El director de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Inocencio Bertoni, es un hombre de hablar pausado y sonrisa franca. Es ingeniero agrónomo, tiene 56 años, divorciado (“en pareja”), tres hijos. Bertoni forma parte del equipo del ministro Aguerre desde el comienzo de la actual administración, es hincha de Peñarol, tuvo una reconocida trayectoria en la cooperativa Calmer y recibió a El Observador Agropecuario en su amplio despacho para hablar de su gestión y dar su visión sobre la marcha de la agricultura. Bertoni repasó el buen momento del agro, dijo que el problema de los tres millones de terneros no es que hayan nacido, sino cómo llevarlos hasta la faena y cómo producirlos todos los años. Lo que sigue es un resumen de más de una hora de charla, en la que también hizo una puesta a punto de los principales desafíos de su repartición.
Para empezar: no soy economista. Trabajo en uno de los sectores más dinámicos de la producción agropecuaria y puedo decir que el Uruguay con la matriz productiva del agro vino para quedarse, aunque puede tener fluctuaciones coyunturales, de mercados o climáticas. Hay una señal muy fuerte para el que invierte y toma decisiones que este negocio está funcionando. Un ejemplo es la transformación que experimentó el interior del país. Otro ejemplo es que en 12 días se procesó el 80% de la zafra de cultivos de invierno, algo que antes no ocurría. La capacidad de cosecha, de transporte de granos, de recibo y procesamiento en las terminales y plantas de acopio ha sido muy fuerte. Todos los años decimos que vamos a colapsar, pero ello no ha ocurrido. Estamos con un clima de negocios fuerte, sino estas cosas no pasan. Desde este punto de vista, no me sorprendió el 5,7%.
Los tres millones de terneros son el futuro, pero tenemos dos desafíos. Uno es cómo hacemos para que esos tres millones de terneros lleguen en tiempo y forma a su época de faena. Y el segundo desafío es cómo hacemos para seguir teniendo tres millones de terneros. La coyuntura de la baja de la faena de este año responde a otros elementos. La oferta y la demanda es la que hubo.
El monitoreo satelital de la aplicación de agroquímicos en los cultivos, ¿es una respuesta al mal uso de los productos?
El fuerte crecimiento que tuvo el país en los últimos ocho años implicó dos desafíos. El primero fue la implementación de los planes de uso y manejo de suelos. Al crecer tenemos que intensificar el uso de los suelos y, en paralelo, se incrementa el uso de productos fitosanitarios. No estamos en lo óptimo, pero logramos una regulación que evita que el crecimiento exponencial de la agricultura sea algo malo. Encontramos herramientas y estamos trabajando para mejorar la calidad ambiental en la producción agropecuaria. Uruguay tiene que ser un productor de alimentos confiable en volumen y en calidad. Tenemos que demostrarle a los uruguayos y al mundo que somos capaces de producir alimentos con buen nivel de inocuidad y calidad ambiental.
¿Hubo conformidad con la respuesta a los planes de uso y manejo de suelos?
Sí. Vamos a cerrar la campaña de cultivos de verano con un porcentaje muy alto de coincidencia entre el área proyectada, lo sembrado y los planes presentados. Hay un fuerte compromiso del sector privado, sin el cual este tipo de proyectos no funciona.
De todas maneras, la erosión de los suelos es importante. Si uno escucha a Osvaldo Ernst y a Esteban Hoffman se alarma.
Estamos todos alineados y existe una realidad que es que Uruguay tiene un modelo de crecimiento y de desarrollo con fuerte sustento agroexportador. Eso requiere una intensificación en el uso de los recursos naturales. Lo más fácil sería decir ‘no hacemos nada’. Eso nadie lo está planteando. Lo que nos planteamos es cómo generar mecanismos de regulación que nos permitan seguir creciendo y desarrollando el modelo económico que tiene el país, pero con un criterio técnico y científico que nos permita conservar los recursos.
Es posible que por los planes comience a bajar en 2015 el área de soja, que lidera la expansión agrícola.
Sí, pero voy a dar una opinión personal. Yo creo que los volúmenes de producción de soja no bajarán en Uruguay. Eventualmente sí, a partir de 2015, el área comience a ajustarse. Pero será en zonas agrícolas marginales. Seguramente vamos a concentrar la producción de la soja en áreas de mejores suelos. En paralelo, hemos asistido en los últimos dos años a un incremento de la productividad en soja. Veníamos con los niveles de productividad por hectárea muy trancados. Una parte de esa mejora se explica por el clima favorable, pero otra importante fue la incorporación de tecnología: genética y manejo de los cultivos, que continuarán mejorando en los próximos años.
¿Uruguay reverdece sus laureles como exportador de trigo?
Uruguay quedó consolidado como un país exportador de trigo en el entorno de un millón de toneladas. No es coyuntural, es estructural. También producto de la mejora genética y de manejo del cultivo. Pero tenemos que trazarnos un escenario para adelante de una exportación de un millón de toneladas, dos veces más de lo que consumimos. Para ello tenemos que trabajar mucho en el tema de la calidad del trigo, de los mercados. Tenemos un desafío que hemos discutido con el sector privado. Es indudable que el destino de esta oferta exportadora de Uruguay es Brasil, que tiene un déficit de 50%. Pero el mercado brasileño empieza a operar después de marzo y tendremos que seguir trabajando para encontrar algún mercado complementario para los primeros dos meses del año.
¿Y la cebada?
El tema de la cebada no es menor. Uruguay tiene hoy un área de cebada muy chica; el cultivo no acompañó el crecimiento de la agricultura. Es un cultivo importante en el esquema de rotaciones que se pretende para los suelos. Este año tuvo un resultado mejor que el trigo, en términos de rendimientos y calidad, a diferencia del año pasado, pero en un área más chica, de unas 67 mil hectáreas. Creemos que están dadas las condiciones para que la cebada duplique el área de siembra, si se dan algunas condiciones. Si miramos a futuro, la cebada puede ocupar un área entre 200 mil y 250 mil hectáreas, pero diversificando su destino comercial, ya que hoy está limitada a la capacidad de malteo de la industria.
Y con un precio que no es atractivo para el productor.
Hay algunas dificultades. Hay que mejorar el sistema de referencia de precios. La formación del precio del trigo es regional, no responde a la referencia de precios de Chicago como la soja. Hay que buscar el camino para la referencia de precios de la cebada, pero además otros destinos productivos. La cebada es un grano que puede ser muy importante para la dieta animal y hay un mercado de exportación de cebada cruda. El destino es crecer con los planes de uso y manejo de suelos. También está el dato de que una de las industrias está duplicando su capacidad de malteo. Hay buenas señales para la cebada.
¿Y cómo ve la producción de maíz y sorgo?
Desde 2010 hemos querido encontrar un mercado externo para el sorgo. La producción de sorgo ha crecido y se lo ha consumido siempre, con demanda de la lechería y la producción de carnes. Y habrá una demanda adicional de Alur para la producción de etanol. Pero tenemos que armar un modelo de producción que incluya los sorgos de bajos taninos, que será la demanda fuerte que habrá. Cualquier mercado de exportación que se logre desarrollar tiene que pasar por sorgos de bajos taninos. Y si el crecimiento es alto, la propia industria avícola uruguaya podrá sustituir el uso de maíz por sorgo. Todo lo nuevo que hagamos en sorgo deberá orientarse a los bajos taninos. Mencioné primero al sorgo porque si esto ocurre podríamos orientar el maíz más hacia la exportación. Hay buena productividad y, si bien hay algunos problemas de precios que deberemos manejar, tiene acceso a los mercados.
¿Qué espera para 2014?
Le voy a contestar en mi doble visión de gobernante y productor. El país que tenemos que seguir construyendo en 2014 es el Uruguay de 2030. Porque las transformaciones que se dieron en el país llegaron para quedarse. No sé si nos irá bien, pero sí sé que las cosas que hay que hacer, deben hacerse. No tenemos marcha atrás como país productor de alimentos, posicionado en el mundo como un proveedor seguro. Hay que seguir profundizando ese camino.
Cebada para China
Servicios Agrícolas trabajó en el ingreso de la fruta cítrica a EEUU.
Sí, en el protocolo sanitario que permitió elaborar el plan de trabajo. Ahora para seguir avanzando en el tema de la colocación de nuestros productos en el exterior hemos desarrollado una mesa de comercio en el MGAP, integrada por varias unidades del Ministerio, Uruguay XXI y el sector privado. Por ejemplo, para trabajar con otros mercados alternativos para los citrus, como Indonesia, Filipinas y, más cerca, Colombia y México. También trabajamos fuerte en la fruta de hoja caduca –manzana, pera y durazno- con el logro de ingresar fuerte en el mercado de Brasil, que es el principal que tenemos en este rubro. La Dirección de la Granja lidera un proyecto de manejo integrado de plagas que nos permite tener fruta con calidad de exportación para ingresar a Brasil, pero bajando hasta un 50% el uso de agroquímicos. En estos días empezaron a ingresar los primeros camiones de duraznos sin problemas fitosanitarios.
¿Y cómo estuvo la reunión con la misión china?
La misión de China llegó con la prioridad de trabajar en cebada, maíz, sorgo, arándanos y otros. Trabajamos el protocolo sanitario para el ingreso de cebada uruguaya sin procesar, que quedó para la firma de ambos gobiernos. Ahora son los privados los que tienen que hacer los negocios. En materia vegetal estamos siguiendo el camino que ya recorrieron los productos cárnicos.
Trazar agroquímicos
¿Cómo evalúa el trabajo realizado este año en Servicios Agrícolas?
Ha sido un año intenso en trabajo y en resultados. Estamos concretando el monitoreo satelital de las aplicaciones de fitosanitarios en los cultivos con financiamiento del Banco Mundial. Pretendemos que quede implantando en la primera mitad de 2014. El objetivo es ponerle trazabilidad al uso y manejo de agroquímicos en el Sistema Nacional de Información Agropecuaria (SNIA). Así, cuando uno se posicione en un lugar geográfico conocerá la población, la cantidad de ganado, los planes de uso y manejo de suelos, y también el historial de aplicaciones de fitosanitarios. Otro proyecto importante ha sido sobre la calidad e inocuidad de alimentos para animales. Elaboramos un manual de buenas prácticas y se hicieron siete talleres con las empresas elaboradoras. No es un tema menor porque se trata de la alimentación de animales que luego exportamos como carne. Estamos trabajando con las plantas elaboradoras, pero también con los corrales de encierro y con las avícolas. Hemos trabajamos en el funcionamiento interno de Servicios Agrícolas para mejorar. Y tenemos el objetivo de que para 2014 todos nuestros laboratorios, que serán de referencia nacional en el análisis de vegetales, estén acreditados a nivel internacional para cumplir con los requisitos de las exportaciones. Pero también que sean usados por el sector privado con nuestra acreditación.