22 de junio de 2018 5:00 hs
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

El mercado de soja continuó bajo presión esta semana y le cuesta encontrar un piso, aunque ha llegado a niveles que podrían alentar alguna recuperación. El descenso afecta a la soja local disponible para negociar y también las referencias para 2019, que se derrumbaron en muy pocas semanas.

El martes la principal posición de la soja en Chicago llegó a mínimos en 10 años, aunque luego pudo alejarse de esa referencia luego que el gobierno estadounidense anunció que podría imponer aranceles a importaciones chinas por hasta US$ 200.000 millones.
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Esta medida obedece a las represalias anunciadas por Beijing –con un arancel de 25% a la importación de soja entre otros productos– que fueron, justamente, respuesta al primer paquete de aranceles planteado por Estados Unidos.

El gobierno chino puso plazo hasta el 6 de julio para la imposición de aranceles pero, por ahora, no hay señales que pueda haber un entendimiento con su par estadounidense que abrió frentes comerciales con sus socios de América del Norte y también con Europa.

Con este contexto, China va cancelando negocios ya cerrados por soja estadounidense. Si bien el descenso de precios impulsa la demanda desde otros países, esto no compensa la falta de compras por parte de los importadores chinos.

Mientras se espera por alguna señal de negociación entre Beijing y Washington, el clima sigue jugando a favor de los cultivos, tanto para la soja como para el maíz y el trigo de primavera. La actual condición de la soja permitiría rendimientos superiores a los proyectados tentativamente por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés). Si bien los meses clave son julio para maíz y agosto para la soja, la vara está muy alta si no hay problemas relevantes con altas temperaturas o descenso de las lluvias.

El próximo foco del mercado estará el viernes 29 de junio cuando el USDA divulgue su informe sobre el área efectivamente sembrada, con las consultoras manejando una estimación para la soja algo por encima de la proyección oficial.

El fuerte descenso en Chicago permitió una mejora en las primas regionales. Esto es, aumentó el premio entre los precios de exportación respecto a los futuros de referencia en Chicago. Esta mejora está lejos de compensar el desplome del mercado estadounidense. Y en la plaza local el impacto es poco significativo con un muy bajo nivel de comercialización.

Había productores que esperaron para cerrar la cosecha antes de vender que se encontraron con este derrumbe de las cotizaciones, lo que limita la oferta. Y si bien el descenso de precios beneficiaría teóricamente a los productores que tenían que comprar soja para poder cumplir con sus contratos, lo cierto es que no encuentran oferta.

A nivel de ventas externas falta por cerrar negocios de la muy baja cosecha de soja. La expectativa está en poder comercializar soja con mayor nivel de dañado –por las lluvias de mayo– a la industria aceitera argentina, aunque en ese país también es importante la oferta de mercadería con problemas de calidad.

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