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¿Qué hacen las facultades para solucionar la superpoblación en cursos?

Las facultades de Ciencias Económicas y Medicina buscan alternativas porque no dan abasto con la cantidad de alumnos. Estudiantes de Ingeniería transmiten casi todas sus clases de manera online

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12 de octubre de 2018 a las 05:03

Este miércoles se generó una pelea entre dos estudiantes en la facultad de Medicina por un asiento en un teórico de Cardiología que terminó con la llegada de la policía a la puerta de la universidad. Estas clases suelen reunir 500 alumnos, muchos de los cuales están obligados a sentarse en el piso por la falta de sillas. Estos inconvenientes se extienden a las facultades de Ciencias Económicas y Derecho, donde también los estudiantes se quejan de que, dado el tamaño de los salones, no ven el pizarrón con claridad y no oyen bien a los docentes.

“La facultad viene trabajando en la posibilidad de generar teóricos virtuales. La cantidad de estudiantes creció enormemente. En 2009 entraron 1000 estudiantes y este año entraron 2400 en primer año. (...) Se está trabajando para que la enseñanza teórica pueda ser virtual. Lo práctico es imposible”, explicó a El Observador Julio Vignolo, decano interino de la Facultad de Medicina.

Esta facultad inauguró hace poco tiempo un edificio anexo próximo a su sede central y ahora está brindando clases en la Escuela de Tecnología, que se encuentra cerca del Hospital de Clínicas. Pese a que esperan que con estas nuevas construcciones puedan descongestionar un poco la facultad, según dijo Vignolo están con “la capacidad colmada”.

 

La Facultad de Ingeniería es pionera en materia de aulas virtuales con su plaforma Open Fing, que transmite casi todas sus clases de forma online. Este programa está coordinado por la facultad y en él trabaja un grupo de estudiantes, que se encargan de filmar las clases, editar el material y subirlo a la plataforma. Pese a que este servicio se nutre de voluntarios, quienes cursen la asignatura opcional Producción Audiovisual y Multimedia podrán obtener créditos haciendo estas tareas. 

El decano de Ciencias Económicas, Jorge Xavier, explicó a El Observador que están trabajando para terminar con la superpoblación en esta facultad, aunque reconoció que lo alegra que más estudiantes accedan a la universidad. La Facultad de Ciencias Económicas está, desde hace un año, experimentando con un sistema de aulas virtuales que es coordinado por una Unidad de Comunicación, que constituyeron hace poco tiempo con este fin. Graban algunas clases en vivo y las suben a una plataforma para que los estudiantes puedan acceder al material cuando tengan disponibilidad.

“Por ahora son solo algunas las clases que filmamos. Los docentes tienen una etapa de preparación, porque supone un comportamiento distinto que la clase quede grabada, entonces les realizamos un entrenamiento breve. Hasta ahora la experiencia ha resultado francamente interesante”, dijo Xavier. 

 

 

Esta facultad tiene a la superpoblación como una de sus máximas preocupaciones. Ya no tiene cursos con asistencia obligatoria buscando descongestionar los salones y reordenó los horarios con el objetivo de que no haya tantas aglomeraciones. Xavier explicó que hicieron un estudio que reflejó que una de las causas de la gran deserción que hay en esta facultad se debe a la superpoblación que se da en los primeros años de la carrera. Generalmente la cantidad de estudiantes disminuye considerablemente a partir del tercer semestre.

“Una vez tuvimos un parcial, generalmente para las evaluaciones reservaban dos salones porque no entrabamos todos. Ese día no se pudo reservar otro salón, no sé porqué y éramos todos los alumnos haciendo el parcial en sillas, varios en el piso y otros en la mesa del profesor, todos apretados”, contó un ex alumno de la Facultad de Derecho.

El Observador intentó comunicarse con Juan Andrés Ramírez, decano de la Facultad de Derecho, pero no tuvo éxito. 

Pese a que ese relato narra un caso aislado, los estudiantes consultados también hicieron referencia a que el tamaño de los salones genera inconvenientes. Hay profesores que se niegan a usar micrófono y quienes consiguen lugar en el fondo del salón apenas logran escuchar sus explicaciones. Lo mismo ocurre con el pizarrón o las diapositivas, que apenas pueden visualizar a lo lejos.

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