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"Las compañías tienen el desafío de transformar a las personas"

Para hacer frente a la disrupción hay que capacitar a los trabajadores, según el director ejecutivo de EY para Sudamérica

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30 de mayo de 2018 a las 05:00

Por Genoveva Malcuori

El director ejecutivo para Sudamérica de EY, el brasileño Sergio Romani, estuvo hace poco por un día en Montevideo; el anterior había estado en Paraguay y al siguiente viajaba a Buenos Aires. Recién había arribado a Montevideo, y circulaba por la rambla cuando vio a una persona haciendo kitesurf en el Río de la Plata y le tomó una foto. Mostrando la imagen en su celular contó que es el deporte que él practica en Río de Janeiro, Brasil, donde suele refugiarse con su familia los fines de semana. Describió la actividad como un "antiestrés" porque ayuda a una "limpieza mental".
El resto de los días, su vida transcurre entre Brasil, el resto de América del Sur y EEUU. De todos los países de la región, Uruguay y Chile son los que más le gustan. Parte de la atracción se debe a las playas , porque "la playa tiene una energía distinta". Además, le atrae la buena comida, los buenos vinos y la tranquilidad. Sobre Uruguay destacó la tranquilidad: "parece que estás en Europa".
Más allá de las diferencias culturales de los diferentes países de la región, Romani, que es contador y realizó diversos cursos de desarrollo de liderazgo, incluyendo estudios en Harvard Business School, sostuvo que todos están atravesando una misma situación: la cuarta revolución industrial generada por el desarrollo digital.
Y para hacer frente a la disrupción, considera fundamental la capacitación y formación de los trabajadores.

Durante años EY en Uruguay se dedicó principalmente a auditorías y servicios impositivos fiscales. ¿Qué sucede hoy?
Seguimos con consultorías y con servicios fiscales, pero estamos ante un cambio importante que va a pasar: la cuarta revolución industrial que es la revolución digital. Estamos delante de un cambio muy importante y para nuestro negocio también lo es. La auditoría la hacemos con tecnología digital. Tenemos inteligencia artificial, robots y blockchain, que es una tecnología un poco más técnica que va a hacer la validación de muchas fuentes de información.
Todo esto va a cambiar mucho la auditoría y estamos bajando a Uruguay y a la región la tecnología que tenemos desarrollada. Tradicionalmente una auditoría sacaba una muestra y validaba la muestra. Hoy no. Auditamos el 100%. Por eso tenemos que formar a las personas. Tienen que comprender un poco más de tecnología. Ese es un cambio importante. Hay que ayudar a las compañías a pasar a la Cuarta Revolución industrial. Ayudarlas a salir de analógico a digital.

¿Cómo están viviendo las empresas ese pasaje?
Para algunas la situación es muy dramática. Los consumidores están cambiando; las compañías tienen que apostar a la transformación digital y tienen que hacerlo bien. Hay bancos donde, por las transacciones digitales, las cajas están cerrando porque las personas ya no van. La transacción es por el celular. No se conoce a las personas que están dentro del banco y ese es un cambio que tenemos que apoyar.
Otro ejemplo es el caso de un productor de vino orgánico. El consumidor quiere tener la certeza o la garantía de que el vino es realmente orgánico. Entonces acompañamos desde el campo al supermercado, pero lo hacemos de manera digital. Tenemos digitalizadas las botellas de vino. No vamos más al campo, utilizamos un dron para mirar todo el plantío. No tenemos personas que van al campo.

Tiene experiencia auditando desde compañías petroleras, pasando por empresas de venta de consumo masivo, hasta comercios pequeños. ¿Qué tienen hoy en común unas con otras?
Que todas van a cambiar con el tema de lo digital. Otro punto que tienen en común es el desafío de transformar a las personas. Si hablás con un presidente de una compañía, alguno tiene claro los cambios que están hoy delante o los procesos de disrupción que su compañía va a pasar. Pero la disrupción más que nada pasa por las personas y hay muchas a las que les cuesta el cambio. Hay que empezar a preparar la mentalidad de las personas de que algo va a pasar con el negocio y, si nadie hace nada, va a desaparecer por completo. Nuestro trabajo es estar adelante, anticipar los cambios.

A nivel regional, ¿cuáles son los principales desafíos?
Los principales desafíos están con la persona. Porque si no tenemos a las personas no podemos hacer los cambios. Son la fuerza del trabajo del futuro. Y tenemos que comprender que los propósitos de las nuevas generaciones son distintos. Por ejemplo los millennials. Nosotros queríamos trabajar en una misma empresa, en una carrera y generar una sociedad.
Hoy las personas prefieren trabajar en un proyecto que pertenecer a una organización por mucho tiempo. Hay analistas, por ejemplo, que no se quieren quedar en la organización porque no quieren tener un vínculo muy grande. Para ellos lo más importante es tener proyectos interesantes más que analíticos. Les puede resultar interesante trabajar para EY para un proyecto concreto, después puede salir de EY, se queda por Europa y trabaja dos meses allí en otra compañía. Buscan un proyecto atractivo más que uno a largo plazo, que pertenecer a una compañía.

¿Qué oportunidades presenta este cambio?
De agregar mucho más valor del que tenemos hoy al hacer las cosas. De ser reconocido como alguien que va a apoyar a la compañía a ser "disruptores" y no a ser "disruptados". Nosotros queremos ser los que hagamos la disrupción y no que la disrupción nos ataque a nosotros.

¿Es realmente posible lograr un mundo mejor a través del trabajo?
Pienso que sí. La única manera de hacer un mundo mejor es a través del trabajo. Pero antes del trabajo tenemos que elaborar un programa de inclusión de las personas. Al momento de contratarlas hay que tener un plan de inclusión social porque solamente así podemos cambiarlas. No conozco otra manera de tener una inserción social. l