Fieles a su estirpe emprendedora, Gerardo Lecueder (27) e Ignacio Míalos (29), desde diciembre de 2009 llevan adelante su propio desafío, el restaurante Walrus, ubicado en el corazón del barrio Buceo. “Siempre existió una actitud emprendedora en la familia, desde mi abuelo hasta mis tíos y mi padre. Lógicamente uno aprende de eso y pretende emularlo. Todos tenemos ídolos profesionales y personales, pero los nuestros están siempre en la familia (Lecueder y Mailhos), eso a mi me llegó muchísimo”, fundamentó Lecueder.
Siempre tuvieron claro que querían desarrollar un proyecto propio. “Desde que nos conocimos empezamos a trabajar juntos para concretar nuestras ideas. Ahora tenemos la motivación y en parte la obligación de esforzarnos para lograr cosas nuevas”, explicó Lecueder.
Walrus comenzó como la idea de instalar un bar en el último piso de una torre y terminó siendo un restaurante en la planta baja del World Trade Center. “Se nos propuso un local en la plaza, que estaba destinada para negocios gastronómicos y tuvimos que pensar cuál era la propuesta indicada para este lugar”, detalló Lecueder.
Los socios sintieron la obligación de estar a la altura de su clientela natural: los trabajadores de los edificios de oficinas de la zona.
“Nos supuso una inversión bastante grande. En el rubro gastronómico las retribuciones no son inmediatas, es un negocio a mediano y largo plazo. Invertir mucho en diseño, en infraestructura y en presentación, como lo hicimos, no es el mejor negocio en cuanto a retorno; pero vimos la oportunidad de generar algo diferente y de buscar por ese lado”, dijo Lecueder.
Explotar las oportunidades
Walrus ofrece propuestas para todo el día, pero se ha hecho conocido por sus after office. Lecueder y Mailhos siempre pensaron que era raro que nunca hubiese funcionado o trascendido un after office en Montevideo, pero sintieron que estaban dadas las condiciones para poder desarrollarlo.
“Estábamos en un lugar ideal donde hay una gran concentración de gente que sale de trabajar y que es un público que está acostumbrado a este tipo de movidas, porque es joven y en gran medida extranjero”, detalló el empresario.
En los inicios, tuvieron que cubrir todos los costos del after office, que incluye el clásico happy hour de algún trago. Ahora cuentan con el auspicio de varias marcas de vodka, cerveza, whisky y otras bebidas, que organizan los clásicos eventos de los miércoles en Walrus. “Es una señal muy buena porque significa que depositaron confianza en el proyecto y en nosotros”, celebró Lecueder.
También han hecho after office con el apoyo de importantes marcas deportivas. “Queríamos buscar varios rubros para que fuera bien variada la propuesta. Porque el after office es divertido y está bueno, pero si no generás cosas nuevas la gente termina por aburrirse y no queremos caer en eso”, expresó el emprendedor.
Con el afán de abarcar varios gustos y públicos, en las tarde-noches de miércoles, que muchas veces se guardan para producir desde Walrus, han hecho homenajes a los Beatles, Michael Jackson, Elvis Presley y presentaciones con música típica de los 80, con rock y pop de la década de los 90. “Siempre tratamos de ir cambiando algo y ofrecer cosas diferentes, para que la gente note que el local se renueva y que tiene una propuesta específica, tanto de bebida y música como de ambientación, para que todos los miércoles encuentren algo que los sorprenda”, dijo Lecueder.
Para estos emprendedores el mejor marketing en un negocio gastronómico es el que se hace directamente con los clientes; está en la atención, la presentación y en ofrecer un momento ameno dentro del local. “Que la persona que entra sienta una experiencia completa desde el momento en que ingresa, desde la presentación de los platos y los tragos, el sabor de la comida, la atención, la calidad de los productos y el buen servicio. Luego la publicidad se da boca a boca y por los contactos, eso es lo que mejor funciona”, explicó Lecueder.
Un negocio de detalles
De lunes a sábado, desde las nueve de la mañana, se pueden disfrutar diferentes ropuestas. “Tratamos de generar un lugar y una oferta que para nosotros es ideal.
Contempla alternativas gastronómicas para todos los momentos del día, pero además es un espacio elegante y moderno”, detalló el socio.
Según Lecueder, tanto él como Mailhos eran completamente inexperientes hasta el momento en que montaron el restaurante y aprendieron que es un rubro en el que hay que cuidar todos los detalles que, aunque pequeños, repercuten en gran forma en los resultados. “Queremos que nuestros clientes vengan a desayunar y estén en un lugar confortable, que al almuerzo saboreen comida elaborada, rica y sana, que vengan a cenar y pasen un momento agradable y que en un after office se diviertan”, apuntó.
Lecueder tiene claro que se trata de un negocio en el que todos los pequeños detalles influyen para que el cliente se lleve una buena experiencia.
Los mediodías, las cenas y los after office son actualmente las marcas fuertes de Walrus. Este año están trabajando en fortalecer más los desayunos y las tardes.
En las próximas semanas pretenden lanzar la sala VIP con una capacidad para 10 personas. En el lugar podrán reunirse grupos de amigos, tener almuerzos ejecutivos y cenas de negocios en un espacio totalmente privado. “Todas estas cosas van definiendo a Walrus como un negocio que no es sólo un nombre o una moda, es un trabajo cuidado y constante”, precisó Lecueder.
En Uruguay se puede
La fuerte presencia de varios locales gastronómicos y bailables en la zona de Buceo es vista por los propietarios de Walrus como una oportunidad para potenciar su negocio. “De hecho estamos promoviendo acciones con los vecinos para potenciar la zona y darla a conocer, difundiéndola, de modo que la gente la identifique como un excelente lugar para venir a almorzar, a comer un chivito, a tomar algo por la tarde, o de noche, a bailar; porque hay ofertas muy variadas”, aportó Lecueder.
Considera además que Buceo es un punto estratégico para captar turistas y clientes locales toda la semana, en cualquier momento del día, porque siempre encontrará una oferta que encaja con lo que está buscando. “Veo mucha gente que se queja de que en Uruguay no se pueden hacer cosas y aunque a veces hay dificultades, creo que es posible desarrollar roductos lindos, con diseño y elegancia”, remató.
Siguen sumando
Lecueder y Mailhos también son socios en la empresa Screenmedia, que funciona desde mediados de 2009. Este emprendimiento plantea la colocación de pantallas dentro de los ascensores de las torres ejecutivas. En los monitores se transmiten noticias y contenido de interés económico, social, internacional y deportivo, además de publicidades. La empresa inauguró su actividad en las torres del World Trade Center y luego se expandió al edificio Plaza Mayor en la plaza Independencia y a otros edificios corporativos.
Mahilos también está al frente de la empresa UOPA dedicada al marketing y publicidad.