¿Por qué se resuelve el cambio de los actos por la caravana?
Tuvimos contacto con la Federación Uruguaya de la Salud, el Sindicato Médico del Uruguay y otros movimientos científicos que nos plantearon preocupaciones. Que los actos no fueran vectores de contagio, porque a pesar de todas las garantías que se ofrecían, tenían ciertos riesgos. Al mismo tiempo nos decían: “No es que tengan más riesgo que un 102 lleno o la cola del BROU para revalidar préstamos”. Pero como defendimos el criterio de cuidar la salud por encima de todo, con indicaciones de riesgo, naturalmente hubo que revisar la decisión. Uno no puede ser tan dogmático de enamorarse de las medidas. Se puede enamorar de una idea, pero no de una forma. Rectificar no es de cobarde, es de valiente. Es de audaz.
Inés Guimaraens
¿Hubo cambios en la plataforma del 1º de Mayo después del 13 de marzo?
Las reivindicaciones del 1º de Mayo siguen vigentes, pero las urgencias obligan a discutir el mañana. Nadie comprendería que el movimiento sindical reivindicara lo que tenía planeado en febrero. La realidad no tiene nada que ver. Hoy tenemos que asumir que hay 200 mil trabajadores en el seguro de paro y que algunos de ellos ya se comieron el primer mes. Les quedan tres meses. Hay unas decenas de miles de trabajadores en seguro de enfermedad. Otra cantidad de personas que por el confinamiento tienen crisis de pánico y otros problemas vinculados con el encierro, en algunos casos ya irreparables. Después, hay 300 mil personas que quedaron sin ingresos.
¿Cuál es la situación que transmiten los distintos sectores?
Estamos todos los días atendiendo diferentes colectivos: formal, monotributistas, empresas de literal E o tercerizados, o los que tenían un pequeño puesto en la feria, hacían una obra sanitaria o de electricidad y pasaron a tener cero. Esas personas no tienen espalda, ganan simplemente para tener una vida decente. Recién se fue la gente de la feria (Pereira había mantenido una reunión con feriantes antes de la entrevista). El trabajo de la feria, contrariamente a lo que algunas personas creen, es uno de los más duros. Se trabaja toda la semana –sobre todo los que crean y venden– para llegar al domingo y generar el jornal que les permita vivir el mes. Llueve dos domingos y rezan a todos los santos del mundo, se convierten en cristianos en diez minutos. Fui feriante un año y medio ( y cliente durante 35 años) y sé lo que significa el dolor de que llueva y no te dé el tiempo para guardar la mercadería, o que pierdas dos domingos. Hay un circuito que funcionaba y dejó de hacerlo. Ahí el Estado, que es la frazada más grande que tiene Uruguay, tiene que dar una cobertura. Igual que a las peluqueras. Las peluqueras van a volver a teñir, a cortar el pelo, pero hoy la gente con miedo se está tiñendo en su casa.
¿Hay un período ventana clave?
Hoy es la urgencia. Después hay que ver como queda el país y como queda el mundo. (Rafael) Radi dijo que cree que la transición va a empezar en tres meses. Si esta es la reflexión de uno de los científicos más importantes de Uruguay, un dirigente sindical tiene que tomar ese dato de la realidad y pensar en cómo abatir las desigualdades que va a provocar el coronavirus. Porque no golpea a todos por igual. Si un hogar cuenta con recursos para que vivan las próximas 20 generaciones, puede esperar lo que sea a que el mundo se recomponga. Si viven en el Borro, Nuevo París o algunos de los barrios periféricos, no tienen ni un día para esperar. A 40 días del arranque de la pandemia hay 16 mil personas que se alimentan en ollas populares. Eso habla bien de los uruguayos y la solidaridad, pero es una foto que no me gustaría ver en tu diario. Los sindicatos han donado más de 25 mil canastas, pero prefiero que la gente pueda ganar su sustento.
¿Tiene que hacer más el gobierno?
Tiene que asumir acciones proactivas. Si hay un colectivo que sabemos que no se va a caer del mundo del trabajo en la medida que le tiremos un puente, hay que construir ese puente. La discusión que tiene que generar el gobierno rápidamente es si es capaz de endeudarse para dar un sustento a estas familias que no tienen nada, que perdieron el ingreso y quedaron en cero. Esa gente que tiene una camioneta –que algunos tienen y otros no– para trabajar, que capaz la puede vender, después cómo vuelve al trabajo. Hay una mirada de corto plazo para el que necesita comer, pero también a mediano, para que pueda volver a vivir y al mundo. Esto es lo que me parece que el gobierno no está entendiendo.
Mantener a las personas atadas al trabajo para “el día después”.
La gente tiene cultura del trabajo. Actores de teatro, músicos que tocan en boliches, ¿dónde van a ganar un jornal? Su profesión se extinguió hasta que el coronavirus permita volver a reunirse. No pueden reestructurarse y conseguir un empleo en el medio de una pandemia. Entonces, o el Estado asiste o el Estado ve los resultados finales que pueden ser muy dolorosos, en términos de desempleo y de pobreza. No nos podemos sorprender si no tomamos acciones sociales muy potentes ahora y cuando termine la pandemia los números sean muy negativos desde el punto de vista social.
¿Hay que financiar la pata social con deuda?
Yo prefiero que Uruguay se endeude sabiendo que vamos a endeudar a futuras generaciones, a que el país se endeude socialmente y terminemos con un número de pobreza infantil impotable para cualquier alma sensible. Eso se paga por varias generaciones.
Los números hoy de pobreza infantil ya son cercanos al 17%.
La pobreza en Uruguay es infantil, de mujeres jefas de hogar, de hogares monoparentales. Con situaciones de este tipo hay que tener políticas sociales urgentes. Como producto de esas iniciativas, Uruguay va a tener dificultades posteriores, deudas con las nuevas generaciones. Pero más deuda va a tener si quedan 40% de niños pobres. Esa es impagable, no se construye futuro.
Inés Guimaraens
¿Está de acuerdo con Lacalle sobre la importancia del capital como impulso de la salida?
Con respecto al capital de inversión, nadie va a ser tan necio de pedir que graven al sector turismo en plena caída. O a otros sectores, como la lechería, que están en crisis. Pero no todos tienen la misma peripecia y no están en crisis. La discusión interesante es quiénes son los malla oro. ¿Es solo el capital el malla oro? ¿Se puede construir riqueza solo con el malla oro o el malla oro es la construcción del valor que el trabajo da? ¿Proteger el saber académico y científico no es malla oro? ¿Dónde se encuentra la riqueza en Uruguay? Los pobres sabemos hasta dónde viven, cuál es la dirección, le transferimos la plata del Uruguay Social. Pero los ricos, ¿quiénes son? ¿Qué montos tienen? ¿Por qué no pueden aportar a la crisis económica? En Uruguay somos expertos en pobres y analfabetos en riqueza.
¿Hay tantos ricos en Uruguay como se cree?
Hay. Hay algunos estudios de Gabriel Burdin y de Mauricio de Rosa, por ejemplo. Hay algunas pistas, pero no suficientes elementos todavía para decir qué sector se puede gravar más. Si hay US$ 24.000 millones depositados en el exterior, alguien los construyó.
En realidad el neto (depósitos menos créditos) es cerca de US$ 7.000 millones.
Aunque fueran US$ 6.000 millones, que es lo que (Danilo) Astori dice se pueden gravar, porque hay un tema de doble gravamen, que es un tema jurídico. Entonces, no es que en Uruguay no se ha construido riqueza. Se ha construido y no está en Uruguay. Fíjate vos que el producto bruto uruguayo creció una barbaridad…
Casi se triplicó.
Alguien la tiene.
¿Los trabajadores no accedieron a parte de esa riqueza que aumentó?
El 56%. Eso creció el ingreso de los trabajadores. ¿Y el resto? ¿Se esfumó, nadie ganó en Uruguay? ¿A ningún sector de la economía le fue bien cuando los precios estaban altísimos? ¿Esa riqueza no tendría que distribuirse mejor entre los uruguayos que menos tienen? Pero para eso hay que saber más sobre los ricos, para gravar no al que más gana, sino al que más tiene.
En los últimos años se perdieron cerca de 60 mil puestos de trabajo, período que coincide con la caída en la inversión. Parece difícil negar que el capital o la inversión generan trabajo.
Nadie dice que no. El capital solo no genera nada, lo que genera es acumulación, casi diría que perversa. Sin ningún objeto, es ser un glotón. Tengo tanto dinero que no sé qué hacer con él. Si el mundo hubiese dedicado parte de su inversión global a la protección de salud seguramente este problema no se tendría. Si Uruguay, en lugar de un sistema integrado de salud, tuviese uno precario, como tenía antes del 2000, no sé lo que hubiese pasado. Lo mismo con la red de protección social. Hay cuestiones que tiene Uruguay que nos hacen más potentes para resistir catástrofes de este tipo, pero también debilidades, a las que hay que dedicarles políticas sociales concretas. No me pueden decir que los tipos más poderosos del Uruguay, ese 1% que concentra la riqueza no tiene algo para poner para el coronavirus y no se le puede poner un gravamen mínimo para que contribuya a enfrentar una pandemia o la pobreza.
En un escenario de futuro con menos trabajo, ¿cuál va a ser la prioridad?
Lo primero es el empleo siempre. Lo que pasa es que vienes de la década de mayor crecimiento económico y los empresarios te decían que, si aumentaba el salario, iba a hacer caer el empleo, cuando crecía y crecía. Los salarios crecieron el 60% y si hubiésemos escuchado a esos empresarios estaría estancado en el año 2004. Tampoco somos torpes, en el último Consejo de Salarios sabíamos que la situación era más compleja y no hubo crecimiento salarial. Se priorizó el empleo. Pero no es que el salario va a deteriorar el empleo, si no, cómo se explican las economías de primer mundo.
¿Por los mayores índices de productividad?
¿Solo por productividad o porque los grandes capitales pagan mucha guita? En Uruguay queremos hablar de Alemania y de Suecia, pero solo de los modelos educativos, de los distributivos, nunca. Tienen educación de calidad, salud de calidad y gravámenes que en algunos casos llegan a más del 50% del ingreso.
Pero ¿ese modelo distributivo y ese bienestar alcanzado no se basa en esa mayor capacidad productiva?
Nadie niega una discusión sobre productividad, que es sana. Pero también hay que tener un criterio distributivo. Son complementarios, no excluyentes. Trabajemos sobre ambos, con los límites que tiene hacerlo en un país de tercer mundo. Separando la geopolítica, es posible distribuir mejor y Uruguay fue capaz de hacerlo durante el crecimiento. Tenemos el mejor Índice de Gini de América Latina (menor desigualdad), la mayor cobertura social, etcétera. Si no tuviésemos esas fortalezas y si se llegara a un pico (por el coronavirus), nos estaríamos lamentando como en Ecuador y Perú.
¿Qué actitud va a tomar el PIT-CNT ante la LUC que comenzó a ser tratada en el Parlamento?
Es un disparate haberla presentado, con falta de análisis de la realidad política actual. Estas cosas capaz que en el presente no se pagan, pero en perspectiva tienen costos. Antes de ser presentada, le planteamos al gobierno la escasa calidad democrática que tiene discutir todos estos proyectos en un solo formato. ¿Vas a discutir sobre seguridad, las empresas y los funcionarios públicos y la inclusión financiera en el Senado en 45 días, en interrelación con la sociedad civil y los partidos políticos? Pienso que no. Obviamente que a Lacalle no debe haberle gustado que le cayera una pandemia a los 13 días, que cambia el eje de todas las políticas. Pero la agenda de hoy no tiene nada que ver con la de la LUC.
¿Quedó conforme con los cambios en el artículo sobre el derecho a huelga?
No. Si quieren decir ocupación tienen que poner ocupación. La huelga permite el ingreso al que sea. Nosotros consideramos al que entra, una persona que se aprovecha de los logros del gremio cuando los conquista, pero no quiere pagar los costos que conllevan. ¿Quién interpreta después que algo es pacífico? ¿La Policía, la Justicia? Yo no conozco huelgas no pacíficas en Uruguay. Es una redacción incompleta. Si quieren limitar la ocupación yo voy a estar en contra, pero como mínimo deberían decirlo.
La OIT dice que la ocupación debe garantizar el trabajo y que los dueños de la empresa puedan ingresar.
Se lo pregunté a (Pablo) Mieres. ¿Quién es tan brillante para que, cuando se está ocupando, puedan estar trabajando los que quieran trabajar y los dueños de la empresa adentro? O estamos ante unos burócratas que escribieron una barbaridad y como uruguayos tenemos que acatarla. ¿Somos tan disciplinados de la OIT que tenemos que acatar una barbaridad que todos nos damos cuenta es impracticable? Nos va a generar más problemas que beneficios.
¿Puede la LUC radicalizar el enfrentamiento?
Parto de la base de que hay que hacerlo con el cuidado de la salud. Para poder pelear hay que estar vivo, pero al mismo tiempo no es que no vamos a hacer nada. Nuestras herramientas esenciales, que son la movilización y la gente en la calle, están muy dañadas ahora. Pero medidas va a haber.
Ronda salarial
Sobre la llegada de una nueva ronda de los Consejos de Salarios, Pereira manifestó que se está conversando con el gobierno y que la intención de la central sindical es que se posterguen por este año, manteniendo los contenidos de los convenios colectivos vigentes hasta ahora.
Referéndum por la LUC
Pereira planteó que un referéndum sobre la LUC es una aspecto a meditar. Para el dirigente, no se puede anunciar una medida de ese tipo sin saber el contenido final de la ley aprobada. “Primero voy a pelear para que el Parlamento la modifique y se saquen los aspectos más regresivos”, afirmó.