Entre ellos, hay dos reclusos condenados a cadena perpetua y el resto tienen penas que cumplirán entre 2019 y 2073, según los datos comunicados por la oficina de prensa.
La cárcel alberga también unos cincuenta detenidos por pertenecer a la mafia que cumplen largas condenas, reducidas por colaborar con la justicia italiana.
Francisco ha pedido en numerosas ocasiones a los jefes de la mafia italiana que cambien sus vidas y considera un deber de la iglesia dar alivio y cercanía a los presos.
Desde que fue elegido, Francisco decidió continuar la tradición que mantenía cuando era arzobispo de Buenos Aires y, en el primer año de su pontificado, lavó los pies de doce menores recluidos en una cárcel romana.
"Cuando voy a visitar a los detenidos, sé que muchos piensan que son gente culpable. Pero todos somos pecadores. Quien no tenga culpa que arroje la primera piedra", dijo. El año siguiente lo hizo a doce discapacitados de distinta edad, nacionalidad y religión de un centro de ayuda, después repitió el rito en la cárcel romana de Rebbibia, y el año pasado lavó los pies de 12 refugiados del centro de acogida de Castel Novo di Porto, en la provincia de Roma.
La cárcel de Paliano se encuentra en la provincia di Frosinone, en la región del Lacio, y a unos 60 kilómetros de Roma, y está previsto que el papa llegue allí a las 16:00 horas (14:00 GMT).
Esta cárcel en la que actualmente están recluidas 70 personas se caracteriza por estar reservada a los colaboradores de Justicia y tiene numerosos cursos de formación profesional como laboratorios de pastelería o pizzería e incluso una amplia zona dedicada a la agricultura y ganadería para favorecer la reinserción.