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¿Qué pasará con el empleo, los salarios y la economía uruguaya en 2021?

El Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT presentó sus proyecciones de cara a un año que no está exento de incertidumbre

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16 de diciembre de 2020 a las 05:03

“Nunca vi en ninguna crisis que en 30 o 45 días 200 mil uruguayo de un saque, de una sola vez, se fueran al seguro de paro”, dijo el director del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT Milton Castellano, para ilustrar una de los momentos más duros que tuvo el 2020 entre los meses de abril y mayo. Varios meses después y con la pandemia como una amenaza todavía latente vale preguntarse qué pasará con el empleo, los salarios y la actividad económica en 2021.

Esos tres puntos fueron el tema central de la presentación que realizó el Cuesta Duarte este martes. La gran incertidumbre respecto a la evolución de la pandemia y a las medidas de distanciamiento social que se sigan tomando para frenarla, tanto a nivel nacional e internacional, hace que sea muy difícil hacer proyecciones.

De todas formas, el escenario más probable para 2021, según el Cuesta Duarte, parte de un contexto externo todavía “poco favorable”. En el primer semestre permanecen las restricciones para la movilidad de personas con afectación a sectores importantes para la generación de empleo, como por ejemplo el turismo. También se espera que persistan restricciones al comercio internacional y se observa como probable que aparezcan nuevas barreras comerciales vinculadas a aspectos sanitarios, con restricciones para países y productos.

Además, se considera que la elevada incertidumbre seguirá afectando los flujos de capitales hacia las economías emergentes; y que habrá caídas de la actividad en Uruguay y los países de la región en 2020 que no se van a recuperar totalmente en el año entrante.

“Achiques y recortes”

La economista Alejandra Pico, explicó que si bien Uruguay es una economía chica que depende “mucho” del contexto externo, en la coyuntura actual las medidas que se desplieguen a nivel interno pasan a ser muy importantes. En ese sentido, señaló que la política económica “de corte contractivo” que se ha venido desarrollando desde el gobierno, en lugar de contrarrestar los efectos negativos del contexto externo termina generando efectos más recesivos.

Pico puso como ejemplo la ley de Presupuesto, que definió como una ley de “achiques” y “recortes”, que no apuesta a herramientas como la inversión pública para generar efectos positivos sobre el empleo y la actividad, además de atraer inversión privada.

En segundo lugar, mencionó la política salarial con caída de salario real para públicos y privados que también repercute en la disminución de jubilaciones y pensiones.

Y como tercer punto, señaló que el fuerte énfasis en la reducción del déficit fiscal y el gasto público marca un escenario “poco propenso al despliegue de medidas para amortiguar los efectos de la crisis sobre las personas y las unidades productivas”.

Las proyecciones para la actividad y el empleo

Se estima que el 2020 cerrará con caída de la actividad de 4,6%. En 2021 la economía volvería a crecer a una tasas de 2,5%, con lo que no recuperaría todo lo perdido este año. En tanto, la tasa promedio de empleo cerraría 2020 en 54,2%, dos puntos y medio por debajo del promedio del año anterior, y la tasa de desempleo en 10,7% en promedio. Eso implica una pérdida de 62.500 puestos de trabajo entre 2019 y 2020.

Para 2021 se espera una muy leve mejoría en las tasas de empleo y desempleo que se ubicaría en 55% y 10%, respectivamente.

“Las crisis implican restructuras en sectores, entre empresas, con algunas que desaparecen. Muchos de esos trabajadores que todavía permanecen en seguro de desempleo no van a volver a sus puestos de trabajo, porque más allá que se recupere la actividad y se vuelva a los mismo niveles de producción se está dando una fuerte reestructura a nivel de las empresas, acompañada de cambios tecnológicos”, señaló Pico.

La economista explicó que el rezago en la recuperación del mercado de trabajo “genera preocupación”, porque más allá de los problemas de coyuntura, sigue presentando “limitaciones serias” en materia de calidad del empleo, que en este contexto son más difíciles de revertir.

A modo de ejemplo, destacó que la alta informalidad (25%) y los salarios sumergidos ( menos de $ 20 mil) son dos dimensiones que siguen requiriendo mejoras importantes a pesar de los avances de los últimos años.

Caída del salario privado del 3%

En los primeros 10 meses del año, el salario real cayó 1,74% respecto a igual período del año anterior. Para el cierre de 2020 se estima una caída del orden de 2% respecto a 2019, con descenso anual de 2,5% para los trabajadores privados.

En 2021 se espera una nueva caída de los salarios privados que rondaría el 3%. Ello se atribuye en el primer semestre a los convenios firmados en la ronda “puente”. Lo que suceda en el segundo semestre dependerá de los lineamientos salariales que proponga el Poder Ejecutivo para la nueva ronda que empieza el 1º de julio próximo.

Para Pico, “difícilmente” se convoque una ronda de negociación abierta a todos los grupos como en el pasado. “Más allá de los correctivos pactados, que estimamos entre 1% y 2%, no prevemos que con la actual política salarial se propongan aumentos en julio de 2021 y es probable que la recuperación se postergue”, afirmó.

Con este contexto, se considera que la caída en los ingresos de los hogares, como resultado de la disminución del empleo y los menores ingresos laborales, sin políticas que lo contrarresten, "provocará un fuerte aumento de la pobreza" y también "desatará procesos de incremento en la desigualdad de ingreso personal y funcional".

Para los próximos años se espera una caída de la participación de la masa salarial en el producto, en la medida en que la disminución conjunta de empleo y salarios sería superior a la del PIB.

Factores positivos y nuevos problemas

La conferencia también tuvo la participación de la economista Gabriela Mordecki del Instituto de Economía de la Udelar. Mordecki destacó que el contexto actual tiene algunos factores positivos que podrían aprovecharse, como las bajas tasas internacionales de interés que van a perdurar.

También valoró que la mayoría de los países incrementarán fuertemente el déficit fiscal y el endeudamiento, algo que las calificadoras de riesgo tendrán en cuenta. En tercer lugar destacó el fuerte impulso que tendrá la inversión interna asociado a obras de PPP y la construcción de la nueva planta de UPM.

Pero al mismo tiempo enumeró los principales problemas que presenta la coyuntura. Entre ellos ubicó el impacto de la segunda ola de covid-19 en Europa y EEUU, la política restrictiva del gobierno uruguayo “que no apoya el crecimiento”, y la necesidad de apoyos especiales que presentan sectores “muy complicados” para poder salir de la crisis, como comercio, turismo y logística, entre otros.

A ello se suma que los sectores más desfavorecidos de la población precisan ayudas “más efectivas” para poder hacer frente a la situación, según consideró. “Tal vez si es una situación de unos meses, muchas familias lograron arreglarse de alguna forma, pero si esto perdura la situación va a ser mucho más compleja”, alertó Mordecki.

 

 

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