5 de mayo de 2011 13:37 hs

Durante el último año los uruguayos se deshicieron de US$ 1.500 millones de sus depósitos en el exterior. La cifra impacta por sí misma, pero más en términos relativos. En un año las colocaciones en bancos fuera de frontera se redujeron 17%, según los datos difundidos el jueves por el Banco Internacional de Pagos.
Esos son los hechos y hasta ahí permiten avanzar las cifras. Más difícil es su interpretación. ¿Qué motivó la mayor reducción en la historia de los depósitos en el exterior? Los números nos dicen muy poco. Una primera asociación es inmediata y por demás tentadora. Da la casualidad de que este año el gobierno revisó el régimen impositivo y a partir de enero de este año se aplica un tributo de 12% sobre los intereses percibidos por los activos en el exterior.
El nuevo impuesto incrementa el costo de oportunidad de mantener los fondos en bancos fuera de fronteras. Se reducen los incentivos para mantener dichos fondos porque nuevas alternativas de inversión pasan a ser rentables. Más aun en un contexto mundial de tasas de interés en niveles mínimos.
De ese modo, invertir o ahorrar en Uruguay pasa a ser un mejor negocio. Puede que buena parte de ese dinero haya regresado al país en la forma de depósitos bancarios –aumentaron US$ 2.500 millones durante el último año– o de inversiones inmobiliarias, que registraron un verdadero boom durante 2010.
¿Pero un recorte de 12% en la rentabilidad es capaz de producir un efecto tan importante? De un depósito de US$ 1 millón colocado al 3% anual, pasa de rentar US$30 mil a US$ 26.400. En primer lugar, con tasas de interés tan bajas hoy en día en materia de depósitos bancarios, difícilmente una reducción de 12% en la rentabilidad lleve a reconsiderar una alternativa de inversión. En segundo lugar, es poco probable que en un banco extranjero un ahorrista esté buscando restabilidad. Resigna ganancias a cambio de seguridad.
Muchos uruguayos mantenían dinero fuera del país porque no tienen intención de declararlo. Y hay intereses legítimos que pueden llevar a una persona a mantener fondos fuera de la vista de otras personas. Por supuesto, los hay no legítimos también.
Si ahora la legislación obliga a declarar los fondos en el exterior, ese valor se pierde y quizá sea más conveniente repatriar los fondos y gozar de un interés más alto por las colocaciones.
Pero más simple puede ser pensar que buena parte de ese dinero habría cambiado de destino de todas maneras. El último año coincide con la recuperación de la economía mundial, con la suba de precios de activos reales y financieros que partían de niveles mínimos a raíz de la crisis.
Se trata de un fenómeno multicausal, sin lugar a dudas. Cuál de los factores prima, es una pregunta difícil de responder.

Más noticias

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos