31 de julio de 2026 5:00 hs

"Me hubiese gustado empezar esta charla con la música de Rocky Balboa de fondo". Así abrió Andrés Marrero, presidente de la Cámara de la Economía Digital del Uruguay (CEDU), la charla que moderó sobre el impacto del comercio crossborder en el ecosistema comercial uruguayo.

"Logré que la mitad de la gente del país me odie por este tema", bromeó Julio César Lestido, presidente de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CCSUy), al presentarse, que defendió al comerciante local. Del otro lado, Federico Nogueira, de la Cámara Uruguaya de Couriers (CUC), dijo: "Estamos representando al consumidor".

El régimen de franquicias existe desde 2011, pero estalló en abril de 2024 con la llegada de Temu. El año pasado ingresaron casi 2 millones de envíos por unos US$ 200 millones. Solo en ropa entraron cerca de US$ 44 millones sin impuestos; las dos mayores cadenas locales sumaron US$ 42 millones pagando IVA, aranceles y tasa consular.

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"La franquicia permitió traer más ropa sin pagar ningún impuesto, mientras que las cadenas pagaban IVA, aranceles, tasa consular", planteó Lestido, que aclaró que no busca eliminar el régimen: "¿Eliminar esto? Por supuesto que no. Hay que buscar mecanismos que equiparen la situación".

El control fue su otro frente. "Dos de cada 10 juguetes que entraron a Uruguay el año pasado entraron por franquicias, y no tuvieron control ninguno", dijo, en referencia a los chequeos del LATU y del Mercosur. Se definió liberal —"cuanto menos participe el Estado, mejor"— pero pidió cuidar el empleo del sector: 250.000 personas y más de 65.000 empresas según el BPS.

Lestido apeló a su recorrida por el interior. "Me tocó una señora en Tala que, después de la pandemia, se quedó sin trabajo con el marido y pensó en poner un local de ropa de bebé. Cuando se enteró con quién iba a competir y a qué precios, no puso nada", contó. "Primero tengo que proteger al consumidor, pero también a los comerciantes, que son los que generan empleo".

Cómo funciona el IVA según el origen

Desde el 1 de mayo las compras por franquicia pagan IVA, se amplió el tope de la franquicia de 600 a 800 dólares y se sumó el registro del comprador en la aduana. Pero el cobro del 22% no es parejo: depende del origen del paquete.

Las compras en Estados Unidos (Miami) tienen un beneficio por acuerdos comerciales. Por debajo de US$ 200 no pagan IVA, aunque igual descuentan del cupo de tres envíos y del saldo de US$ 800. Entre US$ 200 y US$ 800 pagan el 22% sobre el valor de la factura.

Las compras del resto del mundo —China y Temu, España, Argentina— pagan IVA siempre, sin importar el valor. Ahí aparece el "IVA mínimo": el piso por paquete es de US$ 20. Si el 22% de la compra da menos que esa cifra, la aduana cobra igual los US$ 20 cerrados.

Ese piso es el que critica Nogueira, porque golpea a las compras chicas. Un ticket de 1.200 pesos que antes no tributaba puede terminar pagando los US$ 20 completos. "No es el 22%, no debería pagar eso", objetó. "No se lo están prohibiendo, pero se lo están haciendo inviable".

Aun así, separó el diseño de la ejecución. "La incorporación del IVA tiene cierta lógica y va en línea con el comercio internacional; lo que no tiene tanta lógica es el IVA mínimo", dijo. Y cargó contra la puesta en marcha: "Muchos hoy no tienen ni idea de cómo funciona la franquicia nueva".

Nogueira apuntó además al enfoque del Estado: "¿Por qué tiene que venir con ese instinto paternalista a decirme si me lo puedo traer o no? Un poco de confianza en el usuario tenemos que tener". Para él, "la simplificación no debe ir por complicar al usuario, sino por simplificárselo a la empresa".

Lestido, en cambio, defendió los controles por los abusos: "Había gente que repartía en una camioneta más de US$ 40.000 en mercadería, compitiendo contra la ferretería". Rescató el registro en la aduana: "Cuando uno compra en el exterior se registra; no tiene nada que ver con meterse en tu cuenta bancaria".

También pidió que el propio comercio se adapte. "Estamos viviendo una nueva realidad y tenemos que cambiar. Si no invertimos en tecnología y no capacitamos a la gente, ya no alcanza con vender", dijo. "Ya no necesitamos vendedores, necesitamos asesores; el que entra por mi puerta tiene que tener una experiencia distinta".

Los dos pidieron esperar para medir el efecto. "Los palos se acomodan en el carro una vez que el carro se mueve", graficó Lestido, que reclamó "reglas claras y equivalentes para que los dos canales funcionen".

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