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19 de marzo 2020 - 23:30hs

Esta semana, durante la reunión de los directivos de la SMVU, ¿se abordó el tema de la pandemia de Covid-19 (coronavirus)?

Sí. Lo primero que sacamos es un comunicado aclaratorio a la población, apoyados en la OIE (la Organización Mundial de Sanidad Animal), manifestando que no hay evidencia científica que avale que los animales domésticos sean susceptibles a la enfermedad y/o sean trasmisores de la misma. Eso se ha estado manejando, por ejemplo en redes sociales. Al día de hoy, reitero, no hay evidencia científica de eso. En ese sentido, la gente debe quedarse tranquila.

 

Mencionó recién a animales domésticos, ¿qué sucede con otro tipo de animales, como los vinculados a la producción de carne, leche o lana?

Tampoco hay evidencia de que esos animales trasmitan esta enfermedad ni la hay de que sean susceptibles a este coronavirus.

 

Y en el marco de la coyuntura mencionada, ¿hay impactos en la actividad veterinaria?

Como en cualquier actividad o en cualquier lugar en el que se atienda al público hay que tomar las precauciones que correspondan. Debemos tener en cuenta que los animales pueden ser transportistas del virus en su pelaje. Si uno toca a uno de esos animales, un perro o un vacuno, por ejemplo, debe lavarse las manos, pero es lo mismo cuando uno toca otros elementos, como el dinero. Eso vale para cualquier contacto con algo animado o inanimado porque cualquiera de ellos es pasible de tener sobre sí el virus y, por lo tanto, estar contrayéndolo. Ha quedado clara la importancia, lo han dicho las autoridades, de una correcta higiene, entre otras medidas que como sociedad debemos tener en cuenta. Quiero que quede clara la diferencia: el animal no trasmite la enfermedad por tenerla, porque no la puede incorporar, no es un reservorio, pero puede ser un mero transporte del virus. El veterinario, en ese sentido, lo que debe hacer es resguardarse siguiendo los consejos que las autoridades han señalado.

 

¿Qué inquietudes trasladaron en estos días los veterinarios?

Bueno, que la gente les traslada mucho esa inquietud, sobre si los animales puede trasmitir la enfermedad. A la vez, como le pasa a cualquier profesional, en cualquier rama del comercio en este país y en el mundo, a cualquier persona que venda servicios, hay una preocupación importante porque se restringe el mercado, se restringe la actividad y se restringen los ingresos de cualquier persona que haga un ejercicio liberal de su profesión o que tenga un comercio de cualquier tipo. Es por eso mismo que los colegas tienen la preocupación de que se aclare bien que los animales no son reservorios de esta enfermedad, no son trasmisores de esta enfermedad, porque se ha llegado, en algunos países, por ejemplo, a que los perros de personas que se enfermaron con coronavirus hayan sido como descartados.

 

Dejando de lado este tema del coronavirus, ¿cuáles son los otros asuntos que hoy los tiene más preocupados?

A nivel de la producción agropecuaria hay temas sanitarios que nos precupan. Está el tema de la garrapata, tenemos en todo el país y es un tema importante, no solo por la parasitosis en sí, sino que está la preocupación de las autoridades por la inocuidad alimentaria. Los focos de garrapata obligan al productor a aplicar productos y los productos permanecen en la carne, según los estudios realizados en algunos casos, mucho más allá que lo que se estaba considerando hasta la fecha, y sobre todo porque las exigencias internacionales de inocuidad han bajado sus estándares de requerimientos. De la mano de la inocuidad, hay preocupación por el ingreso de productos no autorizados, de contrabando, hay productos que no son autorizados en el país y que pese a eso están ingresando como contrabando.

 

¿Qué está sucediendo con otras enfermedades?

Enfermedades como tuberculosis y brucelosis tienen sus problemas en el desarrollo de campañas que se van realizando en forma consuetudinaria, con algunas objeciones profesionales, pero que tienen su direccionamiento y sus leyes que las avalan y las respaldan. En brucelosis hay tres departamentos más afectados, que son Paysandú, Río Negro y Artigas, que tienen mayor cantidad de focos, a nivel de país hay 166 focos de brucelosis. En tuberculosis seguimos con 100 focos en todo el país, en manos de 40 familias, el resto está en una situación sanitaria adecuada. En tuberculosis han existido problemas con la disposición de los animales positivos que tienen que ir a faena. Hubo problema con la parte de industria, lo estaba haciendo en el pasado el Solís, el Solís cerró, hay que volver a solucionar este tema, el nuevo ministro estará en ese sentido preocupado.

 

¿Y saliendo de lo agropecuario, algún otro tema que los ocupe?

Está el tema, que involucra también al sector, del nuevo instituto de tenencia responsable y bienestar animal, que va a estar tocando todos estos temas según la ley que ya está votada hace mucho tiempo, pero que sabemos que no se instrumentó en el mejor de los sentidos. Hay una preocupación de, por lo menos, regular la población canina, de bajar la cantidad, de individualizarla. Tanto la ciudad como el medio rural tienen problemáticas derivadas de un descontrol que viene requiriendo una solución de parte de las autoridades o una campaña estructurada que vaya teniendo éxitos medibles.

 

¿En el tema leishmaniasis que hay de nuevo?

Ha ido avanzando y va a seguir avanzando de la mano del vector. Hay en Salto y en Artigas y ha avanzado a la zona de Tacuarembó y Rivera. El vector en este caso es una mosquita muy pequeña, hematófaga, y el perro es el reservorio, con el humano que se afecta, pero no es reservorio. Veremos, las nuevas autorizados de la Comisión de Zoonosis, cómo articulan todo este tema, que venía bastante desarticulado. Se habían tomado medidas parciales, sin un éxito contundente, por decirlo de alguna forma. Pero se espera que la enfermedad siga avanzando, porque las enfermedades de vectores son difíciles, de hecho el cambio climático hacen que hoy por hoy ya tengamos un caso de dengue autóctono, cuando eran todos importados. Eso va de la mano del avance de los vectores, lamentablemente es así. Tener tenedores responsables, con un contralor sobre los animales domésticos, sería una diferencia, pero eso no se instrumentó.

 

En una entrevista anterior dijo que cada vez es más necesario que los ganaderos se apoyen en la profesión veterinaria. ¿Se ha tomado más conciencia sobre esa necesidad?

Esa demanda va a seguir, porque por ejemplo para el tema de la inocuidad alimentaria el productor puede tener determinados conocimientos, pero solo un asesoramiento profesional adecuado le va a poder decir ‘este producto se puede utilizar hasta esta época’, y si ese animal va a ir a faena decirle ‘usted no le puede aplicar tal producto’, por ejemplo. Si hablamos de resistencia antimicrobiana, que también a nivel internacional hay una preocupación y un avance sobre ese tema, seguramente las aplicaciones de los productos antibióticos también van de la mano de un asesoramiento. También está lo otro, aparte de lo que es la inocuidad, si la producción en este país quisiera apostar a mejor eficiencia, a mayor cantidad de carne, si en vez de faenar 2,1 millones o 2,2 millones de vacunos tenemos que tener más terneros, eso va de la mano de una mejora en la reproducción. Entonces, en los dos sentidos, en lo sanitario y en lo productivo, la profesión veterinaria está incidiendo. Y no debemos de olvidar que hoy por hoy el ministerio es la policía sanitaria, pero el brazo ejecutor de las campañas sanitarias es el profesional de ejercicio liberal. 

El perfil

Datos: Nació en Montevideo, el 5 de julio de 1955. 
Profesión: Doctora en veterinaria de ejercicio liberal. 
Actividad: Productora ganadera en Florida. 
Gremialismo: Es la presidenta de la Sociedad de Medicina Veterinaria del Uruguay desde 2016. 
Temas:

Sanidad animal Coronavirus Veterinaria Garrapata Brucelosis Member

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