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9 de agosto de 2011 18:38 hs

Zanotta, de 30 años, empezó a jugar vóleibol a los 18. Pasó por Huracán Buceo, Neptuno y Banco República hasta que su amigo Gustavo Espel poco más que lo obligó a jugar beach.

“No quería, no me gustaba pero la experiencia me encantó. Nunca más volví a jugar en sala”, dijo a El Observador desde la isla ubicada en pleno Mediterráneo

“El gusto más grande que me puedo dar como persona es el de viajar. Y el deporte me permitió conocer mucho países y culturas”, explicó.

Zanotta ya conoce todos los países de Sudamérica y desde hace seis años que hace la temporada de verano en Mallorca.

“Hacer la temporada” para el hombre es jugar y trabajar siete meses en el verano español para volver al calor de Uruguay. Nada mal.

“El hecho de estar en Europa me hace accesible jugar el Circuito Mundial, algo que se complicaría mucho estando en Uruguay por los costos de los pasajes”, expresó Zanotta.

El beach lo llevó a jugar en paraísos playeros de España, Holanda o República Checa.

En abril de este año sumó un destino más exótico: Shanghái. “Jugué con mi entrenador Nestor Serrón que es uruguayo, porque en Circuito Mundial las duplas deben ser del mismo país”. El viaje le costó US$ 900 a cada uno. “Fue un gusto y también un torneo en el que sumé experiencia”, dijo.

El otro yo

Zanotta se levanta a la hora 13 cada día para salir a correr o hacer musculación. Por la tarde entrena táctico. Los horarios se deben a su trabajo: es seguridad de un boliche.

“Vivo en Cala Ratjada, un pueblito que está a 80 kilómetros de Palma (al noreste de la isla de Mallorca, en pleno Mediterráneo). Es como Piriápolis. Llegué hace seis años y un amigo me ofreció trabajar en su boliche como seguridad”.

Zanotta trabaja todas las noches sin descansos durante seis meses. “Solo paro para jugar beach, no hay días libres, se trabaja parado, lo único que se escucha es house y se termina cada jornada a las 6 de la mañana”, explicó.

“Más de tratar con algún borracho nunca tuve inconvenientes. A este balneario viene mucha gente de Alemania que tienen una cultura muy distinta. Son educados y respetuosos. Toman mucho pero cuando se pasan de la raya admiten el error. Cada tanto hay problemas con algún español, que son más parecidos a nosotros, pero nada grave”.

Zanotta, además, suma ingresos extra como masajista.

Pero su sueño es tener un local propio: “Tengo un proyecto de acá a dos meses de montar un bar que trabaje de tarde con dos canchas de beach volley para entrenar, dar clases y abrirle puertas a más jugadores uruguayos”, explicó.

“Este año ya me traje a la familia y hasta mi perra”. En Uruguay es socio de una empresa que fabrica ticholos para la construcción.

Con Williman

En este verano español, Zanotta se encuentra jugando con Guillermo Williman con quien conforma la dupla número uno uruguaya que disputará los Juegos Panamericanos de Guadalajara.

El año pasado ganaron un par de torneos y participaron de una etapa de Circuito Mundial en Holanda.

En esta temporada ya ganaron dos torneos en Alcudia y uno en Cala Ratjada. El fin de semana pasado terminaron terceros en el Circuito Catalán en Altafulla.

Desde este sábado competirán en el Masters de Cataluña y de ahí tienen previstas dos etapas de Circuito Mundial: Finlandia y Holanda.

“He llegado a quedar 35º en el Circuito. A partir del lugar 32 se empieza a pagar dinero por puesto. Ya llegará”, se dice confiado.

Los Panamericanos de Guadalajara lo esperan después, en octubre mientras que en diciembre se disputará la segunda instancia clasificatoria para los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Zanotta tiene agendada la arena londinense para sumar otra escala a su recorrido por el mundo.

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