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¿Quién es Quim Torra? El independentista catalán fiel a Puigdemont

Al grito de "viva Cataluña libre" fue envestido este lunes el nuevo presidente de la Generalitat

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14 de mayo de 2018 a las 13:17

Fue un tiempo de incertidumbre. Convocados por el gobierno de España, los catalanes asistieron a las urnas hace poco menos de cinco meses. Este lunes, Quim Torra se convirtió en el nuevo presidente de Cataluña, y prometió fidelidad al encargo de su antecesor Carles Puigdemont de continuar su lucha por una República que sea independiente de España.

De torso ancho, frente y mejillas prominentes, asumió el mandato de dirigir la región catalana tras seis meses de control del gobierno español. Fue electo por 66 votos a favor, 65 en contra y cuatro abstenciones de la facción más radical del separatismo.

Torra, de 55 años, tiene como única experiencia política la ocupación del cargo de diputado durante solo unos meses.

"Viva Cataluña libre", celebró justo después de ser investido por una escueta mayoría en el Parlamento regional, donde prometió ser leal al mandato de "construir un Estado independiente" y trabajar "sin descanso" por la República.

El de Torra es un mandato "provisional", según él mismo reconoce, mientras espera el retorno de su "presidente legítimo en el exilio", Carles Puigdemont, impedido de recuperar su cargo al estar en Alemania y pendiente de un proceso de extradición.

Los medios españoles lo han apodado "hombre de paja" y "títere", por su compromiso con la estrategia de su mentor de mantener vivo el conflicto con Madrid, a pesar del fracaso del intento de secesión del pasado octubre.

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Sin afiliación a los partidos independentistas, cada vez más distanciados de la estrategia de tensión de Puigdemont, el expresidente escoge a "un miembro destacado de la línea dura (...) que sólo responde ante él", afirmó Oriol Bartomeus, politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona.

La primera medida de Torra será viajar el martes a Berlín para visitar a Puigdemont, quien sigue considerando como "el presidente legítimo en el exilio".

Después Torra deberá jurar el cargo y formar gobierno en esta región con 7,5 millones de habitantes, requisito para que se levante la intervención de la autonomía catalana decretada por Madrid tras la fallida declaración de independencia del 27 de octubre.

Tras una de década de activismo por la independencia de Cataluña, Torra fue electo diputado en la cámara regional como miembro de la lista de Puigdemont, Juntos por Cataluña.

Por su marcado independentismo, ha sido blanco de críticas sobre su xenofobia y racismo, después de que trascendieran unos tuits de 2012 y 2013 con fuertes críticas a España y los españoles.

"Los españoles en Cataluña son como la energía: no desaparecen, se transforman". "El fascismo de los españoles que viven en Cataluña es infinitamente patético, repulsivo". "Los catalanes viven ocupados por los españoles desde 1714". Estos son algunos de esos mensajes por los que Torra pidió este lunes disculpas.

Llevar el nacionalismo a todos lados

Nacido en la villa costera de Blanes, donde empieza la turística Costa Brava, este hombre casado y padre de tres hijos no es ajeno a los cambios de profesión.

Después de casi dos décadas en la aseguradora suiza Winterthur, aprovechó el dinero de su despido para fundar una editorial, A Contra Vent, especializada en recuperar textos de periodistas catalanes de la Segunda República (1931-1939) y el exilio franquista.

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Mientras se pasaba horas buscando artículos olvidados en las bibliotecas de la región, se fue haciendo lugar en los círculos nacionalistas, con artículos en medios de comunicación y puestos de dirección en diferentes organizaciones separatistas.

En 2012, el ayuntamiento nacionalista conservador de Barcelona le encargó la dirección del Born Centro Cultural, un espacio de exaltación nacionalista que exhibe las ruinas de la Barcelona de 1714 destruida tras su derrota ante las tropas franco-españolas de la monarquía borbónica.

Por iniciativa de él, ante este complejo ondea una gran bandera catalana de más de 17 metros de alto. Algo similar prometió hacer en la sede del gobierno catalán, colocando un gran lazo amarillo, símbolo de los políticos independentistas presos y exiliados.

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