3 de mayo de 2013 16:13 hs

Recientemente, The Atlantic online publicó un estudio en el que dejaba ver cómo un mal jefe puede afectar a todas tus relaciones familiares, a tu propia felicidad y a toda tu salud, incluyendo el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

Mientras nuevos estudios intentan probar el grado axiomático, científico y estadístico del impacto de malos jefes, no necesitamos una búsqueda de motivos tan completa para convencernos de que un mal jefe es destructivo, sino que se ve a través de atroces comportamientos como racismo, sexismo y falta de ética, o incluso de otros comportamientos, a veces imperceptibles, como microgestión, menosprecio o falta de respeto.

Lamentablemente no tengo muchos consejos para las víctimas de un mal jefe. Es complicado manejarse en ese escenario, y debo confesar que los malos jefes han cambiado mis premisas previas. Sin embargo, se plantea la pregunta, ¿por qué incluso los buenos lugares para trabajar tienen malos jefes? Y, si en tu empresa aspiran a ser un buen lugar para trabajar, ¿qué pueden hacer ante un jefe incompetente?

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A continuación una pequeña lista de ideas a tener en cuenta, basadas en nuestra investigación y trabajo en Great Place to Work:

• Responsabilizar a los jefes del bienestar de su equipo. Si se mide la confianza, el compromiso u otros indicadores del bienestar del empleado, se obtiene un análisis detallado del nivel del grupo de trabajo, y los mandos responsables deben rendir cuentas sobre los resultados de su equipo. Lo que sorprende es que, a menudo, los grupos de trabajo que tienen un rendimiento más bajo en términos de métricas de negocio están también rezagados en cuanto a la confianza y el compromiso de los empleados.

• Enseñar a los jefes a ser jefes. La promoción interna es una buena manera de mostrar lealtad y compensar a los empleados que han contribuido al éxito de tu negocio y que cuentan con una escala de valores acorde a la de la compañía. Sin embargo, ser la estrella de la empresa no se traduce automáticamente en convertirse en un buen jefe. Invierte en su formación y en mentoring para los nuevos líderes desde el momento de su promoción, y proporciónale las claves para que sea el tipo de líder que necesita que sea.

• Centrarse en los comportamientos, no en los procesos. Muchos de los entrenamientos para jefes se centran en cómo disciplinar o en cómo llevar a cabo evaluaciones. La creencia es que, como jefe, necesitarás saber cómo mantener a raya a tu gente. En su lugar, debes preparar entrenamientos centrados en los comportamientos de los buenos líderes y, a su vez, centrarlos en lo positivo. Cuando puedas confiar en que los comportamientos de tu jefe están alineados con tus valores y expectativas, el proceso habrá conseguido su objetivo.

Si todo esto no funciona, las mejores empresas saben eliminar a los mandos que fracasan en su alineamiento. Como ya señalé anteriormente, los equipos liderados por malos jefes a menudo están rezagados también en otros indicadores de desempeño. Por supuesto, un great workplace trabaja primero en conseguir que sus jefes sean mejores líderes de las personas, y solamente se deshacen de ellos como último recurso.

*Leslie Caccamese es Senior Strategic Marketing Manager en Great Place to Work

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