19 de noviembre de 2013 19:30 hs

En 2012 el 30% de los niños de tres a cinco años que asistieron a educación inicial en el sector público tuvieron un nivel de asistencia insuficiente. Esto quiere decir que registraron entre 70 y 140 faltas en un total de 180 días que tiene el año lectivo. De forma más gráfica, faltaron un día de cada dos o se ausentan durante casi tres meses.

Para los niños de cuatro y cinco años la educación inicial es obligatoria desde 2008. La situación “preocupa mucho” a las autoridades del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), que el lunes 18 citó a los inspectores de Educación Inicial a un taller de trabajo para abordar este fenómeno, que se entiende traerá consecuencias en el futuro.

“Tenemos la convicción de que la escolarización temprana en educación inicial favorece los procesos de socialización, mejora la trayectoria escolar, disminuye la repetición en Primaria y en los contextos más vulnerables es una estrategia importante para el cuidado de los niños y para que el Estado aporte el capital cultural que las familias no están en condiciones de transmitir”, dijo a El Observador, el director general del CEIP, Héctor Florit.

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El jerarca señaló que si a estas cifras se suman las del abandono intermitente, es decir, la de aquellos niños que tienen más de 140 faltas, la situación es más preocupante aún. En algunos casos, la inasistencia asciende a 40%.

Según los registros del CEIP, el 28,7% de los niños de cinco años –el curso anterior a primer año de primaria– tiene asistencia insuficiente, mientras que un 3,6% registra abandono intermitente. En preescolar de cuatro años, los niños con asistencia insuficiente ascienden a un 32,8% y los que llegan al abandono intermitente son el 5,3%. En jardinera de tres, los alumnos que tienen inasistencia insuficiente son el 33,8% y los que registran abandono intermitente trepan a 6,6%.

Las autoridades de la ANEP se proponen extender la educación inicial a los niños de tres años.
Florit dijo que aún resta incluir a unos 2.000 niños de cuatro años que todavía no están en el sistema y destacó el avance de la inscripción en los tres años. Mientras que el año pasado el número de alumnos de este nivel llegó a 7 mil, la cifra de inscripciones para el año próximo ya supera los 9.300 niños. Para dar mayor cobertura el CEIP extendió el período de inscripciones hasta hoy.

Problema de larga data
El director del CEIP adelantó que este se trata de “un problema de larga data”, que hunde sus raíces en la falta de concientización que existe en la población sobre la importancia de la educación formal en los primeros años.

Florit aseguró que para revertir esta situación, su administración le ha dado un importante empuje a la educación inicial tratando de poner énfasis en cuatro aspectos: ampliar la cobertura, mejorar la asistencia, discutir los formatos y mejorar la articulación con primer año de Primaria.

En el taller dictado a los inspectores, se subrayó que si bien el índice de inasistencias continúa siendo fuerte en primer año de escuela, este baja a un 10% aproximadamente. Recién se estabiliza en tercer año en un 5%, cifra que se mantiene en cuarto, quinto y sexto de primaria.

Por otro lado, se destacó que si bien la matrícula en educación inicial es alta (79.405 según el censo de 2011), el índice de inasistencias no permite arrojar los resultados educativos que debería. Esta situación empeora en los contextos más vulnerables, donde la inasistencia es mayor.

Jardines Aprender
Para reducir las inasistencias, el CEIP se propuso para 2014 extender la modalidad de jardín de infantes Aprender, que tienen el mismo formato que una escuela Aprender.

Este tipo de institución se encuentran en zonas de contexto crítico, tienen un horario simple y se caracteriza por la presencia de maestros comunitarios, los cuales construyen un vínculo más personal con el alumno e incluso con su familia. Los maestros comunitarios no solo apoyan a los niños en la escuela, sino también en su casa.

Según las cifras del CEIP la presencia de jardines y escuelas Aprender mejora la asistencia de los alumnos de igual contexto socioeconómico. En los últimos años los jardines Aprender lograron bajar la inasistencia y el abandono intermitente de 29% a 27%.

En todo el país hay solo cinco jardines Aprender, ubicados en los barrios de Piedras Blancas, Las Torres y Nuevo Mendoza. Otro en Emplame Nicolich (Cerro Largo) y un quinto en la ciudad de Melo (Cerro Largo).

Para 2014 se tiene previsto instalar ocho nuevos jardines Aprender. Tres de ellos en Montevideo (Abayubá, Villa García y Manga), otro en Artigas (Bella Unión), dos en Canelones (Toledo y Las Piedras), uno en San José (Delta del Tigre) y otro en Cerro Largo (Vila Noblia).
Los jardines Aprender se caracterizan también por la adaptación del plan de estudios a cada centro para favorecer la inclusión y el trabajo con la familia y la comunidad. Si bien existe un plan de estudios común, cada maestro puede realizar los ajustes que considere necesarios para este fin.

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