Diego lo vivió en carne propia. Antes de ser el mejor jugador del Mundial en 2010, en la ciudad de Kimberley, en Sudáfrica, fue a un shopping y se tuvo que volver a la concentración por la cantidad de personas que lo seguían para sacarse una foto. En Uruguay tenía que estudiar bien la hora de ir a la playa.
¿Uruguay está listo para recibir a una figura?
El interés de los tricolores por Ronaldinho genera interrogantes