Algunos empresarios gastronómicos enfatizaron que trabajar con este tipo de aplicaciones no les ha dado el resultado esperado, dado que la comisión ha ido en aumento desde que se inició la pandemia.
Diego Battiste
Pedidos Ya cobra entre 15% y 25% por comisión
“Nos dimos cuenta de que entramos en un círculo vicioso del cual no podemos salir, porque fueron subiendo las comisiones de Pedidos Ya a medida que pasó el tiempo”, declaró Carlos Sarli, propietario de Inmigrantes Bar e integrante del Colectivo Gastronómico del Uruguay.
Natalia Rodríguez, directora de tres locales de La Pasiva en Montevideo, coincidió. En su caso, percibió un aumento de alrededor de 6%. Prefirió hablar de su situación específica y no “de generalidades”, aunque aseguró que conoce a otros “colegas a los que les sucedió lo mismo”.
Álvarez de PedidosYa puntualizó que la comisión no se aumentó desde que se inició la pandemia. “Los costos, para quienes ya estaban, no se aumentaron para nada”, explicó.
Argumentó que quienes comenzaron a ser clientes de la empresa luego de que llegó el coronavirus pueden pagar costos mayores en comparación con quienes usaban anteriormente la aplicación: “Los nuevos pueden pagar un porcentaje mayor en comparación con el resto”. La comisión que cobra Pedidos Ya ronda entre el 15% y el 25% por cada uno de los pedidos que se hacen. El porcentaje varía en función del servicio que el cliente contrate.
El director general explicó que hay quienes contratan solo la presencia dentro de la aplicación, mientras que algunos también necesitan del personal para llevar los paquetes y a esto se le suma la posibilidad de contratar publicidad.
De acuerdo a los datos de la empresa, en el correr de este año un total de 748 compañías del sector dejaron de usar Pedidos Ya, lo que representa unos 65 por mes. Rappi, otra de las empresas de delivery que tiene presencia en Uruguay, cuenta con más de 600 restaurantes que ofrecen su comida a través de la plataforma.
“Es importantísimo aclarar” que no se hizo ningún ajuste en las comisiones desde que llegó la pandemia, aseguraron. “No se realizó ningún incremento en las comisiones por cada venta generada en los comercios aliados”, explicaron en la empresa.
JUAN MABROMATA / AFP
Rappi asegura que las tarifas no aumentaron
Aunque no aclararon cuánto se cobra de comisión, dijeron que varía dependiendo del servicio que se contrate. “Es importante explicar que las comisiones cobradas por las plataformas tecnológicas no se traducen en un ingreso directo para estas”, agregaron.
Ximena Torres, propietaria de La Dulcería de Xime, comentó que esto no “termina siendo un negocio”, porque impacta en la facturación en medio de un contexto donde la mayoría de los actores del rubro están trabajando a pérdida. “Todos sabemos que la gastronomía tiene márgenes muy acotados”, enfatizó.
Sarli y Torres coincidieron en que, por momentos, este tipo de aplicaciones impactan en la forma de competencia dentro del sector. Sarli, de Inmigrantes Bar, argumentó que se pierde el rastro de los clientes, dado que cuando se entra a la aplicación la posición en la que aparecen los restaurantes no es la misma.
A nivel general, muchos de los negocios están tratando de desarrollar su propio sitio, para poder generar una base de datos de los clientes y llegar de forma directa.
Esto presenta un desafío porque, al margen de los costos, las aplicaciones de deliveries suelen captar buena parte del mercado y de los potenciales clientes. “Estamos tratando de recuperar las bases de datos, con los clientes, para hacerles llegar descuentos y beneficios”, explicó.
Rodríguez, de La Pasiva, reconoció que las aplicaciones de delivery “son una herramienta fantástica”, porque les dan comodidad tanto al comerciante como al cliente que decide consumir el producto. “Funcionan muy bien, sobre todo en cómo la pueden usar las personas que quieran comprar comida”, especificó. Sin embargo, señaló, el problema principal que ven en el sector es el desfasaje entre las comisiones que se cobran y la realidad de los gastronómicos. Esto ha llevado a que muchos empresarios, a pesar de seguir usando las aplicaciones, decidan impulsar su propio delivery.
Nicolás Fumia, propietario de Café Atorrante y presidente del Círculo Gastronómico del Uruguay, dijo que muchas empresas del sector se han ido apartando de estas aplicaciones. La razón es que la baja facturación no es suficiente para hacer frente a las comisiones.
Añadió que a esto se le suma que la ganancia de comer en el local no es la misma que la de trabajar a través de pedidos. “La comisión y lo poco que se gana con cada producto que se envía no es algo que dé buenos números”, declaró Fumia.
Productos sin delivery
Por otro lado, hay algunos negocios que tienen productos que no se adecuan al delivery. Germán Guardado, dueño del Bar Tabaré, comentó que si bien utilizan estas plataformas no es algo que les mueve la aguja. Aclaró que “en medio de esta crisis todo sirve”, pero puso como ejemplo que si cerrara las puertas de su negocio no podría seguir funcionando con la modalidad de entregas porque no le es rentable.
Torres, por su parte, subrayó que si bien en su caso hubo un giro en el modelo de negocio y gran parte pasó a venderse través de lo digital, muchos de sus colegas le han manifestado que para ellos es imposible. “Yo puedo enviar productos de la dulcería a través de un delivery, pero hay muchos que no pueden porque la experiencia de sentarse en la mesa no es la misma”, explicó. Esto aparece como otro argumento para no estar presente en el mapa de los deliveries, dado que es imposible hacer llegar al cliente el producto como se debe.
Camilo dos Santos
Bar Tabaré
Los empresarios gastronómicos coincidieron en que la digitalización en el sector es un hecho, pero a nivel general no ha podido encararse de la mejor manera porque no hay suficiente liquidez como para invertir.
Fumia sostuvo que estos procesos comenzarán a darse con más fuerza cuando la crisis pase, y el sector vuelva a tener buenos niveles de recaudación.
Las perspectivas de cuándo será, son inciertas pero todos coinciden que se dará a paso lento. “No creo que pasemos de 0 a 100 en materia de recaudación. Va a ser mes a mes”, dijo Guardado.
Una nueva alternativa
Sobre la premisa de que el sector gastronómico se está encontrando con la necesidad de canalizar el servicio de delivery a través de una forma distinta, Agustín Rotondaro ideó un proyecto.
A su emprendimiento lo llamó Habitué. Ofrece la digitalización del negocio gastronómico sin la necesidad de integrar una aplicación con competidores.
Su premisa es el desarrollo de acciones de marketing y autogestión de la página de manera muy sencilla.
Explicó que, por ejemplo, a medida que las personas se registran se va agrandando la base de datos y el restaurante puede “ofrecerle un descuento al cliente en el día de su cumpleaños haciendo solo un clic”.
La idea del servicio es fidelizar a los potenciales clientes, mientras que también busca una buena usabilidad para los empresarios, ya que no tienen por qué contar con conocimientos tecnológicos avanzados.
El modelo de negocio que tiene Habitué se basa en un precio fijo mensual. Esto surge porque, en las charlas que ha tenido Rotondaro con los empresarios gastronómicos, “cuando se dice que se va a cobrar una comisión por pedidos, salen corriendo”.
El monto máximo que cobra Habitué es de US$ 250 más IVA, sin embargo, el emprendedor explicó que este precio siempre varía dependiendo del nivel de recaudación que tenga la empresa. “Si hacemos un sistema de pedidos y no funciona, cobramos menos dinero”, aseguró.
La gran diferencia que presenta este proyecto, en comparación con las aplicaciones de delivery, es que se intenta potenciar la marca de la empresa gastronómica. En ningún momento la preponderancia es para Habitué, sino que la idea es que cada empresa impulse su propio sistema de reparto.
Una realidad compleja
Este cambio que algunos gastronómicos buscan para su negocio se ve impulsado porque son de los sectores más afectados desde la llegada de la pandemia. De acuerdo con las estimaciones del Colectivo Gastronómico, cerca de 30% de los bares y restaurantes de Montevideo han cerrado.
Antes de marzo de 2020, el rubro ya venía teniendo algunos problemas en materia de facturación, motivado sobre todo por la carga tributaria que deben afrontar. Sin embargo, ninguno podía anticipar una pandemia, “por lo que ahora estamos en CTI”, dijo Ximena Torres.
Aunque el gobierno ha anunciado algunas medidas, como la posibilidad de acceder a préstamos blandos o postergar el pago de algunos impuestos, los empresarios consideraron que no ha sido suficiente. Nicolás Fumia fue tajante y dijo que las medidas –departamentales y nacionales– vienen siendo muy escasas.
Esto complicará la salida de la crisis, dado que el caudal de deudas que acumulan es muy grande. En la misma línea, Ximena Torres comentó que hay una necesidad imperiosa de ser más competitivos.
Para esto, se propuso bajar el precio de la materia prima, algo que se vería reflejado en el valor de los productos. “Esto motivaría a que más gente decidiera comprar comida en los locales gastronómicos”, agregó.
Camilo dos Santos
El Bar Tabaré viene sufriendo la falta de turistas
La falta de turistas también afecta a algunos actores, como es el caso del Bar Tabaré. Guardado, dueño de la empresa, afirmó que la cantidad de clientes locales no alcanza para equiparar la demanda que había de extranjeros.
El empresario comparó la situación que viven a estar jugando un partido de fútbol, en donde están aguantando el resultado, pero no saben si van ganando o perdiendo. “No sabemos cuántos minutos quedan, pero haremos lo posible para adecuarnos y no perder ningún otro jugador”, sentenció. l