6 de junio 2015 - 5:00hs

Mientras en Montevideo se desarrolla el II Foro por la paz de Colombia, Víctor Manuel Moncayo, relator de la Comisión Histórica del Conflicto Colombiano, dialogó con El Observador sobre los diálogos de paz que desde 2012 mantienen representantes del gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El jueves cerró la ronda número 37 de conversaciones en La Habana. Ya se han sancionado algunos acuerdos entre las dos partes pero todavía falta para llegar a un entendimiento definitivo que ponga fin a un conflicto que comenzó en 1958 y que es el de más larga data del continente.

¿En qué está el conflicto hoy?

El problema está centrado en el hecho de que entre las partes que están negociando no se ha podido llegar a un entendimiento relativamente básico sobre cuál es la naturaleza del conflicto. Eso tiene que ver con la verdad. Las partes tienen que tener un entendimiento sobre cómo lo caracterizan, porque de allí se derivan consecuencias. Por ejemplo, un tema central que rodea todas las conversaciones de la mesa de diálogo de La Habana es el asunto de las responsabilidades. Esto depende directamente de cómo se estime que es la naturaleza del conflicto.

Más noticias
Lo que hizo la Comisión fue un aporte importante en este sentido porque dio insumos para contribuir a despejar esta incógnita que tienen las partes.

¿Cómo estaba integrada esa Comisión Histórica del Conflicto Colombiano?

La composición era muy variada, heterogénea, plural. Se concibió así y se autorizó a los integrantes a que obraran con autonomía e independencia. Estaba abierta la posibilidad de que llegaran a entendimientos conjuntos pero eso no sucedió. Se hicieron 12 documentos y 2 relatorías. No porque hubiera un enfrentamiento sino porque la heterogeneidad de los informes no lo permitía.

Dice que cada una de las partes entiende de manera diversa la naturaleza del conflicto. ¿Cuál es la posición de cada una?

La cuestión central gira alrededor de si hay una responsabilidad sistémica o no, si es un problema del orden social vigente o si es un simple problema de actores, procesos, personas concretas.

Si se aíslan los hechos de la cosa sistémica, se vuelve un problema puramente criminal, de responsabilidades subjetivas y conductas que están tipificadas como delitos. Si se abre la perspectiva sistémica, adquiere otra significación. Obviamente, del lado gubernamental buscan proteger lo que se llegue a definir, para proteger el sistema. Porque al fin y al cabo expresan el modelo sistémico que existe. Alrededor de esto gira todo, aunque no de manera explícita. Esto no se ha abordado aún en términos directos sino por los costados. En determinado momento tendrán que enfrentarlo. Este es el principal escollo.

¿Cree que este escollo se puede superar, o es demasiado complejo?

Hay unos referentes que indican que se superará, hay voluntad de las dos partes aunque esta no está determinada por las mismas motivaciones. Soy relativamente optimista: eso tiene que superarse.

¿Qué otros puntos fundamentales distingue?

Una de las condiciones de esta mesa de diálogo es que se negocia en medio del conflicto. De alguna manera, el enfrentamiento amainó en sus efectos por la suspensión unilateral de los ataques decretada por las FARC. Pero como hubo ese fenómeno de ruptura y de algunas cosas que se han avanzado por el gobierno, eso se vino atrás y empezaron estos elementos bélicos que se conocieron en las últimas semanas. Esto pesa mucho, la gente no comprende que haya ataques al mismo tiempo que se está negociando. Por eso la guerrilla insiste en la necesidad del cese bilateral. Pero el gobierno está muy cerrado en no admitirlo y argumenta con una razón de Estado: 'Yo tengo el monopolio legítimo de la fuerza y no puedo dejar de ejercerla'. Ese es el cuello de botella. De todas formas, también es un problema la verificación y control de esos ceses. Este es otro de los puntos centrales.

¿Hay unidad en el bando guerrillero o hay riesgo de que los acuerdos se rompan?

Si se aprecian las condiciones del diálogo y quiénes lo están representando, prácticamente la totalidad del mando de la guerrilla está ahí. Hay solo unos pocos –máximo cuatro– que están en el territorio.
Lo que pasa es que el movimiento guerrillero en Colombia está muy disperso por la geografía y es imposible tener el control absoluto sobre las acciones de todos. Ni siquiera hay medios de comunicación que lo permitan.

Si falta unidad no es por falta de armonía sino porque las condiciones de la guerra conducen a veces a falta de conocimiento. Si falta unidad no es por falta de armonía sino porque las condiciones de la guerra conducen a veces a falta de conocimiento. Y lo cierto es que el grupo que está negociando en La Habana por parte de la guerrilla se ha venido reciclando. Eso indica que todos los sectores comprometidos comparten el proceso.

¿Cuándo cree que terminarán los diálogos de paz?

Si hay acuerdos –tendrá que haber más–, estos tienen que tener una materialización, tienen que ser eficaces. El gobierno no tiene toda la capacidad jurídica para hacer realidad lo que se acuerde; pasa por otras esferas del Estado que él no controla. Entonces, el cierre de los diálogos depende de que esos acuerdos se hagan realidad y esa es una fórmula que todavía no está definida. Eso va a enlentecer todo. La gente piensa que es ponerse de acuerdo y chau. Y no es así.

Temas:

Colombia

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos