Si un país vive hablando de la identidad es porque no la tiene”, dijo a El Observador el director de Gatomaquia –la exitosa obra que se despide de cartel en junio–, y de Maluco, que se estrenará en agosto.
Esta semana se estrena Diosa, la revista teatral encabezada por Luis Alberto Carballo. Poco tiene que ver esta obra con Héctor Manuel Vidal, pero casualmente la entrevista con Vidal se realizó en una mesa del bar La Tortuguita, frente al teatro Stella, donde una marquesina rosada anuncia el estreno de la revista uruguaya.
¿Vas a ir a ver Diosa?
No me seduce. Me acuerdo que hace muchos años en Buenos Aires fui a ver teatro de revista. La obra presentaba una selección del momento: Porcel, Olmedo, Moria Casán y debutaba un dúo cantante que era Pimpinela. Fijate si seré viejo. El esquema tiene decenas de años, siempre es el mismo y está comprobado que funciona: un número semiculto, después uno muy relajado, bailes, vedettes, modelos. Es eso; ya lo vi.
¿Por dónde andará Gatomaquia este año?
Nos queda San Martín de Buenos Aires, Colombia, Ecuador, Bahía. Quizá hagamos estas presentaciones junto con el próximo título que es Maluco, una adaptación teatral de la novela del uruguayo Napoleón Baccino, ganadora del premio Casa de Las Américas en 1989.
¿Cuándo se estrenará Maluco en Uruguay?
Me animaría a decir que en agosto. Pero no es seguro. Nuestra regla es “cuando esté bien, sale”.
El elenco de Maluco es el mismo que el de Gatomaquia. ¿Qué ventajas tiene trabajar con los mismos?
En este caso muchísimas. No es que siempre haya que trabajar con el mismo elenco, pero en este caso, por edad y por oficio, es bastante evidente.
Esto permite mantener en cartel Gatomaquia...
Eso es parte del pacto de sangre que hicimos para poder seguir tomando todas las invitaciones del exterior. En el país ha pasado históricamente que las obras pierden continuidad por otros compromisos: los elencos independientes porque sus integrantes piden licencia en sus trabajos para salir de gira pero tienen que volver, y la Comedia Nacional porque tiene que seguir con su planificación oficial.
¿Este nuevo proyecto implica el surgimiento de una compañía?
No queremos darle más estructura de la que ya tiene. Este es el segundo espectáculo del grupo. De alguna manera hay una estructura de compañía, porque las resoluciones más importantes las tomamos entre todos, pero no lo es.
Esta es la sexta temporada de Gatomaquia. ¿Por qué bajan tan rápido las obras o por qué ha logrado mantenerse?
Cuando yo era chico iba a una academia de boxeo y un tipo nos enseñaba: “hay que pegar y salir, botija, hay que pegar y salir”. De alguna manera con esto estamos pegando y saliendo. Diferente es cuando hacés toda la temporada en Montevideo; es más difícil.
Gatomaquia fue bastante premiada y uno de sus grandes méritos fue la adaptación. ¿El teatro clásico depende de las buenas adaptaciones?
Sí, siempre depende del puente que lo traiga para acá, que puede ser como lo hicimos nosotros en Gatomaquia, o de mil otras maneras. No hay forma de no traerlo. Como decía Borges, “somos fatalmente modernos”. La gente que viene a ver la obra es la gente de ahora.
Después del boom del teatro joven, liderado por Gabriel Calderón y en el que participaron integrantes del elenco de Gatomaquia, hay una explosión del stand up y de la improvisación, que no son formas nuevas, pero han llevado al público al teatro. ¿Por qué sucede esto?
No sé. Nada es nuevo. El teatro siempre se recicla y hay algunas modas frívolas que desaparecen rápido y otras que permanecen. Hay que esperar un poco más.
Por otra parte, el cine uruguayo ha crecido en cantidad y calidad en los últimos diez años...
Sí, pero todavía no integra la sociedad uruguaya. En la puta vida es la película que más público ha tenido. Todavía los estrenos de cine no son acontecimientos sociales. Hay cosas de gran nivel que las ve solo un sector de gente.
Con el teatro pasa algo parecido. ¿Qué falta para que se integre el cine y el teatro a la sociedad?
La televisión podría ser un puente, pero hasta ahora no lo ha sido. Uruguay debe ser el único país del mundo en el que los horarios centrales de televisión son del país de al lado. No tenemos conciencia de eso. Al existir ese disparate, viene cualquier cosa argentina y agota en teatro porque la gente lo vio antes en la televisión. Esos actores están metidos en la casa todo el día. En cambio, nosotros hacemos teatro por los rincones. Y con el cine pasa algo similar. Es una tradición uruguaya. Si un país vive hablando de la identidad es porque no la tiene. Yo no creo que los ingleses ni los españoles hablen de la identidad de ellos como algo a promover. La producción artística nacional no está metida adentro del acontecer social, sino lateralmente. Por suerte hay un sector que le da bola.
¿Quiénes son los responsables de que sea así?
Los medios de comunicación y las conducciones políticas de siempre. Hay pequeñas modificaciones, pero la desproporción entre el discurso preelectoral y lo que se ve en la práctica es evidente. Que el ministerio sea de Educación y Cultura, ya está. Con la importancia y los líos que tiene la educación, la cultura queda de lado. El porcentaje del presupuesto a cultura es casi cero. Entonces aparecen cuestiones excepcionales, como los fondos concursables. No hay una integración de lo cultural al presupuesto nacional. Por algo no lo quisieron cambiar. Pero en los discursos, la cultura es algo importantísimo.
¿Por qué creés que no lo quieren cambiar?
Creo que suponen que la cultura es algo menos importante. Te meten el discurso de las prioridades. Como si la gente en su vida cotidiana, mientras se lava los dientes o maneja un auto, no escuche la radio, un disco o mire la televisión. Como si la gente dijera: “Hasta que no me mejore de la salud y la educación, ni prendo la radio ni miro televisión”. El discurso de las prioridades es un discurso imbécil. Decir que hay otras prioridades es de una estupidez infame. La gente que tira la basura en la calle ve algo de noche. ¿Qué ve? La televisión argentina. Esto es parte de la estupidez nacional, o mejor dicho es parte de un grado de imbecilidad aplaudibl