26 de enero de 2020 5:00 hs

En una tarde verano ventosa, y más aún en el World Trade Center donde el viento es costumbre, el presidente de la Cámara de Economía Digital (CEDU) Guillermo Varela habló con Café y Negocios de cómo ve el avance de la economíaa digital en Uruguay, qué obstáculos y oportunidades hay y cómo afectarán al sector los cambios en la ley de inclusión financiera. Aquí un resumen de la entrevista. 

¿Qué tan metidos están las empresas y tomadores de decisión en la economía digital?

Ha habido una evolución pero todavía estamos lejos. Si te comparás con años anteriores, obviamente que estamos mejor pero si te comparás con lo que debería ser, todavía estamos rezagados. Hay una interpretación de los tomadores de decisión sobre la economía digital, todavía, como un área de interés pero no como lo que es.

¿Qué lineamientos faltan reforzar para que la economía sea más eficaz y eficiente?

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Generar educación, tanto a nivel de los talentos como capacitación en los mandos medios de las empresas. Después tiene que haber un entendimiento de la estrategia digital como parte de los negocios en sí, no como una frutilla de la torta. Hay que entender que la digitalización de los negocios llegó para quedarse y es parte inequívoca de cualquier rubro. Todavía muchas de las grandes empresas siguen tomando decisiones desde el punto de vista de un contador o economista, y los informáticos quedamos alejados. Ojo, no como antes.

¿Educación desde la temprana edad?

Sí, claro. Una cosa es capacitación y otra es educación. Capacitarse en tecnología. En Uruguay, hay una gran oportunidad y también un gran desafío. Pero educarse es entender el nuevo mundo y entender las reglas para poder aplicarlas. Ya nos pasó con Internet, pero nos acostumbramos rápidamente, en cambio, con las nuevas tecnologías la brecha es más grande aún. Y la verdad que la mayoría de la gente no entiende qué es blockchain, qué es la desaparición del efectivo, siguen sosteniendo que las cosas no van a cambiar a pesar de que lo están haciendo a pasos agigantados. Entonces yo hablo educación desde ese punto de vista, entender de qué está hecho el nuevo mundo.

¿Qué tan desarrollado está Uruguay con respecto a la región?

Estamos bien dependiendo de qué sector de la economía digital hablemos. En el sector de pagos estamos bastante bien y ahora hay algunas promesas, que nacieron con el gobierno actual, de nuevos pasos en el ecosistema y en la reglamentación que nos deja a la par de los países desarrollados. En este sentido veníamos bastante atrás, sobre todo si nos comparamos con economías como la chilena. Pero en otros aspectos tenemos mucho para mejorar.

¿Cuáles?

En los aspectos regulatorios sobre todo. Todavía las autoridades y los tomadores de decisión se sienten tentados a forzar la nueva economía a las reglas de la vieja economía. Entonces, todo lo quieren aprobar con las mismas leyes de antes y en algunos aspectos hay que barajar y dar de nuevo. Y esta discusión ni siquiera está dada, todavía queremos entender el fenómeno de los monopatines y de Uber, casi con las mismas leyes de las carretas. No va a andar así. Y hay que entender que nosotros somos un mercado tan chico que, si no son los actores locales los que pregonamos un análisis un poco más profundo y serio de eso, no va a venir de afuera. Para las multinacionales y los grandes jugadores, Uruguay… Si se tienen que ir, se van.

¿Qué negocios digitales están quedando obsoletos?

En realidad ninguno… bueno obsoletos sí, pero a esos los está dejando la tecnología en sí. Yo siempre pongo el ejemplo de los ascensoristas, a veces se enojan porque todavía queda alguno. Pero parecería no tener mucho sentido. Entonces todo lo que sea una evolución de ese tipo, el mundo digital lo suplanta.

Lo que sí está quedando en claro que, aquellas afirmaciones que hacíamos en el pasado que parecían una locura, son reales. Hay una cantidad de industrias que no solo no han desaparecido, sino que se han potenciado. Particularmente, cuando esto empezó en Uruguay, se escandalizaban por el tema del agro que es nuestra potencial industria: “Uy no, el agro y la tecnología no van de la mano”. Sin embargo, es una de las áreas que más se ha avanzado.

Entonces, tenemos mucho para hacer, porque Uruguay es un país con una buena conectividad y, durante muchos años, nos jactamos de eso. Bien, ese partido ya lo ganamos entonces no lo sigamos repitiendo. Apostemos a los procesos de negocios y a incluir gente. Geográficamente podemos tener un Uruguay 100% conectado en todo sentido. 

¿Y cuáles están emergiendo con fuerza?

El ecommerce está cada vez más fuerte, cada vez pagamos más electrónicamente. Siempre pongo el ejemplo del delivery de comida: ya no conozco ningún teléfono de las pizzerías, ya no pago con efectivo. Solo las propinas y estamos tratando de que eso cambie. (Se ríe).

En lo que tiene que ver con las problemáticas y desafíos, tenemos cosas que son más del mostrador hacía atrás. Desafíos de fraude, de suplementación de identidad, de reversa con todo lo que tiene que ver con las devoluciones. También tenemos retos en materia de atención en los call centers, los bots, la inteligencia artificial aplicada al relacionamiento con el consumidor. También hay obstáculos tributarios muy fuertes, para a hacer que la cosa sea más sencilla porque tenemos una carga tributaria muy alta y tenemos que tratar de concentrar eso para que sea más transparente. Porque dentro de poco vas a tener que hacer un doctorado en el MIT para hacer balances y liquidar impuestos (se ríe). Y la economía digital, tarde o temprano, va a ser tu economía personal y cuando es digital, la economía, necesita otro control con una mejor herramienta. 

Camilo dos Santos

Nuestro país tiene grandes avances en blockchain, ¿por qué cree que no se ha convertido en un estándar?

El problema que tenemos con blockchain es que todavía los informáticos no pudimos explicarle a los no informáticos qué es. Somos tan nerds que no logramos traducir qué es. (Se ríe) Es tan revolucionario como Internet, sin embargo, el usuario final no percibe eso. Sí lo pudo percibir en el caso de Internet, pero con el tiempo. En los años 90, cuando todos estábamos excitados con Internet, en mi casa mi casa me miraban y decían: “Pobre pibe, que vaya afuera a jugar un poco al fútbol”. Ahora con blockchain nos pasa lo mismo. Creo que es una revolución más del mostrador hacia atrás, ahora tenemos que pensar en traducir eso al habitante común. Todavía esa brecha no la hemos conseguido.

¿Qué lineamientos a seguir tiene la cámara?

La cámara busca un equilibrio y tenemos intenciones de repartir el conocimiento y apoyar a los gobiernos para transmitir qué necesidades hay y optar por mejores prácticas de otros países. Después intentar que el desarrollo no se interrumpa por burocracia, desconocimiento o ignorancia. Capacitar, informar y motivar, y bueno, en eso estamos. Ahora estamos muy concentrados con el tema de las regulaciones.

Sobre la ley de Inclusión Financiera, el gobierno entrante afirmó en la ley de urgente consideración presentada este miércoles que la va a modificar. Se habla ahora de “libertad” financiera. ¿Cómo lo tomó usted que está dentro del rubro?

Ya lo sabíamos. En este preciso momento estoy hablando con el gobierno entrante sobre eso. En el tema de la economía digital, la política tiene que ser un aspecto pero no el que marca todo. Mi primera impresión, la de Guillermo Varela y no la de la cámara, es que la decisión del gobierno entrante sobre algunas cosas de la Ley Financiera son políticas. Son más hijas de la necesidad, de recoger un cierto descontento de una parte de la población y recobrar una libertad que nunca estuvo perdida. Ahora, esto es un anteproyecto, y creo que lo que hizo muy bien el gobierno que viene es presentarlo. Yo estoy fascinado con que me dejen a mí opinar y entender, porque tengo la posibilidad de ir a hablar con el gobierno, escucharlo y poder discutir. Ese es un buen ejercicio.

En lo que tiene que ver con la inclusión financiera, el gobierno saliente hizo muchas cosas y la mayoría las hizo muy bien. Tuvo la fortaleza de meterse en algunos lugares donde no era bienvenido y, a su vez, tuvo la flexibilidad de no entrar en todos lados pateando puertas. Puede que haya pateado alguna, pero no todas. (se ríe). Entonces, a mí me gustaría que el gobierno entrante tomara algunas de las conquistas que ya están comprobadas que son positivas para el país, modifique las que no, pero que el traspaso de un gobierno al otro no sea empezar de cero. Nosotros como uruguayos y ciudadanos tenemos que empezar a construir algunas políticas de Estado y la economía digital debería ser una política de Estado. Ahí se nos van muchas oportunidades de futuro, de trabajo y de progreso y no podemos dejar de abordarlas por una mezquindad política. Tengo la esperanza de que con este gobierno podamos construir una versión 2.0 de la Inclusión Financiera.

A mí me gustaría que el gobierno entrante tomara algunas de las conquistas que ya están comprobadas que son positivas para el país, modifique las que no, pero que el traspaso de un gobierno al otro no sea empezar de cero

El hecho de que un empleador a un empleado no le pague a través de un banco, se puede prestar para irregularidades.

Sí, claro. Pero esa es una discusión mucho más profunda. Uruguay tiene mucha informalidad en su economía. Tenemos una carga impositiva tan grande, y ahora te hablo como empleador, que es muy difícil progresar. La economía digital nos puede permitir buscar mecanismos regulatorios en donde sí se puede emplear a más personas. Y para eso el Estado nos tiene que ayudar, el Estado lo primero que hace es: “Primero pagame a mí, adelantame y, si te va bien, me vas a pagar más y si no, marchaste”. Y ahí Uruguay tiene un desafío, porque la economía digital funciona solamente en economías blancas. La discusión es, ese gran volumen de la economía que no está blanqueada, cómo podemos hacerla para que lo esté. La mayoría de la gente trabaja para empatarla a fin de mes, creeme que es la mayoría. La minoría son las multinacionales, el resto de los uruguayos intentan llega a fin de mes y nada más. Entonces, cuando vas a blanquear esas economías, dejás afuera a muchos uruguayos. Nos tenemos que remangar e ir al barro, porque a una multinacional siempre le podés sacar más un poco más pero si aplicás esa misma ley con el resto de los trabajadores, los matás. Y el desafío es ese.

Uno de los exponentes de la economía digital es Plexo, la cual usted fundó, ¿qué tanta competencia nota en el rubro?

Estamos muy lejos del radar, lo cual es bueno, porque empresas como la mía no trabajan para el usuario final, a pesar de que vos usás muchos de nuestros servicios. Hay varios, pero no todos los que debería. Entonces, por ahora, no los considero competencia sino colegas, porque tenemos las mismas necesidades y dificultades. Esta es una industria que recién nace, por lo cual no deja de ser una apuesta. Pero cada vez va a haber más. Plexo, básicamente, ayuda a pagar, vender y cobrar digitalmente. También tenemos algunas plataformas para la eliminación del cash.

Camilo dos Santos

¿Cuál es la clave para diferenciarse? Porque a veces la empresa puede estar muy avanzada pero no es lo que los clientes requieren.

Y nosotros, básicamente, tratamos de identificar oportunidades. Ser tercermundista también está bueno en el sentido que podés copiar y pegar. O sea, yo cuando tenía tu edad no existía McDonalds y todos creíamos que íbamos a traer la franquicia acá a Uruguay. Entonces, copiando las buenas prácticas del primer mundo, en mi industria y en algunos aspectos, debería funcionar. Sin embargo, la venimos corriendo de atrás. Los bancos van muy lento. De hecho, si en el tránsito te multan por exceso de velocidad, a la evolución de los bancos habría que multarla por la lentitud. Tan lentos que trancan todo. No lo hacen por gusto, tienen sus propios procesos y los recursos humanos son caros.

¿Piensan tener presencia fuera de Uruguay en algún momento?

Sí, ya la tenemos. Estamos trabajando fuertemente en México. Ellos tienen un nuevo gobierno de izquierda que emula, en algún punto, la ley de Inclusión Financiera que Uruguay empezó a desarrollar. Ellos tienen una pobreza grande y mucha gente por fuera del sistema pero tomaron la decisión de incluirlos. Entonces con una empresa como Plexo, que ya tiene conocimiento sobre esto y está a favor de la inclusión, es un punto para nosotros. Tenemos bastante expectativa.

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