En la Expo Prado, luego de ver a algunos de sus reproductores recibir la cocarda de Gran Campeón y previo a un almuerzo de trabajo en el restaurante Aberdeen Angus, la productora y cabañera Laetitia d’Arenberg dialogó con El Observador sobre diversos temas.
Habló de brechas y grietas entre campo y ciudad, de sus apuestas productivas, de cómo ve a los políticos, de los impactos locales por lo que pueda suceder en Argentina, de la crisis en la lechería y del bienestar animal.
Consultada sobre una dificultad especial que existe en el medio rural a la hora de producir, tras pensarlo brevemente, dijo: “Hay varias. Los costos son terribles, el ataque a las majadas también, pero me gustaría mencionar que en un país con mucha gente sin trabajo está costando encontrar personal. Tengo un buen equipo, no me quejo, pero miro alrededor y a los productores les cuesta encontrar gente con ganas de trabajar en el campo”.
Juan Samuelle
¿Qué se está produciendo en Las Rosas?
Hemos cambiado, sin cambiar nuestra misión de ir mejorando siempre la genética. Lo que estamos haciendo con mi equipo es invertir mejor, pensar mejor cada decisión. Llegamos a tener 13 cabañas, una locura. Nos bajamos a tres cabañas porque el país, como está hoy, no da para más que eso, que ya es mucho. Me quedé con las cabañas de Aberdeen Angus en bovinos, de Poll Dorset en ovinos y de Árabes en equinos. Concentramos la calidad. Tengo una muy linda manada de caballos Criollos, me guardé eso, pero no para competir. A la Expo Prado vinimos a apoyar como siempre con los distintos productos de Lapataia y a la jura trajimos Angus, Poll Dorset y Árabes y nos fue bien, volvemos con varios grandes campeones y eso dice que atrás, en el campo, tenemos una muy buena calidad genética para producir carne vacuna y ovina de máxima calidad.
En la producción de carne, ¿por qué optó por el Aberdeen Angus?
El Angus es el animal más buscado en el mundo por la industria. Quiero mucho al Hereford, es una raza que la tuve y la amo, un animal maravilloso de excelente carne, respeto al Hereford pero por una decisión productiva y comercial al ajustar me incliné por el Angus. La carne Angus tiene un marmoreo estupendo, alcanza con abrir un bife y probarlo, tiene un gustito especial y eso pide el mercado y yo me debo al mercado. El Angus marcha muy bien en mi campo, es rústico, son buenas madres, convierte muy bien el pasto en carne.
¿Y por qué se quedó solo con Poll Dorset en el rubro ovino?
Es un animal magnífico, lo que buscan los americanos y los europeos, por algo será. Es extremadamente prolífico, es normal que cada oveja por parto tenga dos corderos y no llama la atención que dé trillizos. Crece maravillosamente, se va rápido al frigorífico y no tiene grasa de más y la carne tiene un gustito especial que acá se vende solamente en Disco y en Devoto con la marca Las Rosas.
¿Le dolió ver dentro del galpón de las razas lecheras, en la Expo Prado, solo cuatro Jersey, con todo lo que usted ha promovido a esa raza lechera?
Sí, claro que me dolió, como me duele ver cada vez menos Holando y menos Normando. Pero no es extraño. La lechería está por el piso, los gobernantes la han dejado caer más de lo que debió pasar, duele que no ayuden a un sector tan noble. Hace dos años largué la lechería, me lo hicieron razonar mis hijos, no podía seguir porque iba a tirar todo lo otro por la borda. La genética no la quería perder, así que hice un arreglo con dos técnicos míos que se quedaron con el tambo y siguieron el Jersey y espero les vaya bien, tienen como todos muchas dificultades, pero confío en ellos, son capaces. La lechería es una pena, da tristeza ver que en un país ganadero y tan lechero la hayan abandonado con todo lo que la lechería le da a los pueblos del campo. Yo sé que están los precios, los mercados, todo eso es verdad, pero acá uno de los problemas es que se pusieron por delante los amigos y las ideologías. El comercio debe estar por encima de los gustos. Si tengo que hacer un negocio con los chinos lo hago, si lo tengo que hacer con los americanos lo hago y si lo tengo que hacer con los rusos, también. La política debería estar mucho más al servicio del productor, acá en vez de mandar los políticos debería mandar la eficiencia productiva y la respuesta a los mercados.
Habló de política y estamos, justamente, en un año de elecciones nacionales.
La política es necesaria, pero no está bien manejada, hay cosas que no se entienden. Por ejemplo, que la mayoría de los políticos, no todos porque hay quienes hacen bien las cosas, se distraigan con las elecciones y dejen de atender lo que la gente necesita, en nuestro caso dejan de resolver los problemas del productor, la seguridad, los costos, la infraestuctura por ejemplo. Es increíble, están todos los partidos igual, distraídos, ocupados en defender sus intereses. Hay que inventar algo para que las elecciones sean más dinámicas, que no lleve tanto tiempo.
En momentos en los que se habla de grietas y brechas… ¿cómo visualiza a los sectores campo y ciudad en Uruguay?
Los veo mirándose mal, no sé, da tristeza, pero hay dos Uruguay, el del campo y el de la ciudad. Ninguno puede vivir sin el otro, pero les cuesta aceptarlo. Cada uno piensa o habla mal del otro, no todos, porque hay esfuerzos para que eso cambie, pero cuesta mucho y eso duele porque este país que amo es más que nada ganadero, agropecuario, productor de alimentos, con gente que sabe hacer muy bien las cosas en el campo pero que necesita del puerto, de la gente de la ciudad. Al mismo tiempo, ¿podría existir Montevideo sin el campo? ¡Claro que no! El uruguayo debe estar orgulloso de su campo y de su ciudad. Es lamentable escuchar que se siga diciendo que el productor del campo es la oligarquía. Que vayan a un tambo, que se metan a un campo con arroz, que vayan a una pradera con animales, que se suban a una sembradora.
Usted, defensora del respeto a los animales, ¿cómo observa al empuje que se le ha dado al bienestar animal en los ámbitos productivos?
¡Por fin llegó eso! Demoró y bienvenido sea, pero me parece que todavía se habla mucho y se hace poco. Uruguay se está adecuando, hay más regulaciones y está en la gente que trabaja con los animales respetarlas. Los que hacemos las cuentas tenemos claro que el bienestar animal no solo es respeto, también es más plata, aumenta la producción en calidad, hay estudios que dicen cuánto se pierde en el valor del novillo o de la vaca por una inyección mal dada. Respetando cuidamos al animal y al negocio.
Juan Samuelle
La gripe que puede llegar desde Argentina
“El que diga que acá no incide lo que está pasando o lo que puede llegar a pasar en Argentina no sabe dónde está parado. Necesita una brújula urgente”, afirmó Leticia d’Arenberg. Y añadió: “Estamos en Uruguay, no estamos en Europa y ahora nunca tan válido aquella reflexión que dice que si Argentina estornuda nosotros nos resfriamos. Es cada vez peor eso. Si ahora Argentina estornuda se nos viene una peste brutal”. Sobre el vínculo con Argentina –que también está en medio de un proceso electoral–, d’Arenberg dijo: “Nosotros sin los argentinos no podemos vivir. Capaz eso le duele a alguno, pero somos chiquitos y es la única verdad”.
Juan Samuelle