Opinión > Análisis / C.Romanoff

¿El Frente Amplio dejará solo a Vázquez?

Debate en la coalición sobre el TLC con Chile medirá el respaldo político del presidente

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28 de abril de 2018 a las 05:00

El Frente Amplio tiene sobre la mesa la definición de un asunto mayor, con directa repercusión en el gobierno y también la economía del país. Se trata de decidir si acepta o no el tratado de Libre Comercio que ya firmó el presidente Tabaré Vázquez con la entonces mandataria chilena Michele Bachelet. El Parlamento trasandino ya le dio el ok y solo falta la ratificación del Poder Legislativo de Uruguay.

El asunto es que hay varias fuerzas políticas del oficialismo que se oponen a este convenio, caso del Partido Comunista, Casa Grande –liderado por la senadora Constanza Moreira– y la Liga Federal que conduce el diputado de Maldonado Darío Pérez. La cúpula del Movimiento de Participación Popular, con José Mujica y Lucía Topolansky a la cabeza, favorecen el respaldo al gobierno. Esa ha sido una muy buena noticia ya que su influencia es decisiva no solo en su grupo político sino en las bases de la coalición de izquierda.

El organismo encargado de llevar adelante el debate es el Plenario Nacional, integrado por 85 delegados de grupos políticos y 85 representantes de las bases, que en general siguen las directivas de los grupos donde militan. Entre los simpatizantes de a pie tienen mucho peso los comunistas y el MPP. La postura del expresidente ayuda, pero no garantiza ya que los militantes también pueden hacer gala de independencia y, según los casos, lo que interpretan como fidelidad a los principios fundacionales. Eso podría interpretarse en rechazo a toda imposición del extranjero que de alguna manera u otra termine beneficiando a una potencia capitalista, en particular Estados Unidos.

El debate involucra varios dilemas, además de la resolución sobre ratificar o no el tratado. En primer lugar, el pronunciamiento significará respaldo o no hacia un acto del presidente Vázquez. Una negativa le dejaría mal parado con Chile y obligado a rechazar la oferta opositora de aprobar el tratado en el Parlamento con sus votos y los de quienes también apoyan en el Frente Amplio. Sería muy difícil que el presidente, aun derrotado en su fuerza política, sometiera a la coalición de izquierda a la grave tensión de votar dividida en y propiciar una resolución de gobierno con la ayuda de votos ajenos.
No parece momento oportuno para que el Frente Amplio deje solo al presidente. Una encuesta de Equipos Consultores muestra una desaprobación del 48% a la gestión presidencial, mientras que un sondeo de Cifra indica que el 41% considera mala a la situación de la economía, que el año pasado creció el 2,7% y lleva 13 años de incremento sostenido. Hay enojo, no solo con el Frente Amplio, ya que todos los políticos tienen imagen negativa.

Lo realmente significativo del TLC con Chile es que la izquierda conciba que abrirse al mundo significa posibilidades de vender productos con iguales o mejores condiciones que nuestros competidores en mercados internacionales. En la puerta está la oferta de China para un TLC acotado que sería necesario estudiar antes de un rechazo a priori bajo el argumento de proteger actividades que ya están destruidas hace rato. El secretario general del Partido Comunista, Juan Castillo, y la líder de Casa Grande, Constanza Moreira, adelantaron que acatarán una resolución favorable del Plenario a la hora de votar en el Parlamento. Es una posición respetuosa de la mayoría y evita sorpresas y tensiones.

La economía crece y no genera empleo, el agro está endeudado y en dificultades. Abrir la puerta al mundo a los productos uruguayos puede ayudar.
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