Con la misma firmeza con que hincha por Gimnasia y Esgrima La Plata y defiende el pasaje por ese equipo de fútbol del director técnico uruguayo Gregorio Pérez, el ingeniero argentino Jorge Ciacciarelli, secretario ejecutivo de la Asociación Regional de Empresas del Sector Petróleo, Gas y Biocombustibles en Latinoamérica y el Caribe (Arpel) asegura que Uruguay es “un ejemplo” en la región de diversificación de su matriz energética y en la defensa y explotación de sus recursos en esa materia.
El experto auguró que el precio del petróleo se recuperará en el segundo semestre del año y estimó que la reciente baja de su cotización no alterará los trabajos de exploración en Uruguay. Además recomendó que, en caso de hallar crudo, debería conformar un “fondo anticíclico” para moderar el impacto de las oscilaciones en la cotización internacional de ese hidrocarburo.
El mercado petrolero, con un barril por debajo de los US$ 50, presenta hoy un escenario soñado para los países importadores y complicado para los productores. ¿Qué deberíamos esperar en materia de precios en el corto y mediano plazo?
Los precios del crudo tendrán que recomponerse en 2015, en el segundo semestre. Hay analistas que ven con una visión mucho más panorámica lo que está sucediendo en el mundo. El primer elemento es que hay nueve o 10 de los países que integran la OPEP que tienen problemas y no están equilibradas sus cuentas públicas. El otro elemento es la inercia que tienen los proyectos y las producciones con un crudo a un precio más alto. Por lo tanto, los dos factores se deben conjugar para que se produzca un alza de los precios Si esto se va a concretar en tres o seis meses, es muy difícil saberlo.
En la región, rica en recursos energéticos, existen millonarias inversiones pendientes como en Argentina, en Vaca Muerta, y en Uruguay en exploración petrolera. ¿El escenario de precios bajos actual puede alterar esas inversiones?
Los proyectos más grandes de la región, como el de aguas profundas en México, el de Petrobras en Brasil, el de la faja del Orinoco en Venezuela, Vaca Muerta y otros no convencionales en Argentina, no creo que se vean afectados por esta realidad de precios.
Los proyectos hay que analizarlos caso por caso y país por país. El caso de Uruguay, justamente porque se está en fase de exploración, los proyectos no se verán afectados, porque las inversiones sísmicas ya se hicieron y es muy duro tomar decisiones antes de hacer un pozo, porque una vez hecho no se sabe si tendrá 2.000 barriles por día, 10 mil o 20 mil.
Para planificaciones a muy largo plazo, como hace la industria del petróleo y del gas, una baja circunstancial del precio del crudo no tiene que afectar. Alguna afectación en los proyectos de la región probablemente haya, pero menor.
En Argentina, por ejemplo, hubo un acuerdo entre las 10 provincias petroleras productoras y el gobierno. Una de las cosas que se debe hacer cuando ocurre una situación de bajos precios es mejorar la eficiencia. Lo otro que se ha hecho son acuerdos con los sindicatos para mejorar la productividad y minimizar los tiempos muertos.
Uruguay tiene la energía más cara de Latinoamérica pese a ser un mercado monopólico y en los últimos días se vio reflejado en incremento de tarifas de electricidad mayor al debido para que el Estado reduzca su déficit fiscal. ¿Ese tipo de situación se mejoraría terminando con el monopolio de la refinación y la distribución, como ocurre en el país en combustibles, y en suministro, como es el caso de la energía eléctrica?
Es una pregunta difícil, porque son decisiones soberanas que toman los países y creo que los aportes que han hecho empresas como ANCAP y UTE a Uruguay son muy importantes, sobre todo al impulso del país en término de capital humano. Uruguay es un ejemplo en la región de diversificación de su matriz energética y en la defensa y explotación de sus recursos energéticos.
Pero el monopolio terminan pagándolo los ciudadanos, con tarifas más caras…
Es relativo, porque lo que hay sí es una decisión del gobierno de no subsidiar. Hay países que no tienen monoplio y, sin embargo, hay subsidios tanto en las tarifas de energía eléctrica como en combustibles.
Cada país toma sus decisiones soberanas y Uruguay es un ejemplo en el sentido de haber acordado los partidos con representación parlamentaria mantener los monopolios. Cuando los partidos políticos se ponen de acuerdo en dar continuidad a las políticas, hay una oportunidad para mejorar la eficiencia, para bajar los costos y para una mayor inclusión social, en el sentido de garantizar la energía a sectores que no podrían tener acceso.
Usted trabajó en YPF, que fue privatizada en la década de 1990. Visto a la distancia, ¿se puede decir que el camino uruguayo de mantener férreamente los monopolios fue más acertado que el de Argentina?
Es nuevamente el caso por caso. Está comparando un país que tiene 45 millones de habitantes con otro que tiene tres millones. Una misma política aplicada en un país puede no ser adecuada en el otro. Trabajé en YPF en todas las etapas, desde que era 100% estatal hasta ahora, que fue seminacionalizada, y mi conclusión es que las empresas del área energética tienen una sinergia para mejorar sus posibilidades competitivas.
Una cosa es decir, “como yo estoy trabajando en una empresa estatal hago lo que quiero”; y otra es aprovechar las sinergias que eso permite.
Yo distingo a Uruguay en la región por haber consensuado mantener los monopolios estratégicos por el tamaño del país. Eso no quita que haya empresas estatales que sean sociedades anónimas y que sus acciones coticen en bolsa, pero, a diferencia de Argentina, en Uruguay están dadas las condiciones para que esas cosas se hagan de manera consensuada y por eso es un ejemplo en América Latina en la administración de sus recursos energéticos desde la producción hasta la venta, porque la atención en las estaciones de ANCAP es excelente.
¿Por qué se ha avanzado tan poco en la región en la utilización de energías más baratas y limpias, como el gas o los biocombustibles? ¿Es un problema de inversiones o de voluntad política?
Ese no es el caso de ANCAP, en cuya matriz energética ha incluido los biocombustibles, más todo lo que se está haciendo en energía eólica. Uruguay es un ejemplo en la región en materia energética y de cohabitación del sistema político. Con esto no quiero decir que el capital privado no sirve, depende del caso.
Hace un año que estoy viviendo en Uruguay y casi 40 en la industria de los hidrocarburos, y le puedo decir que el país está haciendo bien las cosas.
La iniciativa de ANCAP de licitar las áreas off shore para buscar petróleo es la acertada y en caso de encontrar crudo, probablemente sería recomendable crear un fondo anticíclico para que, cuando el precio esté alto, se puedan acumular reservas.
Hay que valorar lo que se ha hecho en Uruguay en materia de política energética porque no es de un solo partido político sino una política de Estado.
Si Uruguay llega a los 1.300 MW con la energía eólica, se puede dar el lujo de decir, “este crudo lo refino, lo reservo, etcétera”. En América Latina –cuyas reservas de hidrocarburos se comparan con las de Medio Oriente– es de los países que está más cerca de la autosuficiencia energética. Eso es una realidad, no un anuncio, y basta con hacer carretera o pasar por el puerto de Montevideo y ver los molinos.