La infructuosa búsqueda del avión de AirClass desaparecido hace dos semanas sin indicios o rastros despertó varios comentarios sobre lo que puede haber sucedido con el Fairchild “Metro III” de dicha compañía aérea.
La curiosidad superó las fronteras y en Argentina un consultor aeronáutico analizó las pistas que se manejan y dio una serie de posibles escenarios de lo que pudo ocurrir con la aeronave en la que viajaba un piloto y su copiloto.
“¿Puede desaparecer un avión?”, es el título de la entrada del blog “En el aire” publicado en el sitio web de La Nación en el que un experto aeronáutico, que no firma la nota, dio su opinión.
En el texto repasa datos que han trascendido a los medios. “De acuerdo a la lectura de la respuesta del transponder de la aeronave, se puede apreciar que la aeronave tenía en su último registro en pantalla una altitud de 2400 pies. Considerando que el intervalo en el barrido del radar del cual se ha extraído la información, es de 12 segundos, la aeronave debió haber caído en un tiempo no mayor a 10 segundos, cuando solamente había completado siete minutos de vuelo”.
También indicó que se realizó un vuelo de prueba para ver el funcionamiento del radar y se constató que su desempeño era técnicamente normal.
Secuestro descartado
El especialista señaló que “para descartar la hipótesis de que la aeronave hubiera sido secuestrada por terceras personas, fueron revisadas las cámaras de seguridad del Aeropuerto Internacional de Carrasco, pudiendo comprobarse que en las horas previas al vuelo no subieron a la aeronave otras personas más que las afectadas a la preparación del vuelo y que solamente abordaron a la misma los pilotos a cargo de la operación”.
Agregó que “del análisis de los manifiestos de la carga transportada, se comprobó que se trataba de paquetes embarcados por la empresa DHL los que se presume se encontraban embalados de acuerdo a las normas de la empresa, no registrándose en esta documentación la existencia de mercancía peligrosa”.
Más detalles
Como ya se informó en varios medios, el consultor indicó que “en el curso de los esfuerzos de búsqueda, se ha tomado declaración a numerosos testigos que afirman haber visto un destello en el área de la Isla de Flores, en el momento de la desaparición de la aeronave”.
Con respecto a los efectos de vientos fuertes –el día de la desaparición del avión había tormenta- el experto señaló que ha consultado a otros tripulantes de aeronaves como la de AirClass quienes le dijeron que el comportamiento en esas condiciones es muy bueno
“Por lo que me animo a pensar que si ha tenido algún factor sumatorio a la situación vivida por ellos en el momento de hacer esas maniobras criticas seria de muy bajo porcentaje”, señaló.
Falta de restos
“Todos los detalles (pocos por cierto) que se manejan, permite abrir un abanico muy grande para especular lo que ha sucedido, pero hay algo que realmente por las experiencias vividas en mi labor en el área de búsqueda y salvamento, me llama la atención, y es la falta de restos en el área donde probablemente se encuentra la aeronave. Esto me lleva a pensar que la aeronave llego entera a la superficie del agua y, de ser así, el piloto podría haber realizado en amerizaje de tal forma que no se afecto sustancialmente la estructura con el impacto”, explicó.
“Siguiendo esta hipótesis, podemos plantear la posibilidad que la carga no estuviera bien amarrada motivo que impidió que la tripulación no haya podido salir de la aeronave , o bien que por el impacto se hayan desmayado, con las consecuencias lamentables que podemos imaginar”, comentó.
El consultor aeronáutico indicó que en el caso que hubieran podido salir los tripulantes, “seguramente que por la rápido de la emergencia, no han podido utilizar salvavidas (si estaban a bordo)”. “Ante esta eventualidad, les aseguro que una persona en el agua, sin chaleco o algo que permita un buen contraste con el agua, es muy difícil de localizar dado que solo se podría ver la cabeza y en el mejor de los casos, hasta la altura de los hombros”.
Agregó que de acuerdo a las normas uruguayas, esta aeronave debería tener instalada una radiobaliza de localización de emergencia (ELT) y que si es así se debe preguntar el motivo por la que no se activó.
Indicó que eso puede suceder por muchas causas: que el impacto no haya sido brusco y por lo tanto no alcanzo para activar el sistema automático de encendido (trabaja con la fuerza G). Otro motivo: porque no estaba conectada; o bien, porque no tuvo un buen mantenimiento técnico; o porque la antena incorporada a la estructura de la aeronave (normalmente cerca del timón de cola) o el cable interno de la antena (que va desde el lugar de instalación de la ELT hasta el timón de cola) se haya desprendido o fracturado; etc.
“Otra posibilidad es que se haya activado y simultáneamente comenzó a hundirse, de ser así, la transmisión de la ELT por debajo del medio metro de agua ya no tiene la suficiente potencia de irradiación como para llegar al satélite con la señal de emergencia”, indicó el especialista.