Los padres de Sergio Lemos sienten bronca e impotencia y dicen que extrañan a su hijo. No creían, porque dicen que la Policía está muy corrupta, que se iba a hacer justicia.
Hugo Marcelo Lemos -conocido en Santa Catalina como “El Chino”- y su esposa Graciela se preparaban para irse a dormir, el lunes pasado, cuando recibieron el aviso de los vecinos de que a su hijo Sergio de 19 años le había disparado la Policía.
Lo que sigue es un resumen de la entrevista que El Observador mantuvo con los padres del hombre asesinado.
Esta mañana Bonomi dijo que se confirmó en la investigación que el arma la colocaron los policías. ¿Esto los tranquiliza?
Padre: Sí, es todo como dijeron los vecinos. Mi hijo nunca anduvo en nada raro. Que limpien la memoria de mi hijo que era sano de mente, no era chorro, no era drogadicto, no era borracho y laburaba. Era muy sano.
Madre: El cuerpo no se podía levantar y lo levantaron. Y cuando lo levantaron lo tiraron, lo vio él pero no lo dejaron acercarse.
Padre: Dije que era mi hijo y me corrieron y me querían pegar. Pensé que estaba desmayado, que le habían pegado un tiro en la pierna. Los policías me dijeron que nadie le pegó un tiro, que se cayó de la moto y que si quería verlo que vaya a la Coordinadora del Cerro.
Madre: Le dio nueve tiros, se los dio para matar, lo quería matar a mi hijo.
¿Él nunca había tenido problemas con la Policía?
M: No lo bancaban, los milicos no lo bancaban.
P: Los conocía porque el Policía hacía la guardia acá en la panadería de la esquina y mi hijo hacía algunos pedidos en moto laburando conmigo. Hacía algunos willies (saltos) en la moto y la moto hace ruido…
M: Como a los policías les molestaba, los hacían parar y los gurises seguían en la moto.
P: Como ya lo conocían de todos los problemas de moto, justo lo vio en el momento en el que habían robado, y dijo “vamos a encajarle a alguien”.
¿Cómo están ahora, a dos días de lo que pasó?
P: No podemos hacer nada.
M: Ahora vamos a ir al cementerio un rato. No lo querían velar pero la abogada arregló todo. Lo que no me dieron es la ropa de él. ¿Por qué no me la dieron?
¿Cómo era Sergio?
M: Hacía cinco días que había empezado a trabajar en Fripur, estaba contento por eso. Ayer era el primer cobro, me dijo ese día: “Mamá, mañana agarro la plata”.
P: Y me daba una mano a mí en la barraca.
M: Era excelente compañero. Tenía su carácter y hacía planes. Decía, con lo de Fripur: “Ahora agarro unos pesos y me hago una pieza para mí y la otra le queda a Iván” (el hermano de nueve años) porque el cuartito que tenía es chiquito.
¿Cómo es vivir en Santa Catalina?
M: No es bravo.
P: A mí me conocen hace más de 30 años.
M: Él se metía en lo que le dicen la mafia, pasaba y todo tranquilo. Pero venían de otros barrios y los amigos de mi hijo los sacaban, los apartaban del barrio.
¿Hay gente que viene de otros barrios para acá?
M: ¡Sí! Los que robaron. Y vienen permanentemente. Aquí hay rastrillos pero no matan, no andan armados. Los conocen acá en la vuelta, con nosotros y con la mayoría de los vecinos no tienen problema.
¿Los contactó alguien del gobierno, del ministerio?
M: No, nada. Ya está. Ya está en cana el hijo de puta asesino, pero a mi hijo no me lo van a devolver.
P: Siento mucha bronca, impotencia, y extraño mucho a mi hijo.
Hay vecinos que piden que no entre más la Policía al barrio…
M: Yo estoy de acuerdo. Que no vengan más los milicos para acá. Se creen más porque tienen un revolver. A mi hijo grande le pegaron en las costillas, ¿por qué? No se sabe. Siempre pegándole a todos los gurises.
P: La Policía está mal, porque si ellos actuaran bien con la gente, hablaran bien… Vienen de pesados, te abren de piernas, te tiran contra el piso y después te piden documentos, eso está mal.
P: Estoy muy conforme con los vecinos, porque (la quema de cubiertas y la manifestación) es una muestra de que lo querían mucho a mi hijo.
M: Todo el barrio fue a apoyar a mi hijo. No tengo queja de ningún vecino, nunca pensé que lo quisieran tanto acá en el barrio.
P: Es algo muy injusto lo que hicieron.
M: En lo que no estuvimos de acuerdo es en que le quisieran prender fuego el almacén, les dijimos que no. Por eso sacaron todo (artefactos que habían colocado para prender fuego el almacén), porque ya hablamos.
¿Ustedes saben quién es el policía que lo mató?
M: Sí, lo conozco.
P: No quiero saber.