Agarrate Catalina tuvo un año, según sus palabras, increíble. Tuvieron la oportunidad de presentarse en lugares tan recónditos como China o Corea del Sur, pero también se adentraron en el país, tocando en departamentos como Treinta y Tres o Tacuarembó.
Sin embargo, ese impulso encontró una pared. Tras dos años sin pisar los tablados, la murga no pasó la prueba de admisión para participar del Carnaval 2015.
A pesar de no formar parte del concurso oficial, la murga no tiene pensado parar y el objetivo es presentar en 2015 su espectáculo Un día de Julio, tal como lo habían concebido para el concurso de febrero. “Es la historia de Julio, que tiene aproximadamente unos 40 años y tiene soluciones para el mundo pero nunca salió de su casa”, explicó Yamandú Cardozo a El Observador.
Pero antes, para despedir este año, realizarán por tercera vez De Cantarola con la Catalina en el Museo del Carnaval, en un ciclo que irá desde mañana hasta el domingo. Esta será la única oportunidad de verlos en vivo, por lo menos, hasta abril.
Micrófono abierto
El formato de las cantarolas surge de un viaje a Córdoba, donde la murga participó de una peña cuyo formato los marcó. “La gente va, toma algo, come empanadas en mesas grandes y ve artistas en un plan mucho más horizontal que el habitual”, contó Yamandú. “La barrera entre el escenario y el público es casi inexistente”, agregó su hermano Martín.
Esta idea se refleja anualmente en sus espectáculos de fin de año, en los que invitan a varios músicos de diferentes géneros (muchos de ellos nada tienen que ver con la murga) y se prestan para la colaboración. “Hay más elasticidad que en un show normal. Hay canciones que están ensayadas, otras que, si la gente las pide, las repasamos en el momento. No hay un guión tan duro o estricto”, detalló Yamandú.
En otras ocasiones han participado artistas como Tabaré Rivero, Christian Cary, Maia Castro o Coralinas, e incluso el público está invitado a participar. “Luego de que cantamos nosotros y los invitados, la gente toma control del escenario. La consigna es ‘puede pedir temas si se anima a cantarlos’”, detalló Martín. “Hay personas que se saben despedidas enteras de otra murga o canciones de rock. El espacio está para todos”, agregó.
Luego de la presentación, la noche seguirá en el boliche De Picos Pardos, que se encuentra emplazado en el Museo del Carnaval.
Carnaval en otoño
La noticia que estarían afuera del Carnaval agarró a la murga en Chile, en plena gira con León Gieco. “No estuvo muy bueno. Estábamos escuchando los fallos y León vino y nos preguntó: ‘Bueno, ¿cuándo nos toca?’. No, medio que no nos toca”, contó Yamandú. La idea era que el músico argentino, curioso por el fenómeno popular que genera el Carnaval, formara parte del espectáculo.
“Fue raro porque teníamos mucho amor puesto y lo seguimos teniendo. Habíamos elegido volver a presentarnos en Carnaval y teníamos ilusión de volver a tener esa conexión con una cantidad la gente que no te ve si no es ahí”, agregó.
El grupo le tenía confianza al texto creado y, tras su presentación en el Teatro de Verano en noviembre, las expectativas estaban en alto. “En la prueba sentimos que nos fue súper bien. Se llenó el teatro con gente que te fue a ver aunque estuvieras casi sin maquillaje y en chancletas para presenciar un pedacito del primer borrador de tu espectáculo. Y aún así, la gente se divirtió mucho”, explicó Yamandú.
Para los Cardozo, este es un tema que ya está digerido y no pueden conjeturar sobre las razones. “Tenemos que desdramatizar eso. Es una murga que no entró en Carnaval, no es la primera vez que pasa. Nosotros podemos tener tristeza o bronca, pero son las reglas del juego”, afirmó por su parte Martín.
Ahora su objetivo está puesto en completar su espectáculo para presentarlo fuera de los tablados y de la manera más masiva y accesible posible. “Es una puerta que se nos cierra en la cara, pero también nos libera”, dijo Yamandú.
Esta será la primera vez que la murga realiza un espectáculo de cero sin estar atada a las reglas que impone el concurso. “Es un nuevo panorama. No vamos a tener nuestro tablado, pero buscaremos nuestro lugar”, agregó con optimismo.
Un día de Julio también será la primera vez en que la murga articula su espectáculo como un cuento, con “principio, arco dramático y final”, explicaron.
Además de estos planes, Agarrate Catalina ya tiene para el año que viene una agenda de más de 100 funciones durante seis meses en Argentina.