La Justicia de Maldonado le tomará muestras de ADN en “los primeros días de agosto” al joven R.B.B., procesado por el homicidio de Natalia Martínez Bengoa, así como también a tres de sus amigos más cercanos, sobre los que pesan aún sospechas, en ámbitos policiales, de que podrían haber estado vinculados a la desaparición y posterior muerte de la joven, en enero de 2007.
Las muestras serán cotejadas con los rastros de ADN encontrado en el cadáver de la joven, particularmente debajo de sus uñas, y en ámbitos judiciales se considera que el resultado de esas pruebas “terminará por despejar todas las dudas que aún puedan existir” en torno al caso, según confiaron a Observa fuentes vinculadas a la investigación.
La resolución de que R.B.B. sea sometido a la pericia fue resuelta por el Juez a cargo de la causa, Gabriel Ohanian, en el propio auto de procesamiento. En tanto, la realización de esa prueba respecto de los amigos del joven ahora recluido en la cárcel de Colonia se tomará a pedido de la Policía de Maldonado, que pretende determinar si R.B.B. es la única persona que conocía lo ocurrido con la joven muerta en Piriápolis en enero de 2007, o si por el contrario el círculo de amigos de éste tenía conocimiento o participó de alguna forma indirecta en los hechos.
R.B.B. fue procesado por homicidio el 9 de junio. En la sede judicial si bien negó haber dado muerte a la joven, reconoció sí que ocultó su cadáver tras asegurar que Natalia murió de causas naturales, en su automóvil, luego que la recogiera de las afueras del boliche La Rinconada de Piriápolis la madrugada del 19 de enero de 2007.
La sospecha de los investigadores policiales respecto de que estos amigos pueden saber más de lo que han dicho se fundamenta en lo escuchado por una meretriz que había concurrido a retirar su registro de trabajadora sexual en la oficina de Orden Público, contigua a la sede de la Dirección de Investigaciones, cuando aún R.B.B. no había sido procesado y estaba detenido junto a sus amigos.
En esa ocasión la mujer sintió que uno de ellos instó a los otros a no manifestar algo que, evidentemente, sabían: “no sabemos nada, no digas nada”, fue lo que sintió la meretriz y posteriormente dio a conocer a un oficial de la repartición policial que terminó resolviendo el misterioso caso a comienzos del mes pasado.