Es difícil enfrentarse a una serie de Adrián Caetano y no pensar instantáneamente en El marginal, Tumberos, incluso Apache, una de sus últimas creaciones.
Quizás por eso, o porque el mundo barrabrava espanta de la misma forma que fanatiza, es que Puerta 7, la nueva producción de Netflix, es una de las series más consumidas en el circuito rioplatense en los últimos días. Todos la están viendo. La critican, la cuestionan, algunos la celebran, y la siguen viendo. Así lo asegura la plataforma, que desde hace pocos días la ubica en primer lugar entre las 10 más vistas, y pasan los días y sigue allí.
Quizás también por los antecedentes de esas creaciones previas impecables se espera lo mismo, porque además, a priori tiene todo para ganar. Barrabravas, un club de barrio, amenazas, transas, lavado de dinero, corrupción y todo el folclore extra fútbol que conocemos de sobra.
Sin embargo el primer capítulo deja gusto a poco. Quizás, una vez más, no la ayudan las comparaciones. Caetano es experto en describir con agudeza entornos de horror, de marginalidad, de agujeros negros. Es capaz de trasladar la oscuridad y que se sienta en los huesos. Pero a Puerta 7, eso le falta.
Entre otras cosas porque por momentos es bastante previsible.
Pero también es verdad que tiene algo. Algo que hace que, aunque en su transcurso se vea venir que no es una maravilla, se le quiera dar una oportunidad al siguiente capítulo. Y al otro, y así, a los 8.
¿Quién no quiere saber qué va a pasar con esa mujer que un día deja la obra social para niños para meterse adentro de un club -Ferroviarios- y liquidar a la barra? ¿Cuánto puede durar? Una jefa de seguridad que quiere fumigar a una barra histórica, a un grupo de delincuentes pesados, con soluciones de alguien que no pertenece a ese mundo, por no decir soluciones imposibles, inviables. ¿Liquidar a la barra? Vamos.
¿Y quién no quiere saber qué será del jovencito de ojos claros, mirada ingenua y rebeldía intacta, que de trabajar en una pizzería, maltratado permanentemente por el dueño, decide buscarse la vida por otro lado? Uno lo ve hablar con uno de los capos de la mafia barrabrava, y sabe, quiere creer que no pero sabe, que eso no va a terminar bien. “Cuando dejes de andar con esos delincuentes volvés”, le dice el padre, ahogado en una depresión vieja regada con vino barato que reflota ante la nueva realidad de su hijo. Marito, el hijo, también sabe. Pero va igual.
Posiblemente lo que sucede es que no hay magia. Es eso, no hay magia.
“El fútbol tiene las mismas reglas. Adentro y afuera de la cancha. Y no siempre gana el mejor. A veces gana el más vivo”. Lomito, el jefe de la barra, el que está lleno de plata –sucia, se sabe- pero se arrima a los hinchas, el de la esposa rubia y siempre maquillada a la que solo enciende el poder. Y la plata, claro. Lomito es el que mueve todas las jugadas, el que siempre quiere ir un paso más, el que cae apuñalado en la tribuna y horas después se ríe. Eso vale como otra copa. Carlos Belloso da vida a Lomito y es, sin dudas, el personaje de la serie.
Con un elenco compuesto por actores que hace rato que no tienen que dar examen –Belloso, Antonio Grimau, Dolores Fonzi, DanielAraoz, Esteban Lamothe, Juan Gil Navarro- es fácil ponerle fichas a esta serie. Sin embargo la mayoría, con excepción de Belloso y Aráoz por momentos, no brilla. Hay allí escenas toscas, diálogos excesivamente acartonados. Otra vez, no hay magia.
Puerta 7 termina siendo un pantallazo al lado más oscuro del fútbol que muestra, sin ahondar en cada ítem, los negocios oscuros, la reventa de entradas, el tráfico de drogas, la relación dependiente de hinchas y dirigentes, los “aprietes” a jugadores y técnicos, la nula humanidad y poca cosa más. Incluso la historia del niño que duerme a veces en la calle y al que Diana suele dar cobijo en su casa, queda en el aire, flotando, como sin terminar.
A pesar de todo esto, y aunque parezca una contradicción, Puerta 7, sí, tiene algo. Porque los submundos generalmente atraen. Y no hay con qué darle: barrabrava, sexo, plata, drogas y violencia son éxito -¿éxito?- asegurado.
Los protagonistas
Lomito - Carlos Belloso
Es el jefe de la barrabrava. Intentará mantener su poder cueste lo que cueste
Diana - Dolores Fonzi
Es la mujer que se hace cargo de la seguridad del club y que tiene como objetivo eliminar a los barras
Guillermo - Antonio Grimau
Es el presidente del club, quien elige a Diana y quien lentamente, cede a sus exigencias
Fabián - Esteban Lamothe
Es el ladero de Lomito, el que hace el trabajo sucio y el que inserta a Mario en un mundo al que no pertenecía
Puerta 7
Creación: Martín Zimmerman
Dirección: Adrián Caetano
Guion: Patricio Vega