Juan José Varela, managing director de la gerenciadora de capitales Puente, con presencia en cinco países de Latinoamérica y con US$ 2.000 millones de dólares bajo custodia –de los que buena parte se operan desde Uruguay–, considera que los clientes del país son muy conservadores y necesitan estar más educados en temas financieros. Especialmente ahora, con el nacimiento de los fondos de ahorro minoristas y otras herramientas que se vienen anunciando, el uruguayo de clase media que puede encontrar un rendimiento en lugar de gastar, necesita estar más al tanto de algunos conceptos básicos de los instrumentos financieros que están a la orden de los agentes.
¿Cuánto sabe de finanzas el uruguayo?
El uruguayo medio sabe mucho menos del mercado de valores y de los valores bursátiles que la región y el mundo. Ellos están mucho más avanzados y Estados Unidos ni que hablar, ellos están pensando en acciones y en que sus sobrantes los invierten.
¿Le parece que son buenos instrumentos los fondos minoristas?
Es una excelente idea y un muy buen producto, pero, ya digo, hay que machacar mucho desde el punto de vista de llegarle a la gente con información. Es excelente la iniciativa que tiene el Central de llegar a la gente, instruirla, mostrarle lo que es y hacer educación financiera. La cabeza del uruguayo es el plazo fijo. Hay gente que no piensa en ahorro y de repente ahora se encontró con dinero en el bolsillo y no saben qué hacer con eso más que gastarla. Entonces estaría buenísimo poder mostrarles que con esto pueden mejorar su forma de vida.
En un escenario de clientes conservadores, ¿cómo se logra la confianza para que los uruguayos le entreguen su dinero a Puente?
Es otro perfil de cliente. El de los fondos minoristas, es una persona a la cual le sobran $ 5.000 y que va al banco y le pagan 0,2%. A ese cliente es al que le falta instrucción. Es distinto a aquel que de repente tiene un patrimonio más alto y una capacidad de ahorro más alta, estudios y otros conocimientos.
¿Cuánto dinero debe tener un cliente para invertir con Puente?
Nuestro ideal es a partir de los US$ 50.000. Cuentas de banca privada son a partir de US$ 250.000, pero nosotros abrimos a partir de US$ 50.000, sobre todo cuando hay una proyección. A partir de US$ 50.000 se puede invertir, pero por lo general a lo que se apunta siempre son cuentas que tengan más volumen, se licúan más los costos fijos, es más fácil manejar cartera. Es muy difícil hacer una gran diversificación con una persona que tiene US$ 20.000, distinto es si tiene US$ 250.000.
¿Por qué recomendaron pasar a ganancia los bonos uruguayos?
Cuando la tasa empiece a cambiar, cuando tengamos menos liquidez, algunos bonos van a sufrir. Hay bonos que valen 130%, es una locura. Los inversores le van a pedir más rendimiento para comprarlos. Entonces, lo que decimos hoy es: “No hay nada grave, pero empecemos a salir de esto porque cuando suba la tasa estos bonos van a bajar de precio”. Algunos nos dicen que no tienen problema y se lo quedan hasta el vencimiento. Por lo general, al cliente que se le explica esto lo entiende porque ve que hay un riesgo. Hay muchos que cobran cupones. El inversor más moderno sale hoy y en seis meses lo compra más barato.
¿Qué están recomendando?
Estamos viendo dos cosas: la tasa va a subir, la Reserva Federal va a dejar de comprar y el mercado americano está bastante recalentado. Entonces, ahí también vamos a tener bastante volatilidad. Como el dólar se va a apreciar frente a las principales monedas, sobre todo frente al euro, vemos interesante invertir en Europa con cobertura de tipo de cambio. Además, con notas en los principales bancos con el capital protegido hasta el 25%, que paga un 8% anualizado con pago en cupones trimestrales.
En vista de los planes de expansión que tiene, ¿el gobierno ocasiona alguna traba?
Apuntamos a Uruguay porque lo vemos como un país recontra amigable con los mercados, con el tipo de cambio, la normativa es predecible, hay reglas claras, por lo tanto, estamos super satisfechos por estar desde Uruguay haciendo negocios. Si me preguntan, “¿hay cosas para mejorar?”, sí, hay. De repente, los tiempos de los reguladores son un poco lentos para algunas cosas. Pero la verdad es que tienen una normativa super clara, esperable y por lo tanto, estamos cómodos haciendo negocios desde Uruguay. Tenemos un secreto bancario fuerte, es un tema que ha avanzado a nivel mundial, pero no es un tema de Uruguay.
En referencia a la carga impositiva, ¿cómo se ve afectado su negocio?
Sin duda que para este negocio era mejor trabajar sin impuesto a la renta, pero el negocio no deja de ser rentable. También tenemos cargas sociales sobre la mano de obra muy alta, es un costo importante que tenemos en la estructura. Pero te diría que el combo en general es bueno.
¿Por qué el mercado uruguayo es tan tranquilo?
Estamos trabajando fuertemente con las dos bolsas de valores, con el Banco Central, con los diferentes actores del mercado para tratar de generar un movimiento. Creemos que en Uruguay se está empezando a generar un movimiento más importante del que había hasta ahora en todo lo referente al mercado de valores. Todo el tema de las pasteras, de la energía eólica, todo eso ha empezado a generar un movimiento, el tema de los fideicomisos, el Fonasa, flujos como el Sucive han ayudado a las intendencias y a las sociedades médicas a poder estucturar productos, hacer fideicomisos con garantías con esos flujos que reciben y eso está empezando a mover el mercado. Eso hace que sea muy atractivo. ¿Por qué no hay una ebullición mayor? Por tres cosas: somos muy conservadores, tenemos una banca buena en Uruguay, porque cuesta convencer a la gente y lo otro fue algo muy grave que pasó a fines de los 90 con Granja Moro y demás eso dejó una bolsa muy fea en el mercado. Entonces revertir eso está costando. Creemos que Uruguay está en el camino de recuperar eso, pensamos que ya hay una movida más importante en lo que es finanzas.
¿No le parece que es caro estructurar deuda para que por ejemplo una start up se financie en bolsa?
Hacer el trámite en el Central genera una cantidad de costos. Acá si no hacés una emisión de 10 millones por lo menos, no te paga los costos. Eso por un lado y por si no tenemos al público educado para invertir en ese tipo de productos solamente va a invertir si le pagás una tasa alta. Sobre esos puntos es sobre lo que hay que trabajar. Si empiezan a hacerse más emisiones pueden venir más calificadoras y eso bajaría el costo. ¿No es clave que suceda eso para que un país crezca? Totalmente. Un país sin un mercado de valores desarrollado no tiene proyección.
Hay quienes dicen que hay empresas que no quieren crecer, empresas que podrían emitir deuda y están bien. ¿Le parece que esto es así?
Sí, hay mucho de eso. Queda antipático decirlo pero hay muchas empresas a las que no les interesa salir del estatus de comodidad en el que están hoy. Y eso es un poco de nuevo, que el uruguayo es más conservador. Falta un poco más de energía. Pero hay iniciativa, una comisión para el mercado de valores, está Marcelo Oten en la bolsa que le va a dar un impulso importantísimo, la directiva nueva tiene ganas de hacer cosas, entonces, por lo tanto vemos que hay voluntad de hacer cosas.