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"¿Qué es la oligarquía y dónde está el pueblo hoy?": Manini Ríos apeló a los frenteamplistas desencantados

El candidato retomó el discurso de Graciela Villar, la candidata frenteamplista a la vicepresidencia, y buscó adueñarse de la narrativa

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24 de octubre de 2019 a las 14:43

Guido Manini Ríos tiene un club de fans. No son los militantes que lo acompañan desde que en abril impulsó su candidatura a la Presidencia con Cabildo Abierto. Son adolescentes, mujeres y varones, que en un grupo de WhatsApp exaltan la figura del general retirado, más allá de sus cualidades como político. En el acto de cierre de campaña que se celebró este miércoles en la intersección de las calles Constituyente y Jackson, uno de ellos comentaba a los gritos con otros dos por qué: "Tiene porte, tiene todo, ¡es un genio!". 

El excomandante en jefe del Ejército posó para la foto que le pidieron antes de subirse al escenario. A las risas, dos jóvenes exclamaron que lo amaban y se preguntaron en voz alta si Irene Moreira, la esposa de Manini Ríos y tercera en la lista al Senado –quien estaba a pocos metros– las habría escuchado. Familias enteras esperaban para poder estrechar la mano del presidenciable; jubilados, productores rurales, madres y padres abrazados a sus hijos: gente que se había acercado a la sede partidaria para acompañarlo, algunos de ellos desde los departamentos más al norte del país. 

En el acto también estaba el coronel retirado Eduardo Radaelli, condenado en Chile por el secuestro del químico Eugenio Berríos, en libertad condicional desde 2016, a quien Manini Ríos defendió porque –según él– no hubo "ninguna acusación de asesinato" ni "nada por el estilo". El exmilitar Carlos Techera, quien pretendió postularse a la Presidencia por el Partido Nacional y afirmó, por ejemplo, que "los derechos humanos son una mentira", se paseaba de traje entre los militantes, con una bandera de Cabildo Abierto sobre los hombros. 

La campaña de Manini Ríos estuvo signada por los cuestionamientos a una fracción de sus simpatizantes, de los que él apenas se desmarcó, y a su propia candidatura. Pero el general retirado quiso dejar en claro que para él, esa "visión en blanco y negro" no es la esencia de Cabildo Abierto. "¿Hasta cuándo vamos a permitir que aquellos que lucran con el odio, que lucran con la fractura, que lucran con la división sigan construyendo un relato basado en tergiversaciones y mentiras, y nos sigan haciendo la agenda?", se preguntó en el cierre de campaña. 

El candidato retomó el discurso de "oligarquía o pueblo" de Graciela Villar, la candidata frenteamplista a la vicepresidencia, y buscó adueñarse de la narrativa. "¿Qué es la oligarquía y dónde está el pueblo hoy?", exclamó, mientras los militantes pedían a los gritos que la coalición de izquierda "se fuera" del gobierno.

El general retirado entonces apuntó contra los que él considera verdaderos oligarcas: "los que están atornillados al poder y se ven amenazados en su posición de privilegio", "los que mandatan fiscales para su servicio", los que "violan la Constitución todos los días" y "hacen política por el partido de gobierno", "los que ganan centenares de miles de pesos" y están ajenos a lo que le pasa al pueblo. 

Pero más que"oligarquía versus pueblo", la dicotomía que el excomandante quiere imponer desde que lanzó a su candidatura es una: cambio o continuismo. Esa consigna nuclea a los cabildantes, según Manini Ríos, y este miércoles él les pidió que redoblaran el esfuerzo, se "rebelaran democráticamente" el 27 de octubre e hicieran "llegar el mensaje de esperanza" de Cabildo Abierto a sus conocidos.

Este miércoles, además, Manini Ríos advirtió a sus votantes sobre el "convulsionado" contexto regional en el que elegirán al próximo "conductor" del país. “A la dictadura venezolana, se les suma las convulsiones en otros países: Ecuador, Chile, un posible fraude electoral en Bolivia", afirmó.

Al costado del escenario, un hombre de 60 años asentía con fervor a los dichos del candidato, con los ojos cerrados y una bandera de Uruguay apoyada contra el pecho. Cuando Manini Ríos acusó a Nicolás Maduro de decir "muy suelto de cuerpo" que "se está cumpliendo a rajatabla lo dispuesto por el Foro de San Pablo", el veterano abrió los ojos de par en par, blandió el pabellón, gritó: "¡dictador!" y fue coreado por los militantes que lo rodeaban. 

También aplaudieron a Moreira cuando afirmó que con la eventual llegada de Cabildo Abierto se le terminaría "el recreo" a "los malandras". "Ustedes saben que esos cambios profundos y necesarios los va a hacer Cabildo Abierto de la mano de Guido Manini Ríos. Por más golpes y piedras que nos hayan tirado no contestamos a nadie y seguimos trabajando", expresó la candidata al Senado, después de subrayar algunas de las principales propuestas del partido. 

Guillermo Domenech, por su parte, abrió la puerta a los frenteamplistas desencantados, además de recordar que "los colorados no renuncian a venerar" a sus referentes y que "los que se acunaron en el Partido Nacional –como él– no olvidarán" a los suyos. El candidato a la vicepresidencia sostuvo que en las filas de Cabildo Abierto "seguramente hay muchos frenteamplistas" que recuerdan que en 1996 miembros del actual gobierno obligaron a Líber Seregni a renunciar a la dirección del partido, "en un discurso que no estuvo exento de lágrimas". 

"Hay muchos frenteamplistas a los que también les da vergüenza este Frente Amplio, que responde exclusivamente a consignas internacionales. Ahí está su proclamada ideología de género, que es la que inspira su agenda de derechos", afirmó Domenech. El exescribano de Presidencia apuntó contra los manuales de educación sexual porque, según él, "ponen en peligro la salud moral" de los niños. "Yo les digo a esos señores que con nuestros hijos no se metan, que con nuestros nietos no se metan. Ellos decidirán libremente cuando sean mayores, y sin necesidad de manoseo, cuál será su orientación sexual y nosotros los respetaremos como corresponde", prometió, ovacionado por el público. 

Manini Ríos no quiso dar declaraciones a la prensa. Al terminar el acto, sobre las 21:30 horas, los militantes lo rodearon y él escuchó sus anécdotas y reclamos. En su discurso, Moreira reconoció estar extenuada por el ritmo de la campaña. "Estamos agotados pero hay que seguir: hay que redoblar el esfuerzo. Cabildo Abierto es mucho más de lo que dicen. Que nos tengan miedo, ¡que nos tengan miedo!", exclamó. 

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