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"Hoy el trabajo más importante de un líder es consigo mismo"

Para un liderazgo que maximice el potencial de las personas, los jefes deben primero pasar por la escuela del auto-conocimiento, según la directora regional de GPTW

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13 de junio de 2018 a las 05:14

Cuando el pasado miércoles Carolina Bestard dijo que iba a hablar de amor en las organizaciones, despertó una especie de sonrisa entre sorprendida e incrédula entre quienes la escuchaban en una de las salas del Hyatt Centric Montevideo. Pero la directora regional de Great Place to Work para Uruguay, Bolivia y Paraguay está acostumbrada a esa reacción cuando nombra la palabra amor vinculada a lo empresarial. Acto seguido explicó que se trata de ponerse la camiseta de la empresa, sentir que es suya; en definitiva, estar comprometido. Pero ¿cómo se logra ese compromiso en un contexto de cambios vertiginosos como el actual? Ante una audiencia compuesta por gerentes y directores, Bestard se dedicó a responder a esa pregunta con un foco claro: el liderazgo emocional.

Apuntó que antes "se tenía más tiempo" y que los ciclos eran de diez años, y luego de cinco, para hoy "cambiar todo" en solo un año.

"Para recorrer en paz estos ciclos tenemos que tener el tema de gente resuelto. El tema gente nos consume. Los seres humanos no solo somos unidades de producción. Somos seres emocionales, con deseos, sueños, tristezas. Si no entienden esto no van a poder ocuparse del tema central que lleva al éxito: la gestión de personas. Entender que hoy sea cual sea el rol en primer lugar soy un gerente gestor de personas. Hay que aprender de coaching, de RRHH, entender al ser humano", comentó Bestard, quien es licenciada en psicología organizacional y coach ontológico con 25 años de experiencia en asesorar a empresas.

Para la directora de GPTW los líderes se construyen a si mismos, pero es necesario asumir el liderazgo de su propia vida, lo que implica "dejar de culpar a los demás".

"El gran trabajo de un líder hoy es consigo mismo; es conectarse con sus propias emociones. Tiene que haber coherencia entre lo que digo, lo que siento y expresa mi cuerpo", explicó Bestard, quien está convencida que mientras los líderes no logren establecer vínculos reales con los empleados, éstos no les darán resultados extraordinarios.

Parar para pensar

La ejecutiva instó a escuchar más a la gente con la que se trabaja, a transmitir el propósito de la organización, pero al mismo tiempo, a pensar en el trabajador, conocer su entorno y hacer algo por ellos, en aras de un compromiso auténtico. Pero la principal recomendación fue que los líderes realicen una introspección que les permita reconocerse por su esencia. "Se trata de volver a pensar en nosotros como seres iluminados, volver a nuestra esencia. ¿Cuánto más soy y no estoy dejando salir?" apuntó al hacer referencia a sus aprendizajes respecto a liderazgo espiritual en un viaje que realizó a la India.

A Bestard le encanta la etimología de la palabra inspiración: viene del latín (In-spiratio) y quiere decir "en espíritu". Por lo que inspirarse sería conectarse con lo sagrado de uno mismo. Pero lanzó una advertencia: "No puedo inspirar a otro si no estoy inspirado".

Tras realizar ejercicios de instropección que resultaron movilizadores para algunos de los ejecutivos presentes, la directora de GPTW concluyó que un líder solo puede maximizar el potencial de los demás si ha logrado maximizar el suyo propio: "A los mejores talentos tenemos que merecerlos".

Efectividad e innovación

En el mismo seminario, titulado ¿Qué tipo de líderes queremos ser?, la country manager de GPTW Uruguay, Fedra Feola, habló de la necesidad de líderes efectivos, que permitan generar innovación a la vez que sustentabilidad financiera.

"La innovación no solo tiene que ver con la tecnología, sino con escuchar a la multitud de forma activa. El miedo al error es el peor atentado contra la innovación. Cada colaborador puede innovar", insistió Feola, al recordar una frase del CEO de GPTW, Michael Bush, que reza que " las organizaciones tienen que tener tantos innovadores como empleados tengan".

Para Feola, tener un buen lugar para trabajar no tiene solo que ver con que la gente esté contenta, sino con lograr un desarrollo profesional y prosperidad. Y esto debe darse en toda la organización: "Tiene que pasar con todos, no solo con algunos. El desafío es achicar las brechas internas".


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