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El agro sufrió varios episodios de sequías, como el de la foto de 2018.

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Aftosa, soja, celulosa y otros hitos del agro

La ganadería es más vacuna, en la chacra arrancó el reinado de la oleaginosa y las plantas de celulosa solidificaron una tercera pata 

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06 de junio de 2021 a las 05:00

En los agronegocios en Uruguay hubo desde 1991 diversos estados de ánimo, fruto de sucesos que generaron depresión o algarabía. Principales ejemplos de polos opuestos fueron el duro impacto adverso que derivó del regreso de la fiebre aftosa al país en octubre de 2000 –aquello desestabilizó no solo a la ganadería– y el derrame de energía económica cuando el boom agrícola alcanzó su máximo vigor, en el segmento inicial de la década pasada, con la soja como locomotora.

Desde que surgió El Observador, con el foco en el agro desde el comienzo de sus 10.000 ediciones, hubo una alternancia de mejores o peores momentos, característico eso en un sector que no puede quitarse el overol que tiene en el pecho la palabra volatilidad; el éxito en los resultados de las empresas –y por ende la mayor o menor calidad de vida en quienes directa o indirectamente dependen de ellas– depende demasiado de decisiones en las que no incide, como lo climático o la demanda y los valores en los mercados.

Uruguay recuperó el estatus de libre de fiebre aftosa con vacunación en 2003.

Asado barato y cimbronazo

Hace 30 años el agro tenía como motor clave a la ganadería. El peso de la ovino era notoriamente mayor, había más de 25 millones, pero hubo un desplome brutal y hoy resisten apenas 6 millones. La ganadería vacuna, en cambio, apuntaló su robustez salvo cuando pegó la fiebre aftosa y los mercados se cerraron de un día para el otro. Eso permitió acá un asado barato, pero el cimbronazo para la cadena cárnica fue como un terremoto, también para mucha gente –solo en la industria quedaron en suspenso 10 mil empleos– y las cuentas nacionales. Lo bueno fue que se reaccionó a todo galope y en el lapso que se va de ternero a novillo se controló la adversidad. Desde 2003 cada año se vacuna cuidando celosamente un estatus sanitario elogiado en todo el mundo y se reabrieron los mercados, casi todos. Validando que las crisis generan oportunidades, aquel drama hizo parir una herramienta que las restricciones de movilidad en la actual pandemia por covid-19 potenció: las ventas de ganado a distancia, con el inversor ofertando desde su campo mientras ve lotes certificados en la pantalla de la TV (hoy, en cualquier dispositivo).

La ganadería sigue siendo el motor más potente. Pero hay otros. Uno es el agrícola y con la soja liderando desde hace al menos 15 años. Cuando ocurrió lo de la fiebre aftosa era un cultivo marginal. Apareció, se expandió y con altibajos motivados por precios y clima el área es alrededor de cinco veces mayor que lo que se instala con trigo, cebada y arroz, otras apuestas tradicionales de elevado porte, con maíz algo más atrás y desde hace un par de zafras un nuevo jugador despegando: la colza.

La producción de soja era insignificante hace 20 años.

Nuevos montes 

En el podio hay un actor más, que ganó cuerpo con base en dos mojones clave: las plantas de celulosa de UPM (ex Botnia) y Montes del Plata, inauguradas en 2007 y en 2014, respectivamente. Para alimentarlas fue clave una ley forestal, ejemplo de política de Estado, votada por unanimidad en el Palacio Legislativo cuatro años antes del N° 1 de El Observador que ambientó una evolución imparable del área forestada, ley que pone gran celo en que a la vez se proteja al monte nativo, algo que distingue al país en el mundo forestal. Y la cadena agroindustrial maderera va por más: cuando se active la tercera planta de celulosa y esté en sus manos la edición 11.000, se espera el sector genere al menos US$ 2.500 millones al año en ingresos: la malla oro cambiará de pecho y pasará del equipo de la carne al de la agroindustria forestal.

Volvamos al N° 1. Desde que se hizo esa edición hubo otros sucesos trascendentes, considerados en la edición diaria de El  Observador, en la de Fin de semana y/o en el suplemento Agro.

Los agricultores señalan el valor de la siembra directa como tecnología clave impuesta desde la década de 1990, la relevancia de la reciente obligatoriedad de los planes de uso y manejo del suelo y las innovaciones en investigación que permitieron que el arroz, por ejemplo, haya alcanzado hace pocas semanas un récord de 9.400 kilos por hectárea.

En la ganadería se marca como un puntal la evolución genética constante de la cabaña nacional y la variedad de la producción, con carne producida a pasto y sistemas que atienden otras demandas, como la carne de vacunos que se terminan con granos.

Los forestadores subrayan que Uruguay es más que celulosa, con no pocos polos agroindustriales que añaden valor a la madera que les llega desde los bosques.

En los tambos no olvidan que al menos seis años de crisis en la década pasada obligaron a cientos de empresas a bajar las cortinas, concentrándose la producción, que con igual cantidad de vacas marcó un récord en 2020 que se descuenta se mejorará en 2021: los 2.000 millones de litros anuales llegaron para quedarse.

En la granja un punto de quiebre fue la puesta en funcionamiento este año de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana, quedando en la historia el viejo Mercado Modelo, a sus 80 años.

En un agro cada vez más diversificado, donde conviven pescadores con ganaderos, arroceros con tamberos y floricultores con queseros, la lista de sucesos en 30 años es vasta: se creó el Instituto Nacional de la Leche a fines de 2007; en concursos internacionales reproductores, vinos y lanas entre otros productos fueron premiados; y las políticas de equidad de género que acaba de impulsar el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca son algunos ejemplos más.

La producción de celulosa se inició en 2007.

Exposiciones

En 1992 la Asociación Rural de Soriano, para conmemorar sus 100 años, creó la Expoactiva Nacional, vidriera de exhibición de tecnologías innovadoras en funcionamiento. A propósito de espacios que exhiben el potencial de los agronegocios, la Asociación Rural del Uruguay estrenó en 2012 la Expo Melilla.

 

Las cifras

  • 730 millones de dólares, fue la pérdida que de modo directo generaron los 2.075 brotes de fiebre aftosa en 2000 y 2001. En 2020 se exportó carnes por US$ 1.909 millones.
  • 1.334.000 de hectáreas, récord de superficie cultivada con soja, durante la zafra 2014/2015; en la campaña pasada se sembró 1,1 millón de ha.
  • 25 fue el crecimiento del área de montes plantados en el país de 1991 a 2020; pasó de 47 mil ha a 1,15 millones de ha.

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