3 de marzo de 2013 12:13 hs

El nivel de creación de emprendimientos dinámicos en Uruguay en los últimos 50 años tiende a cero aunque los existentes se mantienen con un crecimiento sostenido, según una investigación a cargo de Diego Vallarino (@diego_vallarino), colaborador en Innovación Estratégica de empresas, gobiernos y gremiales empresariales en diferentes países de América Latina y que cuenta con varios años de experiencia.
Las organizaciones que fomentan el emprendimiento aún no satisfacen totalmente las necesidades de los emprendedores, señaló Vallarino.

La génesis de este estudio está en una consultoría que realizó para el BID en 2011, que fue ampliada con el fin de “ayudar y entender” cómo ha sido y es la creación de nuevos negocios innovadores en el país y cómo se puede ampliar a través de un modelo de apoyo público-privado con un mayor potencial de impacto. Para su realización se tomó datos del Observatorio de Empresas del BPS, DGI, INE y Gem.

Capital Emprendedor
Uno de los conceptos clave que surge del trabajo realizado es el de Capital Emprendedor, “ aquel que tiene como resultado la creación de empresas y toda la institucionalidad necesaria para poder desarrollar cualquier tipo de negocio”, según el director de Bexton.
“Quería básicamente entender cómo estaba desarrollado y cómo, desde mi punto de vista, se podría desarrollar más ampliamente”, expresó. El profesional recordó que existen cuatro tipos de emprendimientos: los corporativos, que surgen a partir de grandes empresas; los asociativos, como las sociedades anónimas o cooperativas; los inclusivos, “actividades que permiten la participación de los más vulnerables de manera tal de mejorar sus condiciones de vida”; y los dinámicos.

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Estos últimos es en los que hace hincapié Vallarino, y son aquellos que tienen potencial realizable de crecimiento, gracias a una ventaja competitiva, como para convertirse en una mediana empresa y los ingresos que generan, al estar por encima de los valores de subsistencia del propietario, pueden ser reinvertidos en su desarrollo.

Un modelo a implementar
Programas como la Red Emprender podrían elaborar un modelo estratégico que sirva e impacte de forma real en los emprendimientos públicos y privados.
Según Vallarino, el modelo debería cumplir con algunos puntos importantes, como el diseño de mecanismos y la reglamentación de la creación.
“Esto viene de la mano de la Ley de Promoción de Inversiones con la que uno dice que va a hacer una inversión y se le da una cantidad de beneficios en función de lo que promete”, explicó.
Para Vallarino se hace necesario un mecanismo por el cual el emprendedor se capacite, incube su empresa, consiga capital ángel y también de riesgo, y sea exonerado de impuestos. “El mecanismo que hay hoy no es coherente”, disparó.

Por otro lado, los incentivos tienen que ser creíbles. “Desde la estructura el incentivo debe convencer de que se utilice para lo que realmente se diseñó. Si es para innovación es para innovación y si necesito mañana más plata para otra cosa me van a ayudar”, ejemplificó.
En el modelo que Vallarino propone, el gobierno tiene un rol fundamental en el subsidio para los emprendedores.
“Que no sea necesario ir con un plan de negocios estructurado que en realidad son todos supuestos sino que el gobierno diga que tiene determinada cantidad de dinero y se la va a dar a los emprendedores para que apuesten a distintos emprendimientos sabiendo que son riesgosos”, explicó.

Para el especialista, es importante entender que hay ciertas instituciones, que los economistas estadounidenses denominan de organizaciones extractivas, que por afuera parece que ayudan pero en la gestión son muy burocráticas o no condicen con la velocidad de lo que es un emprendimiento. A estas recomienda identificarlas y tratar de esquivarlas.
“Si tengo una idea en enero y sigo todo el proceso, y me dan el beneficio recién en diciembre, lo más probable es que pierda la oportunidad”, dijo.

Materia prima para emprender
Para el consultor se ha hecho mucho en Uruguay en cuanto a emprendimientos desde hace algún tiempo y hay vanguardistas en el tema como Endeavor, pero eso no basta.
Opinó que Uruguay tiene madurez para utilizar otro tipo de herramientas como las que se están dando en países de Europa y en EEUU.

“Tenemos que utilizarlas para dar otro salto cuantitativo como el que se dio y no quedarnos en el clásico ‘identifico la falla del mercado y doy un subsidio’, sino que hay que aggiornarse y es posible de esta forma pasar a cualquier país de América Latina”, apuntó el profesional. “Puede ser que si cambiamos entre cinco y diez años seamos un país muy emprendedor, pero si seguimos haciendo lo mismo vamos a seguir obteniendo los mismos resultados”, concluyó.

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