Uno de los fuertes de la empresa Yalfín SA es la venta de semillas de maíz, ¿cómo está encarando la próxima campaña del cereal?
Tenemos una gran demanda por el maíz BT11xGTA21, un maíz transgénico de Syngenta que nos autorizaron el año pasado. Lo tenemos en el mercado junto al híbrido 900, que es nuestro híbrido estrella, uno de los más sembrados en el país, si no es el más sembrado. Y el martes pasado nos notificamos de la liberación del triple, el BT11XMIR162XGA21, que es el famoso Viptera 3 de Syngenta.
¿Es un evento apilado contra plagas de los lepidópteros más tolerancia a herbicidas glifosato y glufosinato?
En realidad son cuatro porque también es resistente al glufosinato de amonio. Es resistente a insectos y herbicidas. El Viptera 3 tiene la particularidad de que es también tolerante a heliothis. De acuerdo a lo que dicen en Syngenta, es el evento transgénico más completo que hay en el mercado. Y lo vamos a empezar a incorporar en esta campaña, vamos a empezar a importar unas cuantas bolsas para una siembra de primera tardía o una siembra de segunda. Será el híbrido 900 en su Viptera 3. El producto salió el año pasado al mercado en Argentina y ahora se aprobó en Uruguay. Es el mismo híbrido que vendemos desde hace años y que tan buenos resultados da, solo que tiene mayor resistencia a insectos porque incorpora la parte de heliothis, que es muy importante porque el año pasado dañó mucho los cultivos de maíz en todos los híbridos y en todo el país. En definitiva, tendremos un evento menos vulnerable. Será un material ideal para la zona norte del país, donde los insectos hacen más daño.
Así que la apuesta de Yalfín SA al maíz es fuerte.
Es la especie más importante que tenemos. También tenemos la parte de sorgos forrajeros, sileros y graníferos, y estamos incursionando fuertemente en soja.
¿Cómo ve la próxima campaña de cultivos de verano?
De acuerdo a los datos que poseemos, que pueden ser discutibles, el año pasado debió ser uno de los que más maíz se sembró, superando largamente las 150.000 hectáreas. El maíz en sus más diversas formas. Este año vislumbramos que el área total andará en la misma cantidad. Unos meses atrás le hubiera dicho que el área iba a ser menor.
¿Qué cambió?
Cambiaron los precios en el mercado internacional y cambió el clima. Quizás cuando lleguemos a fin de año el área sea mayor a 150.000 hectáreas. El área de sorgo, en todas sus formas, fue el año pasado superior a 200.000 hectáreas. Hace unos meses era difícil vender una bolsa de semillas de sorgo y ahora no le digo que se está vendiendo como el año pasado, pero se está vendiendo la semilla de sorgo. Volverá a su ritmo normal, que es bastante más de 100.000 hectáreas, tal vez cerca de 140.000 o 150.000 hectáreas.
¿Cómo ve la campaña de la soja?
Recién estamos empezando en la venta, pero el área de la oleaginosa andará en 1,3 millones de hectáreas, por lo menos. Es que los precios internacionales son excelentes y el cultivo anduvo el año pasado muy bien. Si bien hay que pensar en el futuro, en las rotaciones de cultivos, también hay que pensar en el presente. A diferencia de otros países, la gente es muy consciente en Uruguay. Se está trabajando bien y se están rotando los cultivos.
¿Usted quiere decir que no se necesitaría un plan de uso y manejo de los suelos como propone el gobierno?
No quiero entrar en el detalle de si hay que obligar al productor o no. Yo creo que casi todos lo hacen por sí mismos. El Ministerio de Ganadería hizo un informe en 2011 donde reveló que en los últimos 10 años la producción de trigo y sorgo había aumentado por hectárea y la soja la había mantenido a pesar de pasar de 50.000 hectáreas a un millón de hectáreas. Eso quiere decir que la gente mayoritariamente está trabajando bien.
Así que la expansión la ve por el lado de los buenos precios.
La gente quiere aprovechar el buen momento y que los granos son un buen negocio. Yo me animaría a decir que seguirá aumentando el área de cultivos porque los números dan y hay que aprovechar el buen momento.
También está el desafío de crecer en productividad.
Sí. El año pasado, aún con déficit de agua, en zonas donde hicieron riego con el híbrido 900 se obtuvieron 12.000/13.000 kilos de maíz por hectárea. Incluso con el 860 se superaron los 10.000/11.000 kilos. O sea: más allá de los eventos, lo fundamental es la genética. Porque lo que da el rendimiento no es el evento sino la genética. Los eventos ayudan a producir, pero si el material que utiliza no tiene potencial, el maíz no dará buenos rendimientos. Es como en el fútbol: los goleros ganan un partido, los campeonatos los ganan los centroforward. Nosotros estamos desde hace años entre las dos o tres empresas con mayor venta de semillas de maíz en el país, con un market share muy grande. Más allá del trabajo de Yalfín SA, el market share que tiene Syngenta en maíz en Uruguay es el más alto del mundo.