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¿Quién le teme a la inteligencia artificial?

Hay que sacarse las anteojeras que se han puesto muchos gobiernos y muchos gremios, y mirar hacia adelante con espíritu abierto

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03 de septiembre de 2017 a las 05:00

¿Quién le teme a la inteligencia artificial? Aparentemente mucha gente, que se ha asustado ante predicciones de no pocos expertos, que en 10 o 15 años podrían estar en riesgo cerca del 50% de los actuales empleos, sobre todo los más relacionados con la industria y las tareas repetitivas. El año 2025 es visto como la frontera para el descalabro del empleo.

Un estudio del prestigioso Pew Research Institute ayuda a poner las cosas en contexto. Recaba opiniones de 1.800 académicos y expertos de la industria y del trabajo y las opiniones están fuertemente divididas. Para 48% de los consultados, las máquinas acabaran con la mayor parte de los empleos y no solo los manuales. Para el 52%, en cambio, el avance de la inteligencia artificial creará más trabajo del que destruirá. Pero no estamos aquí haciendo una encuesta para una elección presidencial sino tratando de auscultar el futuro para ver qué trabajos se perderán y cuáles se podrán crear para sustituir los destruidos.

Es importante tener en cuenta que hay, y siempre hubo, un fenómeno de creación de empleos actualmente desconocidos, porque lo primero y casi lo único que se ve es la destrucción de empleos. Algo parecido a lo que ocurrió en la Revolución Industrial entre 1813 y 1815, cuando los luditas –movimiento de artesanos ingleses cuyo principal objetivo era terminar con las máquinas– destruyeron 60 máquinas de tejer en la ciudad de Nottingham (Inglaterra). En forma paralela, aunque no siempre simultáneamente, las nuevas tecnologías comienzan a generar nuevos empleos en los que nadie soñaba y con los que nadie contaba.

Un reciente estudio de la firma Deloitte para Inglaterra y Gales, que tomó un período de 140 años, permite constatar que la tecnología o los avances tecnológicos han creado más empleos de los que se destruyeron. Según Deloitte, la tendencia "dominante en ese período ha sido la disminución de empleo en la agricultura y en la industria manufacturera, que ha sido más que compensado con la creación de empleo en los servicios de cuidados, en los trabajos creativos, en los trabajos tecnológicos y hasta en los servicios de negocios". A punto tal que los trabajos más "peligrosos, aburridos y duros" como son los agrícolas e industriales han declinado, pero surgido nuevas industrias como los "cuidados médicos o de otro tipo asistencial, la educación en gran escala y la provisión de servicios para los demás". Además, la reducción de los costos de productos y servicios que la gente consume –hoy es mucho más barato acceder a electrodomésticos, computadoras, autos, etcétera–, le permite mejorar su ingreso disponible y realizar actividades como el descanso y las vacaciones.

En otras palabras, según este estudio de Deloitte para Inglaterra y Gales pero extendible al mundo, "el stock de trabajo que hay en una economía no es algo fijo". Y pone como ejemplo que hoy se dedica mucho más tiempo al aseo y al cuidado personal que hace un siglo o dos. Y cita el caso concreto de que en Inglaterra y Gales, en 1871, había un solo peluquero por cada 1.793 habitantes, mientras que hoy día hay uno cada 287 personas. Más gente se preocupa por su cuidado personal porque tiene ingresos para ello, cosa que no ocurría hace 140 años.

Ciertamente que los desafíos que tenemos por delante en materia de empleo no son cosa de soplar y hacer botellas. Pero también es verdad que hay muchos trabajos que hoy no se vislumbran y que serán importantes en 2025. Por de pronto, tendrá que haber ingenieros que hagan celulares inteligentes, que es un aparato llamado a revolucionar el modo de informarnos, comunicarnos y entretenernos.
Ciertamente que los desafíos que tenemos por delante en materia de empleo no son cosa de soplar y hacer botellas. Pero también es verdad que hay muchos trabajos que hoy no se vislumbran y que serán importantes en 2025. Por de pronto, tendrá que haber ingenieros que hagan celulares inteligentes, que es un aparato llamado a revolucionar el modo de informarnos, comunicarnos y entretenernos.
Pero además, hay trabajos que solo los humanos pueden hacer. Para Pamela Rutledge, directora del Media Psychology Research Center, los robots no podrán hacer todo aquello que requiera "creatividad, capacidad de síntesis, resolución de problemas, innovación". Incluso para Rutledge, " los avances tecnológicos permitirán a las personas dejar de hacer tareas repetitivas para poder invertir toda su atención y energía en donde realmente pueda marcar la diferencia".

Y para Vint Cerf, considerado uno de los "padres" de internet, "históricamente la tecnología ha creado más trabajos de los que ha destruido y no hay razón para pensar que esta vez no va a ocurrir lo mismo".
Y para Vint Cerf, considerado uno de los "padres" de internet, "históricamente la tecnología ha creado más trabajos de los que ha destruido y no hay razón para pensar que esta vez no va a ocurrir lo mismo".
Ahora bien, "no hay razón para pensar que esta vez no va a ocurrir lo mismo" si actuamos con sensatez frente al desafío tecnológico. Si no hacemos como los luditas que destruían telares. Si somos capaces de adaptarnos a las nuevas circunstancias y no nos aferramos a un mundo que se fue. Más nos deben preocupar los 40 mil empleos perdidos en dos años que los 57 de Sherwin Williams. Y no por el número sino porque en este caso sabemos qué pasó, del resto sabemos casi nada. Solo estamos preocupados.

Hace poco una persona me decía que la adaptación al futuro depende mucho de la actitud de cada uno. Una actitud negacionista llevará al fracaso. Una actitud positiva y constructiva permitirá reconvertirse. Y sobre todo, buscar aquellas tareas que solo los humanos sabemos hacer bien cuando queremos: cuidar, dar cariño, apoyar, enseñar, preocuparse por los demás. Para eso hay que sacarse las anteojeras que se han puesto muchos gobiernos y muchos gremios, y mirar hacia adelante con espíritu abierto.
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