Un equipo de neurólogos de la Academia de Ciencias Sociales, el principal centro estatal de investigación de China, ha determinado que la corrupción provoca una actividad cerebral hasta ahora desconocida, lo que podría abrir la puerta a futuros tratamientos de curación.
¿Se puede curar la corrupción?
Científicos chinos investigan si este delito es un problema mental y si, como tal, es posible tratarlo