. En el caso de UPM, la producción de celulosa se carga en el puerto de la planta, en Fray Bentos, y se acopia en Nueva Palmira, desde donde parten los buques de gran calado; recientemente comenzó a operar La Paloma, y el transporte de troncos desde la zona este del país hasta Fray Bentos.

La infraestructura vial existe, hay que mantenerla y adecuarla; en este sentido recientemente formé parte de una mesa Redonda organizada por la Academia Nacional de Ingeniería en la que el ingeniero (Martín) Aguirrezabala y yo analizamos la demanda de carga y los ingenieros (Lucio) Cáceres y (Antonio) Dieste, analizaron el estado actual del sistema vial. Se requiere inversión en recuperar las rutas que no solamente no estuvieron diseñadas para la carga agropecuaria, sino que tampoco contaban con un incremento importante del parque automotor. La mesa redonda concluyó que el panorama no es tan malo, dado que existe un trazado razonable de carreteras, tecnologías nuevas que permiten pautar cambios sin inversiones relevantes desde el punto de vista de un Estado que recauda tres veces más de lo que invierte en mejoras viales; y esto no es resultado de un período de gobierno.

¿Por qué no se han desarrollado aún más industrias que sumen valor agregado a la madera que se produce, en muebles y papel por ejemplo? ¿Se tornó una actividad rentista como otros rubros del agro la forestación?

La industria de la celulosa es la que mayor agregado aporta: consideremos que lo que se hace es “extraer” un componente de la madera y adecuarlo para ser vendido en condiciones tales que su valor se multiplica casi 6 veces. Y que además, con la “otra parte” de la madera que no usa (la lignina) genera vapor y energía eléctrica que abastece el proyecto y además es la base actual de la generación de energía a partir de fuentes renovables y limpias en Uruguay. De todas maneras, interpreto la pregunta y vuelvo a mi primera respuesta: recién estamos llegando al momento en que los bosques manejados para producir madera de grandes dimensiones están listos. Existen dos aserraderos “modelo” en el norte del país, dos fábricas de tableros contrachapados y una de tableros de densidad media que empezaron con materia prima de baja calidad y ahora están produciendo cada vez más y mejores productos, y, además, han visto complementada su producción con la industria de la celulosa y la energía. Lo normal es ver que de un tronco que entra en un aserradero, la mitad se desperdicia: aserrín, costaneros, recortes, eran “normales. Hoy día, en estas industrias que hacemos referencia, los chips producidos son vendidos a la fábrica de celulosa-junto con los árboles de menor diámetro resultado de raleos y todos los “desperdicios” se usan en calderas que generan vapor y energía eléctrica para auto consumo y venta.

¿La calidad de la madera uruguaya es apta para algo más que no sea la pulpa de celulosa que genera pocos empleos y se exporta básicamente sin mucho procesamiento industrial?

La calidad de la madera que se produce en Uruguay es una “especialidad del país” se use para celulosa como para transformación mecánica: lo de la generación de empleos industriales resulta una falacia, en tanto se debe considerar toda la cadena productiva: desde la semilla hasta la plancha de celulosa o tabla; en la actualidad superan las 30.000 personas las empleadas en el sector.

¿Hay personal capacitado para desarrollar una industria vinculada a la madera?

Uruguay tiene un capital en su gente y sus condiciones; tal vez sea “caro” más que por su capacidad, por algunos aspectos que llevan a una baja productividad, pero tengamos en cuenta, que así como nosotros somos producto de inmigración, el país siempre ha estado abierto a recibir a personas de otras partes del mundo que quieran trabajara e instalarse aquí.

Las señales como la reciente de demorar a UPM la respuesta para que aumente su producción:
¿Cómo se ve a nivel de los inversores extranjeros que miran al sector forestal de Uruguay para invertir?

Tuve el honor de formar parte de la delegación uruguaya que concurrió a la Corte Internacional de La Haya en el año 2006, y también fui testigo de la responsabilidad con que el entonces gobierno del Dr. Vázquez asumió el desafío de defender y asegurar las condiciones para que el proyecto de UPM fuese viable, y hoy realidad. El fallo de la Corte Internacional permitió continuar con el proceso de instalación de esta industria en el país, y el Estado asumió el rol que le corresponde: velar por el desarrollo del país, el bienestar de su población y la defensa de su soberanía; UPM lleva una espera de más de un año para que los países tomen sus posiciones; los aspectos legales y ni qué hablar del cumplimiento de los requisitos medioambientales deberían llevar a que no exista duda sobre un apoyo total del gobierno. Y atención que no es el apoyo a una empresa, es a miles de accionistas de todo el mundo que confiaron en Uruguay; no es a unos trabajadores: es a esas 30.000 familias que están dedicadas a la cadena productiva-logística-industrial; supongo que los sindicatos ya estarán alerta para defender las fuentes de trabajo. Entonces, hablar de un impacto negativo de una decisión gubernamental de postergar la autorización a UPM implica una luz roja para todo el espectro inversor que mueve la economía del país; para aquellos que aún –a pesar de una notoria disminución de la competitividad en Uruguay por altos costos de salarios y combustibles hoy- cuando nos toca hablar sobre inversiones en Uruguay se acercan, interesados. Como señal es pésima, maltratar a la mayor inversión en la historia del país. Todo esto puede hacer fracasar 25 años de apoyo al sector forestal.

¿Hay lugares del país donde se puedan instalar plantas de celulosa para no entrar en conflictos con Argentina por los cursos de agua o las carencias en infraestructura volverían el negocio inviable?

Depende de la política exterior.

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos