20 de septiembre de 2013 9:00 hs

A fines del año pasado Trotsky Vengarán celebraba. La salida de su disco Colección histórica fue la excusa para transformar el 21 de diciembre en una verdadera fiesta del fin del mundo. Pero el apocalipsis no vino. Y la banda tuvo que seguir trabajando en lo que es hoy Cielo salvaje, su décimo disco de estudio.

En una entrevista previa, Guillermo Peluffo, líder de la banda, había dicho a El Observador que deseaban dar un fin a una etapa. Cielo salvaje es, entonces, el comienzo de otra. Se trata de un disco que para la banda significa subir un escalón tanto desde el punto de vista artístico como de calidad. Es con estas nuevas canciones que se presentarán el 28 de setiembre en el Teatro de Verano.

La banda habló con El Observador sobre la creación de este disco, los cambios y las bandas que hoy los influencian.

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¿Qué pasó antes de lanzar este disco?

Guillermo Peluffo. La verdad, de todo pasó. Yo soy una persona que piensa que lo que tiene para decir, lo tiene que hacer en sus canciones o arriba del escenario. Ya somos tipos grandes y cuando tenemos problemas son grandes de verdad, involucran a toda nuestra familia y entorno. Y tuvimos dos o tres complicaciones y lo que hicimos fue refugiarnos en nuestro período de composición, que fue mucho más exhaustivo que nunca.

Hugo Díaz. Nos pasaba que cuando empezamos a componer, todos tenemos una visión diferente de cómo hacer ser las cosas. En este caso teníamos la cabeza en la misma. Nosotros produjimos el disco, y hoy por hoy estamos supercontentos. Pero realmente, hicimos causa común y tiramos todos para el mismo lado.

Guillermo “Cuico” Perazzo. Creo que el causante fue la larga etapa compositiva, ya que no fuera estresante. A diferencia de discos anteriores, no hubo una fricción entre nosotros. Eso sí ha sido estresante. El que estuviéramos un año grabando hizo que lo pensáramos más tranquilamente.

¿Cuánto duró el proceso en discos anteriores?

HD.
Nosotros abrimos la temporada de composición como quien abre la temporada de patos. Empezamos a componer y cuando nos parece que ya tenemos material como para entrar en estudio, la cerramos y se trabaja sobre lo que tenemos. Para un disco de 13, 14 canciones, trabajábamos sobre 17. Y duraba tres a cuatro meses.

CP. Decimos, “bueno, el año próximo tenemos que sacar un disco en tal fecha”, y entonces veíamos dónde estábamos parados.

GP. Cometimos esa locura porque nos salió muy bien un par de veces. Ahora hicimos todo lo contrario.

Héctor Souto. Normalmente quedaban tres canciones afuera. En este dejamos material como para hacer un disco nuevo porque preferimos mantener cierta personalidad. Otra de las cosas fue ensayar las canciones para grabarlas con esa cosa que tiene Trotsky en vivo, y a veces la perdemos al grabar. Estuvo bueno, sobre todo por Cuico, que se le ocurren los arreglos siempre después que grabamos los discos (risas). ¡Ahora los quiere cambiar todos!

HD. Esas canciones que sobraron van a morir. Jamás reciclamos una idea de un disco a otro. Matamos canciones porque ya sentíamos que las habíamos escuchado en otro disco, que no aportaban nada. Es como tirar un gatito al río. Te da lástima pero había que hacerlo.

¿Y esta vez, cómo vieron el resultado final?

HD.
Me quedé muy contento. Estamos en una etapa en que, más que trabajar en un disco, estamos trabajando en una carrera. Seguro que hay mucha gente que opina “otro disco de Trotsky”, pensando que no va a sorprenderla. Probablemente así pase. Yo siento que este es muy diferente al anterior. Se nota el trabajo realizado, lo tranquilos que estuvimos, que se hizo acá, a cuatro cuadras de nuestras casas con Javier Longhi.

GP. Él es un personaje que tuvo mucho mérito. Fue el que nos cuestionó muchas cosas. Se acercó a nosotros hace un año y medio y nos dijo que le gustaría grabarnos para que tengamos un disco que suene bien (risas). Él trabaja con nosotros en los shows.

¿Y qué cambió con él?

GP.
La intención, capaz. Tener un concepto de hacia dónde querés ir y no dejar que las canciones se superpongan.

HD. Él “quería” grabar nuestro disco. Con eso ya picó adelante. Por ahí con la diferencia de cambio podíamos ir a Argentina, pero comparando la última experiencia pensamos: “Menos mal que lo hicimos con Javier”.

Mencionaron que este disco tiene “más rock y más maldad”. ¿Qué significa eso?

GP.
El rock and roll con el que crecimos es algo que ya no existe. Nosotros volvimos a reivindicar la banda de rock. Esto se hace con una guitarra distorsionada, un bajista, un baterista y una voz y se acabó. ¿Qué quiere decir que tiene maldad? Es esa sensación que te transmite la música mezclada con una letra que tiene veneno, es peligrosa. No está hecho para que sea fácil de escuchar. Si no para vayas encontrando un escalón y vayas yendo más abajo.

HD. Nosotros entendemos el rock de una manera muy precisa, como tienen las bandas que crecimos escuchando. Nos gusta que las canciones tengan una melodía linda, que se pueda cantar. Que sea distorsionada y que suene fuerte. Mucha gente nos ha dicho que tenemos un costado pop que no exploramos porque tenemos ese gusto por la melodía. Y si mandás la voz adelante y bajás la guitarra, el concepto cambia radicalmente.

En la composición, ¿cómo salen esas cosas diferentes de las que hablan?

HS.
Estamos en un momento en que ya no tenemos miedo de probar cosas. Somos conscientes de que no nos jugamos la carrera en un disco ni en un tema. Ya somos nuestra propia referencia. Cuando componemos llegamos a un lugar que suena a Trotsky y ya está. A veces adrede no queremos hacer algo raro, pero otras sí tratamos de poner arreglos que nunca usamos. Tenemos un libro de recetas que para cualquiera que se ponga a analizar con detenimiento nuestras canciones le será muy fácil de sacar. Nosotros sentimos que cada vez que nos enfrentamos a un disco tratamos de hacerlo del modo más honesto posible.

CP. Probando cada una de nuestras ideas es que se empieza a armar ese monstruito, que buscamos que sea original dentro de lo que nosotros hacemos. Si una canción arranca como arrancaron siete canciones anteriores, directamente la matás. No le das más vueltas.

Cielo salvaje es una de las canciones que más resalta en el disco. ¿Por qué la eligieron para titularlo?

HD.
Nos gusta la dualidad entre los términos. Es como una dicotomía. Algunos amigos en broma nos decían que parece el nombre de una telenovela venezolana (risas). Pero tiene esa cosa de Trotsky. Creo que es la canción más pesada por lejos. La primera vez que la escucha alguien que está acostumbrado a otra cosa, se sorprende. La letra la escribió Guille, pero tengo una idea de lo que se refiere.

HS. Las letras cada uno las interpreta a su manera, pero creo que habla un poco del ambiente general. “No hay reglas bajo este cielo salvaje”, dice la letra.

HD. Nosotros no tenemos una manera muy directa de hablar de la realidad. No somos una banda que baje línea como puede ser cualquier banda de acá. Cielo salvaje, la canción, es una sensación: estás regalado, básicamente.

El disco fue masterizado por Dave Collins, que trabajó con bandas como Black Sabbath y Queens of the Stone Age. ¿Por qué lo eligieron?

HD.
¡Ahora habrá gente que va a elegir a Dave Collins porque masterizó a Trotsky Vengarán! (risas).

CP. La idea de masterizarlo en el exterior surgió porque Guillermo se reunió con Juan Campodónico y él le sugirió que intentáramos alcanzar a alguien en Estados Unidos. Juan le pasó algunos nombres, pero a su vez Javier Longhi por su cuenta se contactó con esta persona.

HD. Juan nos dio una mano tremenda. En un momento le pedimos consejos a él. No hemos tenido buenas experiencias ni acá ni en Argentina. Juan nos recalcó que esta es una etapa muy importante y por suerte la tecnología nos permitió tener el disco terminado en tres días. Cuando lo escuchamos, vimos que se potenció todo y lo dejó acomodado en su lugar.

Hablando de Campodónico, ¿harían un disco con él?

CP.
Al revés, tendríamos que preguntarle a él si haría un disco con nosotros (risas).

HD. Juan trabajó con nosotros en el disco que grabó Jaime Roos (Durmiendo afuera, 2001) como ingeniero de sonido. Lo respetamos muchísimo. No pienso en un disco con Campodónico imaginándome que le va a poner bandoneón. Pienso que nos haría sonar espectacularmente bien. Esos tipos saben hasta dónde podés tirar de la piola a una banda.

¿Son de escuchar discos de otras bandas cuando componen o graban?

CP.
Mientras grabamos no, en la etapa anterior sí, pero no exclusivamente. No buscamos qué escuchar para poder sacar ideas. Cuando estás componiendo, muchas veces cuando proponés una idea tiende a salir de lo que estás escuchando. Yo estoy oyendo más rock en general. Voy desde Supergrass a Queens of the Stone Age, que me tiene enfermo.

HD. Ahora obviamente empezás a escuchar bandas nuevas, pero seguimos manteniéndonos dentro del género que nos gusta a nosotros. Yo no sé cuánto hace que no oigo un disco de los Ramones. Pero ya lo tenés en el ADN porque lo venís escuchando desde los 14 años. Pero los Queens nos encanta, Foo Fighters, también.

¿La canción Cielo salvaje puede que tenga algo de Queens?

HD.
Lo tomamos como un elogio.

CP. Eso me parece que le da cierta originalidad a las cosas que hacemos. Nunca antes hubiésemos referenciado una banda así, que no tenga tantos años. Esos detalles los encuentra alguien que lo escucha con atención o sale del prejuicio de que siempre hacemos lo mismo. Está bueno que se vean esas cosas.

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